Sagrada Escritura
El último siervo miró lo recibido desde el miedo y terminó enterrando lo que debía fructificar.
Jesús contó que un hombre, antes de viajar, confió sus bienes a tres siervos según la capacidad de cada uno. Dos negociaron con lo recibido y lo duplicaron. El tercero, que había recibido un talento, tuvo miedo, cavó un hoyo y escondió el dinero. Quizá mirar lo entregado a los demás hacía que su parte pareciera pequeña; enterrarla podía parecer la manera más segura de no equivocarse.
Cuando volvió el señor, no preguntó a cada uno por qué no había recibido la vida del otro, sino qué había hecho con lo confiado. Los dos primeros fueron llamados fieles y entraron en su alegría. El último devolvió intacto el talento, pero quedó expuesto el fruto del miedo: había vuelto estéril un don real. Después se comprendió que recibir menos que otro no equivale a no tener nada, y que la comparación puede servir de excusa para no responder. Dios no pide copiar una fecundidad ajena; pide fidelidad concreta con la vida recibida.
01
Lo que parecía
Parecía más seguro enterrar el único talento, especialmente al compararlo con lo que otros habían recibido.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que el problema no era recibir menos, sino permitir que el miedo volviera estéril el don confiado.
03
Para tu vida
Hoy dejaré de medir mi vida con la de otro y pondré en juego un don concreto que el miedo me invita a enterrar.
Oración
Una oración para hoy
Señor, gracias por lo que me has confiado; líbrame del miedo y hazme fiel con mis dones reales, no con los de otro. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Mateo 25,14-30
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