Vida de una santa
Era la fundadora, pero no fue elegida superiora general. En Olesa de Montserrat vivió tres décadas de enseñanza, oración y servicio mientras el instituto seguía creciendo.
Paula Montal Fornés nació en Arenys de Mar en 1799. Percibió la falta de educación de las niñas como una necesidad urgente y en 1829 abrió en Figueres su primera escuela. De aquel comienzo nació el Instituto de las Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías, inspirado en el ideal calasancio de unir piedad y letras y orientado a la promoción de la mujer y de la familia.
Durante tres décadas, Paula fundó personalmente escuelas, formó a las primeras religiosas y colaboró en la preparación de las Constituciones. Sin embargo, cuando se organizó el gobierno general del instituto, ella no fue elegida superiora general. Se le confió la formación de las novicias y continuó siendo superiora de comunidades y fundadora de nuevas casas. Ser el origen de una obra y ocupar su máxima autoridad dejaron de coincidir.
En 1859 abrió un colegio en Olesa de Montserrat, un pueblo pequeño y pobre. Aquella fue su última fundación personal y allí permaneció hasta su muerte, en 1889. La investigación histórica de la familia escolapia señala que vivió apartada del gobierno general y que en algunos momentos las superioras no la tuvieron en cuenta. No hace falta atribuirle pensamientos que no conservamos para percibir la hondura de esa posición.
Mientras Paula permanecía en Olesa, la congregación siguió recibiendo aprobaciones y abriendo nuevas casas. Ella atendió el colegio, acompañó las necesidades del pueblo, oró y siguió interesándose por el instituto sin reclamar que todo dependiera de sus manos. San Juan Pablo II llamó a ese periodo, durante la homilía de canonización, treinta años de vida escondida en Olesa de Montserrat.
Fue canonizada el 25 de noviembre de 2001. Su historia no enseña que los fundadores deban ser ignorados ni que la experiencia de quien comienza una obra carezca de valor. Enseña algo más preciso: la fecundidad de una misión no se identifica con la permanencia de una persona en el centro del poder, y el amor a una obra puede incluir el difícil aprendizaje de dejar espacio a otros.
Fundar algo no te da derecho a ocupar siempre su centro. Puede ser legítimo cuidar el carisma, advertir desviaciones y asumir responsabilidades; pero decir “esto nació conmigo” no equivale a decir “esto debe depender siempre de mí”. Paula continuó siendo fundadora sin convertir el protagonismo en condición de su entrega. La obra crecía lejos de su control inmediato y ella seguía educando, acompañando y orando.
01
Lo que parecía
Que la fundadora debía ocupar necesariamente el centro del gobierno para que su misión y su lugar fueran reconocidos.
02
Lo que descubrimos
Que pudo permanecer plenamente fundadora, educadora y madre espiritual durante treinta años de vida escondida, mientras otras asumían el gobierno y la obra se extendía.
03
Para tu vida
Cuidaré lo que he ayudado a comenzar sin apropiármelo. Aprenderé a distinguir entre proteger su sentido y exigir que todo cargo, decisión o reconocimiento permanezca siempre en mis manos.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de santa Paula Montal, danos amor suficiente para servir a una obra también cuando otros la gobiernan. Líbranos de apropiarnos de lo que nació para el bien de muchos. Santa María, educadora en la fe, enséñanos a conducir toda tarea hacia Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
Guardado anónimo y local: no se crea una cuenta ni se envía este dato al servidor.
