Sagrada Escritura
Pedro acertó al llamar Mesías a Jesús y, casi en el mismo instante, rechazó el camino del Mesías.
En el camino hacia Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos quién decían ellos que era. Pedro respondió con claridad: «Tú eres el Mesías». Había reconocido algo verdadero y decisivo. Pero cuando Jesús comenzó a enseñar que el Hijo del hombre debía sufrir, ser rechazado, morir y resucitar, Pedro lo llevó aparte y se puso a increparlo. Podía nombrar al Mesías, pero no aceptaba el modo en que Jesús cumpliría su misión. Jesús lo corrigió con dureza porque estaba pensando según los hombres y no según Dios. La confesión acertada necesitaba todavía purificación. Más tarde Pedro vio la detención, negó conocer a su Maestro, lloró su fracaso y fue alcanzado por el Resucitado. Tras recibir el Espíritu Santo, anunció públicamente a Jesús crucificado y resucitado. No abandonó la primera confesión; aprendió qué significaba. Su recorrido muestra que la fe madura cuando permite a Cristo corregir las imágenes de Dios que parecen piadosas, pero excluyen su entrega. Acertar una parte no significa haber comprendido el conjunto.
01
Lo que parecía
Pedro reconocía al Mesías, pero la cruz le parecía incompatible con la salvación que esperaba de Él.
02
Lo que descubrimos
La Pasión, la Resurrección y la gracia recibida transformaron su idea del Mesías hasta permitirle anunciar al Crucificado vivo.
03
Para tu vida
Hoy dejaré que Jesús corrija esta idea mía sobre cómo debería salvarme, aunque me cueste soltarla.
Oración
Una oración para hoy
Cristo, Mesías crucificado y resucitado, purifica mi fe y enséñame a acogerte como eres.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Marcos 8,27-33
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