Vida de un santo
San Benón era el centro de una misión viva en Varsovia. Un decreto la clausuró, cuarenta religiosos fueron encarcelados y la comunidad terminó dispersa.
Clemente María Hofbauer nació en 1751 en Tasswitz, Moravia, hoy Tasovice nad Dyjí, en la República Checa. Trabajó primero como aprendiz de panadero y su camino hacia el sacerdocio fue largo. En Roma conoció a los Redentoristas, profesó en 1785 y recibió la ordenación sacerdotal. Poco después fue enviado a extender la congregación al norte de los Alpes.
Llegó a Varsovia en 1787 y recibió la pequeña iglesia de San Benón. Durante más de veinte años aquel lugar se convirtió en una misión permanente: celebraciones y predicación diarias, confesiones, formación, una escuela y un refugio para niños pobres y huérfanos de la guerra. Clemente reunió religiosos de varias nacionalidades y promovió también la colaboración apostólica de hombres y mujeres laicos.
Las guerras y los cambios de poder rodearon siempre aquella obra. En 1808, bajo el dominio napoleónico, los Redentoristas fueron suprimidos en Varsovia. Cuarenta religiosos fueron sacados de San Benón, encarcelados durante cuatro semanas y después enviados cada uno a su país. No se cerró solamente un edificio: la comunidad que Clemente había formado durante dos décadas quedó dispersa.
Clemente llegó desterrado a Viena en septiembre de 1808. No podía reconstruir San Benón ni reunir inmediatamente a todos los expulsados. Comenzó sirviendo con discreción, atendió a soldados heridos durante la guerra de 1809 y en 1813 fue nombrado rector de la iglesia de las Ursulinas. Predicó, confesó, visitó enfermos y pobres y reunió en casas y conversaciones a estudiantes, artesanos, familias e intelectuales.
También en Viena sufrió vigilancia y prohibiciones, pero abrió una biblioteca de préstamo y formó una red de personas que renovó la vida católica de la ciudad. Trabajó para que los Redentoristas fueran reconocidos en Austria. Murió el 15 de marzo de 1820 sin llegar a ver firmado el decreto imperial, que se expidió el 19 de abril. La congregación pudo extenderse después por el norte de Europa. Pío X lo canonizó a comienzos del siglo XX.
Cuando desaparece una obra en la que has invertido años, el duelo no se resuelve fingiendo que nada importante se perdió. Quizá nunca recuperes el lugar, el equipo ni la forma anterior. Pero proteger la misión no siempre consiste en custodiar sus ruinas. Después de llorar y buscar justicia por medios legítimos, mira qué personas siguen delante de ti y qué parte del bien puede empezar de nuevo con medios distintos.
01
Lo que parecía
Que la supresión de San Benón, la cárcel y la dispersión de la comunidad habían destruido el fruto de veinte años de misión en Varsovia.
02
Lo que descubrimos
Que no pudo recuperar aquella obra, pero llevó su impulso a Viena mediante relaciones, predicación, servicio y una nueva red apostólica.
03
Para tu vida
Daré espacio al duelo por lo que realmente se ha perdido y buscaré justicia por medios legítimos. Después miraré qué personas siguen delante de mí y qué parte de la misión puede recomenzar sin exigir que vuelvan el lugar, el equipo o la forma anterior.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de san Clemente María Hofbauer, consuela a quienes han visto desaparecer el trabajo de muchos años. Dales tiempo para el duelo, justicia sin odio y creatividad para reconocer a las personas que aún necesitan su servicio. Santa María, esperanza en el destierro, condúcenos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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