Vida de un santo
Había fundado en Lucca una comunidad para la catequesis y la renovación cristiana. Mientras buscaba reconocimiento eclesial en Roma, las autoridades civiles lo acusaron de perturbar el orden público y lo desterraron de la ciudad donde había comenzado todo.
Giovanni Leonardi nació en Diecimo, cerca de Lucca, en 1541. Su padre lo encaminó hacia el oficio de boticario y durante casi diez años se preparó para ejercerlo. Después de un discernimiento maduro dejó aquella profesión, estudió teología y fue ordenado sacerdote; celebró su primera misa en 1572. Conservó, sin embargo, la imagen del medicamento para explicar que Cristo era la verdadera medida y medicina de la vida.
Se dedicó especialmente a la formación cristiana de niños y adultos. En 1574 reunió a varios jóvenes sacerdotes y comenzó la congregación que llegaría a ser la Orden de los Clérigos Regulares de la Madre de Dios. Su propuesta de renovación obtuvo apoyos, pero también provocó fuertes resistencias. Hubo sospechas, acusaciones políticas e incomprensiones incluso dentro de su propio grupo.
Mientras Leonardi estaba en Roma buscando consolidar eclesialmente la nueva comunidad, las autoridades civiles de Lucca lo acusaron de perturbar el orden público y faltar al respeto a la autoridad. Fue desterrado de la república. No debemos presentar toda oposición como prueba automática de santidad, ni afirmar que Dios quiso aquella expulsión. Una reforma cristiana necesita verdad, examen y comunión; la pérdida de su ciudad siguió siendo una herida real.
Leonardi intentó mantener unido y acompañado el pequeño instituto, pero ya no pudo recuperar en Lucca una presencia estable como la que había tenido. En Roma, lejos del comienzo que conocía, la Iglesia le confió otras tareas delicadas de reforma. Colaboró con san Felipe Neri, prestó servicios a Clemente VIII y trabajó en distintas misiones eclesiales fuera de su ciudad.
Su horizonte terminó ensanchándose todavía más. Junto con Juan Bautista Vives y Martín de Funes promovió una estructura estable para formar misioneros, anticipando la futura Propaganda Fide y su Colegio Urbano. Murió en Roma en 1609 tras enfermar mientras atendía a afectados por una epidemia. Fue canonizado en 1938 y, por su primera profesión, proclamado patrono de los farmacéuticos en 2006.
Que un lugar te rechace injustamente no vuelve irrelevante lo perdido ni garantiza que enseguida aparecerá una misión mayor. Primero habrá que aclarar hechos, recurrir por vías legítimas y proteger a quienes dependan de ti. Pero si el regreso no llega, tu servicio no tiene por qué quedar encerrado frente a esa puerta. Puedes seguir perteneciendo, construir comunión y ofrecer tus capacidades en un territorio que antes no figuraba en tu mapa.
01
Lo que parecía
Que el destierro de Lucca lo dejaba fuera del lugar, la comunidad y la reforma eclesial a los que había entregado sus mejores años.
02
Lo que descubrimos
Que la pérdida de su ciudad no anuló su pertenencia ni su servicio: desde Roma acompañó su instituto y colaboró en una misión eclesial que terminó alcanzando un horizonte mucho más amplio.
03
Para tu vida
Si una puerta se cierra injustamente, buscaré verdad y reparación por cauces legítimos sin hacer de esa puerta la medida total de mi llamada. También preguntaré dónde puedo seguir sirviendo con comunión y sin vivir prisionero del regreso.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de san Juan Leonardi, acompaña a quienes han sido apartados de un lugar querido. Dales verdad para defender lo justo, libertad frente al resentimiento y fidelidad para seguir sirviendo dentro de tu Iglesia. Santa María, Madre de Dios, llévanos siempre a tu Hijo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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