Vida de un Siervo de Dios
Creía que la razón había cerrado la puerta de la fe, hasta que una frase lo impulsó a investigar seriamente a Jesús.
El Siervo de Dios Guillermo Rovirosa perdió la fe a los dieciocho años. Ingeniero y convencido de que solo la verdad científica merecía asentimiento, se hizo escéptico y pasó también por el espiritismo y la teosofía. No comprendía que la razón pudiera conducirlo de nuevo a la fe: para él, aquella puerta parecía cerrada definitivamente.
Entonces, en mayo de 1932, oyó en París al cardenal Verdier afirmar que el cristiano era un «especialista en Cristo». La frase no sustituyó una búsqueda ni produjo una respuesta automática. Ocurrió que lo obligó a reconocer una carencia: había descartado la fe sin haber mirado seriamente a Jesús. Empezó a investigarlo y comprendió después que razón y fe no tenían por qué ser enemigas. En la Navidad de 1933 celebró lo que él mismo llamó su «segunda Primera Comunión».
Ese regreso a Cristo cambió la dirección de su vida. Rovirosa entregó sus capacidades y su fe al mundo obrero, impulsó el apostolado entre los trabajadores y fundó la Hermandad Obrera de Acción Católica. Murió en Madrid en 1964 y hoy es Siervo de Dios, con la causa de canonización abierta. Su historia no invita a desconfiar de la ciencia, sino a examinar con rigor aquello que creemos haber rechazado. Una frase verdadera abrió una pregunta; la investigación, la fe y una decisión libre hicieron el resto. A veces la puerta no estaba sellada: todavía no la habíamos mirado de frente.
01
Lo que parecía
Que la razón y la ciencia habían cerrado para siempre la puerta de la fe y que volver a creer exigiría renunciar a pensar.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que no había examinado seriamente a Cristo; al hacerlo, volvió a creer y orientó su vida al apostolado obrero.
03
Para tu vida
Elegiré una convicción que doy por cerrada, formularé honestamente qué conozco de ella y dedicaré hoy un tiempo concreto a examinar su mejor fundamento.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, dame amor a la verdad, honradez para revisar mis certezas y valentía para seguirte cuando te reconozca. Pon mis capacidades al servicio de los demás. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un Siervo de Dios. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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