Oraciones y novenas marianas · México
Nueve días de oración a Nuestra Señora de Juquila, la Inmaculada venerada en Oaxaca, pequeña imagen morena a la que acude cada año un inmenso pueblo peregrino.
Fiesta: 8 de diciembre, Inmaculada Concepción

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Bajo el amparo de la pequeña imagen de Juquila
Nuestra Señora de Juquila es una de las advocaciones marianas más queridas del sur de México. Se venera en el santuario de Santa Catarina Juquila, en el estado de Oaxaca, bajo el título de la Inmaculada Concepción: una imagen pequeña, de apenas unos treinta centímetros, ante la cual acuden cada año multitudes de peregrinos, sobre todo en torno al 8 de diciembre. Esta novena quiere ser un camino sereno de nueve días para acercarnos, con la Virgen y como ella, al Señor.
Conviene decirlo con claridad desde el principio: en la fe católica solo Dios es adorado; a María la honramos y le pedimos su intercesión, es decir, que ruegue por nosotros ante su Hijo, como la mejor de las madres y la primera de los discípulos. Cuando rezamos «Nuestra Señora de Juquila, ruega por nosotros», no le atribuimos a ella lo que es propio de Dios, sino que nos confiamos a su oración maternal, que siempre nos conduce a Jesucristo. Con esa disposición humilde emprendemos estos nueve días.
Datos esenciales
- Advocación: Inmaculada Concepción, venerada como Nuestra Señora de Juquila.
- Lugar: santuario de Santa Catarina Juquila, en la sierra sur del estado de Oaxaca (México); la tradición vincula sus orígenes al cercano pueblo de Amialtepec.
- Custodios: la comunidad diocesana de Oaxaca, con el clero y los fieles que atienden y sostienen el santuario y la peregrinación.
- Marco eclesial: devoción popular católica arraigada desde época colonial, integrada en la vida de la Iglesia en Oaxaca.
- Fiesta: 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción.
- Devoción: peregrinación, oración de intercesión, súplica en la enfermedad y las pruebas, acción de gracias y renovación de la vida cristiana.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es una oración pausada, repartida en nueve días, que nos ayuda a insistir con confianza ante Dios por medio de la intercesión de la Virgen María. No se trata de acumular fórmulas, sino de disponer el corazón para escuchar al Señor y dejarnos transformar por él. Busca cada día un momento tranquilo, un rincón donde puedas recogerte, y si te es posible ten cerca una imagen de la Virgen o una vela encendida como signo sencillo de tu oración.
Antes de empezar, conviene serenarse y hacer silencio. Puedes comenzar con la señal de la cruz y una breve pausa para ponerte en presencia de Dios, reconociendo que él te espera y te ama. La novena de Nuestra Señora de Juquila invita a contemplar la humildad y la fidelidad de María, la Inmaculada, para aprender de ella a acoger la voluntad de Dios en las circunstancias concretas de nuestra vida.
Es bueno que lleves a esta oración tus intenciones concretas: por tu familia, por los enfermos, por quienes sufren, por la Iglesia y por tus propias necesidades. Si puedes, acompaña la novena con la vida sacramental, especialmente la confesión y la comunión, y con algún gesto de caridad hacia los demás, para que la oración fructifique en obras.
Orden propuesto para cada día
- Comienza con la señal de la cruz y un breve momento de silencio.
- Reza la oración inicial, común a todos los días.
- Invoca al Espíritu Santo para disponer el corazón.
- Lee con calma la memoria histórica y la meditación del día.
- Acoge la Palabra de Dios sugerida y déjala resonar en ti.
- Formula el propósito del día y pídelo con sencillez.
- Reza la oración propia del día y presenta tus intenciones.
- Concluye con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Oración inicial para todos los días
Señor Dios, fuente de toda gracia, que has querido darnos en la Virgen María una madre atenta y una intercesora fiel, te bendecimos por el don de la fe que se sostiene en tu Iglesia. Al comenzar esta novena bajo la advocación de Nuestra Señora de Juquila, la Inmaculada Concepción, te pedimos que purifiques nuestro corazón, aumentes nuestra confianza y nos concedas perseverar en la oración. Que, unidos a María, aprendamos a decir sí a tu voluntad y a caminar hacia tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María e hiciste de ella la morada del Verbo, ilumina nuestra oración, purifica nuestros deseos y enséñanos a orar como conviene. Concédenos escuchar la Palabra con docilidad y responder con generosidad, para que esta novena nos acerque de verdad al Señor. Amén.
Día primero — Oaxaca y la Virgen de Juquila
Memoria histórica
Oaxaca es una tierra de montañas, pueblos y lenguas antiguas, donde el Evangelio arraigó en época colonial entrelazándose con la vida de sus comunidades indígenas. En este entorno se difundió la devoción a una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción, hoy venerada como Nuestra Señora de Juquila, en la localidad de Santa Catarina Juquila, en la sierra sur del estado. Con prudencia conviene reconocer que muchos detalles de sus orígenes se transmiten sobre todo por tradición piadosa; lo cierto y comprobable es la larguísima y viva devoción del pueblo oaxaqueño hacia esta advocación.
Meditación
Comenzamos esta novena situándonos ante María como ante una madre cercana, que acompaña a un pueblo concreto en su fe. La Virgen no nos aparta de la realidad, sino que nos enseña a encontrar a Dios en lo cotidiano: en la familia, en el trabajo, en la comunidad. Al mirar a Nuestra Señora de Juquila pedimos aprender esa fe sencilla y perseverante, que no busca espectáculo, sino fidelidad. Y recordamos que toda honra a María se ordena a la gloria de Dios, único al que adoramos.
Palabra de Dios sugerida
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28).
Propósito
Hoy quiero empezar esta novena con verdadero deseo de conversión, ofreciendo cada día a Dios por medio de la intercesión de María.
Oración del día
Nuestra Señora de Juquila, madre de la tierra oaxaqueña y de todos los que a ti acuden, alcánzanos de tu Hijo un corazón sencillo y fiel. Enséñanos a comenzar este camino de oración con humildad, para que estos nueve días nos acerquen a Dios. Ruega por nosotros. Amén.
Día segundo — La Inmaculada Concepción
Memoria histórica
La imagen de Juquila representa a la Inmaculada Concepción, misterio por el cual María, por singular gracia de Dios y en previsión de los méritos de Cristo, fue preservada de todo pecado desde el primer instante de su existencia. Este es el título propio de la advocación, y su fiesta se celebra el 8 de diciembre. La Iglesia proclamó solemnemente este misterio como dogma en 1854, aunque la fe en la santidad original de María venía de muy atrás en la piedad cristiana.
Meditación
Contemplar a la Inmaculada es contemplar la obra de Dios en una criatura totalmente disponible a la gracia. María es «llena de gracia» no por mérito propio, sino por don gratuito del Señor, que la preparó para ser Madre de su Hijo. En ella vemos anticipado lo que Dios quiere para todos: una humanidad reconciliada y libre del pecado. Pedimos hoy dejarnos limpiar por esa gracia, para responder también nosotros con un corazón limpio.
Palabra de Dios sugerida
«Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya» (Gn 3,15).
Propósito
Hoy examinaré mi conciencia con sinceridad y pediré a Dios la gracia de un corazón limpio, dispuesto a apartarse del pecado.
Oración del día
Virgen Inmaculada, venerada en Juquila, tú que fuiste preservada del pecado por la gracia de Dios, alcánzanos la pureza de corazón y el deseo sincero de la santidad. Que aprendamos de ti a acoger la gracia con humildad. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — La tradición del incendio y la imagen indemne
Memoria histórica
Una tradición muy arraigada refiere que, en el siglo XVIII, un incendio arrasó el pueblo de Amialtepec, donde entonces se veneraba la imagen, y que ella quedó ennegrecida por el humo pero sin destruirse; posteriormente fue trasladada a Juquila. Es importante presentar esto con honradez: se trata de una tradición piadosa, no de un hecho científicamente probado ni de un pronunciamiento dogmático de la Iglesia. La transmitimos con respeto, sin exagerarla ni presentarla como demostración, reconociendo lo que es: un relato querido por el pueblo creyente.
Meditación
Aun tomando el relato como tradición, podemos recoger su sentido espiritual sin forzarlo. El pueblo ha visto en esa imagen que resiste una invitación a confiar en que Dios sostiene a los suyos en medio de las pruebas. Lo que la fe afirma con certeza no es un prodigio comprobado, sino que el Señor no abandona a quien se refugia en él. Aprendemos así a distinguir: no ponemos nuestra fe en un objeto, sino en Dios, y honramos a María porque nos lleva a él.
Palabra de Dios sugerida
«Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará» (Is 43,2).
Propósito
Hoy pediré la gracia de una fe verdadera, que no busque prodigios, sino que se apoye humildemente en Dios en medio de las dificultades.
Oración del día
Señor Dios, que sostienes a los tuyos en la prueba, concédenos por la intercesión de Nuestra Señora de Juquila una fe sencilla y firme. Que no confiemos en signos externos, sino en tu amor fiel, aprendiendo de María a permanecer contigo. Amén.
Día cuarto — La pequeñez de la imagen y la grandeza de la fe
Memoria histórica
La imagen de Juquila es notablemente pequeña, de unos treinta centímetros. Sin embargo, en torno a ella se ha congregado durante siglos una devoción inmensa, que mueve a multitudes por caminos de montaña hasta el santuario. Esa desproporción entre el tamaño de la imagen y la magnitud de la fe que despierta es uno de los rasgos más elocuentes de esta advocación.
Meditación
Dios se complace en lo pequeño. Lo vemos en toda la historia de la salvación: elige lo humilde para manifestar su grandeza, y María misma cantó que el Señor «enalteció a los humildes». Ante una imagen menuda, el corazón creyente comprende que la fe no se mide por la apariencia ni por el tamaño, sino por la confianza. Pedimos hoy no despreciar lo pequeño ni en la vida ajena ni en la propia, y reconocer que Dios obra a menudo en lo escondido.
Palabra de Dios sugerida
«Ha mirado la humillación de su esclava… el Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1,48-49).
Propósito
Hoy cuidaré los pequeños gestos de fe y de amor, sin buscar reconocimiento, sabiendo que Dios ve lo escondido.
Oración del día
Virgen de Juquila, humilde y pequeña a los ojos del mundo, pero grande ante Dios, enséñanos a valorar lo sencillo y a confiar en el Señor que exalta a los humildes. Ruega por nosotros para que crezca en nosotros una fe verdadera. Amén.
Día quinto — La peregrinación del pueblo oaxaqueño
Memoria histórica
Cada año, especialmente en torno al 8 de diciembre, numerosos peregrinos se dirigen al santuario de Juquila, muchos tras largas jornadas de camino, algunos desde muy lejos. La peregrinación es un rasgo central de esta devoción: expresa el esfuerzo, la fe y la esperanza de un pueblo que se pone en marcha para encomendarse a la Virgen y, por ella, al Señor.
Meditación
La peregrinación es imagen de toda la vida cristiana: un caminar hacia Dios que exige esfuerzo, paciencia y compañía. Quien peregrina aprende que la meta no es solo el santuario, sino el encuentro con el Señor que allí se busca. Al contemplar a los peregrinos de Juquila, pedimos vivir nuestra propia vida como una marcha confiada hacia Dios, sin desanimarnos en las cuestas ni olvidar a los que caminan a nuestro lado.
Palabra de Dios sugerida
«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña» (Lc 1,39).
Propósito
Hoy ofreceré con paciencia algún esfuerzo del día como parte de mi camino hacia Dios, y rezaré por quienes peregrinan.
Oración del día
Nuestra Señora de Juquila, que reúnes a tu alrededor a tantos peregrinos, acompaña nuestro caminar hacia tu Hijo. Sostén a los que van de camino, alivia su cansancio y aviva su esperanza. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — María en la prueba y el dolor
Memoria histórica
A la Virgen de Juquila acuden muchos que atraviesan enfermedades, penas y necesidades. En los santuarios marianos, la súplica en la prueba ocupa un lugar entrañable: el pueblo lleva a María sus dolores, confiado en que ella, que también sufrió, comprende y acompaña. Así lo expresa la larga devoción de quienes se encomiendan a Nuestra Señora en sus horas difíciles.
Meditación
María no fue ajena al sufrimiento: acogió una espada en su alma y permaneció firme al pie de la cruz. Por eso es Madre que entiende el dolor humano. Encomendarnos a su intercesión en la prueba no significa evitar toda cruz, sino no llevarla solos, unidos a Cristo. Pedimos hoy esa fortaleza serena que no se hunde en la queja, sino que se abandona en las manos de Dios como hizo la Virgen.
Palabra de Dios sugerida
«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre» (Jn 19,25).
Propósito
Hoy llevaré a Dios, por la intercesión de María, alguna prueba propia o ajena, sin quejarme, y ofreceré un pequeño consuelo a quien sufre.
Oración del día
Virgen de Juquila, que permaneciste firme junto a la cruz, alcánzanos de tu Hijo consuelo y fortaleza en la prueba. Que nunca nos sintamos solos en el dolor, sino acompañados por tu oración maternal. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — La caridad
Memoria histórica
La devoción a Nuestra Señora de Juquila, como toda auténtica devoción mariana, no termina en el sentimiento, sino que impulsa a la caridad. La Iglesia recuerda constantemente que honrar a María de verdad lleva a imitar su amor servicial y a atender a los hermanos, especialmente a los más pobres, tan presentes en la vida de los pueblos oaxaqueños.
Meditación
María, apenas recibida la gracia de ser Madre de Dios, salió aprisa a servir a su prima Isabel. Su respuesta a Dios se tradujo enseguida en caridad concreta. Una novena que no nos hiciera más atentos al prójimo quedaría incompleta. Pedimos hoy que nuestra oración se prolongue en obras: en la paciencia con los cercanos, en el perdón, en la ayuda a quien lo necesita. Así la fe se hace visible y da gloria a Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Amaos unos a otros como yo os he amado» (Jn 13,34).
Propósito
Hoy realizaré un acto concreto de caridad, por pequeño que sea, ofreciéndolo a Dios en unión con María.
Oración del día
Nuestra Señora de Juquila, servidora del Señor y de los hombres, enséñanos a amar con obras. Que nuestra devoción a ti nos haga más atentos a los que sufren y más generosos con los pobres. Ruega por nosotros. Amén.
Día octavo — La esperanza
Memoria histórica
Los peregrinos que llegan a Juquila lo hacen movidos por la esperanza: esperan salud, consuelo, reconciliación, fuerza para seguir adelante. Esta esperanza, cuando es cristiana, no se apoya en la buena suerte ni en un objeto, sino en Dios, que no defrauda. La Virgen, primera en creer y esperar contra toda apariencia, sostiene esa esperanza de su pueblo.
Meditación
La esperanza cristiana es firme porque se funda en las promesas de Dios y en la victoria de Cristo sobre la muerte. María la encarna de manera admirable: creyó que se cumpliría lo que le había dicho el Señor. Al acercarnos al final de la novena, pedimos crecer en esa esperanza que no defrauda, capaz de sostenernos en los momentos oscuros y de abrirnos al gozo prometido. Nuestra confianza no descansa en nosotros mismos, sino en la fidelidad de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1,45).
Propósito
Hoy renovaré mi esperanza en Dios ante alguna preocupación concreta, poniéndola confiadamente en sus manos.
Oración del día
Virgen de Juquila, madre de la esperanza, ayúdanos a confiar en las promesas de Dios cuando el camino se hace difícil. Que tu ejemplo de fe nos sostenga y nos abra al gozo que el Señor prepara a los suyos. Ruega por nosotros. Amén.
Día noveno — Envío hacia el 8 de diciembre
Memoria histórica
Concluimos la novena mirando hacia la fiesta de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, día grande de la devoción a Nuestra Señora de Juquila y de la peregrinación al santuario. Terminar la novena no es cerrar una etapa, sino ser enviados: llevar a la vida diaria lo que estos días hemos rezado, y unirnos espiritualmente al pueblo creyente que en esa fecha honra a la Inmaculada.
Meditación
Toda oración auténtica termina en envío. Como la Virgen, que después de recibir la gracia se puso en camino, también nosotros somos llamados a llevar la fe a la vida ordinaria. Que estos nueve días nos dejen un corazón más limpio, más confiado y más servicial. Y que, honrando a la Inmaculada, no olvidemos que toda gloria es para Dios, único Señor, a quien María siempre nos conduce. Con ella decimos, agradecidos, nuestro sí definitivo.
Palabra de Dios sugerida
«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).
Propósito
Hoy me comprometeré a mantener algún fruto de esta novena en mi vida diaria y a preparar con fe la fiesta de la Inmaculada.
Oración del día
Nuestra Señora de Juquila, Inmaculada Concepción, al terminar esta novena te damos gracias por acompañarnos. Envíanos a vivir lo que hemos rezado, con un corazón renovado, y condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo. Ruega por nosotros. Amén.
Oración final
Dios y Padre nuestro, que has querido asociar a la Virgen María a la obra de la salvación y nos la has dado como madre e intercesora, te damos gracias por estos nueve días de oración bajo la advocación de Nuestra Señora de Juquila, la Inmaculada Concepción. Concédenos, por su intercesión, un corazón limpio, una fe firme, una esperanza confiada y una caridad activa. Escucha las súplicas que te hemos presentado y ordénalas según tu voluntad, que siempre busca nuestro bien. Que, honrando a la Virgen sin adorarla más que a ti, único Dios, aprendamos de ella a decirte sí cada día, y caminemos hacia tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por quienes atienden el santuario de Juquila, para que sostengan con fidelidad la fe del pueblo.
- Por los peregrinos y por cuantos se encomiendan a Nuestra Señora, especialmente los que caminan largas jornadas hasta el santuario.
- Por los enfermos, los afligidos y los que atraviesan pruebas, para que encuentren consuelo y fortaleza en Dios.
- Por las familias, para que crezcan en la fe, la unidad y el amor mutuo.
- Por los pobres y los más olvidados, para que nuestra devoción se traduzca en caridad concreta.
- Por nuestras intenciones personales, que confiamos a la intercesión maternal de la Virgen María y ponemos en las manos de Dios.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

