Oraciones y novenas marianas · Murcia
Nueve días de oración ante la Patrona de Murcia y de su huerta, la Virgen que hizo brotar la «fuente santa» y que baja de su monte para acompañar a su pueblo.
31 de agosto – 8 de septiembre · Fiesta: 8 de septiembre

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Entradilla
En un monte cercano a Murcia, junto a una vieja fuente cuyo nombre acabó siendo memoria de un don del cielo, la ciudad y su huerta veneran desde hace siglos a Nuestra Señora de la Fuensanta. La tradición murciana cuenta que allí la Madre de Dios hizo brotar la «fuente santa», y de ese manantial nacido entre las peñas tomó su advocación esta imagen tan querida, ante la que generaciones enteras han buscado consuelo, salud y lluvia para sus campos.
Esta novena original te invita a acompañar a la Virgen durante nueve días, uniéndote a la fe sencilla de los murcianos que, cada primavera y cada septiembre, salen a los caminos para ver bajar a su Patrona del monte a la ciudad. No adoramos a María, que es criatura como nosotros; la honramos y le pedimos que interceda ante su Hijo Jesucristo, único Salvador. A Él, por medio de Ella, dirigimos toda esta oración.
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de la Fuensanta.
- Patronazgo: Patrona de la ciudad de Murcia y de su huerta; nombrada tal por la ciudad en 1731.
- Santuario: Santuario de la Fuensanta, en el monte junto a la pedanía de Algezares, a las afueras de Murcia (España), levantado sobre una antigua ermita a partir de 1694.
- Origen del nombre: «Fuensanta» («fuente santa»), por el manantial del monte al que la tradición vincula la devoción.
- Coronación canónica: 24 de abril de 1927, sobre el Puente de los Peligros de Murcia.
- Romerías: la imagen baja a la ciudad el segundo jueves de Cuaresma y regresa a su santuario en septiembre, en torno a su fiesta.
- Fiesta litúrgica: 8 de septiembre, Natividad de la Santísima Virgen.
- Fechas sugeridas de la novena: del 31 de agosto al 8 de septiembre.
Cómo prepararse para rezar la novena
Elige un momento tranquilo del día y un rincón donde puedas recogerte: basta una imagen de la Virgen, una vela o una flor. Si te es posible, comienza el 31 de agosto para culminar el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María; pero esta novena puede rezarse en cualquier tiempo del año, sola o en familia.
Acércate con sencillez de corazón, como el labrador murciano que subía al monte a dar gracias por la lluvia. Conviene rezarla en clima de silencio y confianza, dejando a un lado prisas y distracciones. Si puedes, acompaña estos días con la confesión y la comunión: la mejor manera de honrar a la Madre es acercarse al Hijo.
Ten presente que cuanto pedimos a la Virgen se lo pedimos como intercesora ante Dios. Ella nunca ocupa el lugar de Cristo, sino que nos conduce a Él, repitiendo lo que dijo en Caná: «Haced lo que Él os diga».
Orden propuesto para cada día
- Señal de la cruz y breve silencio para ponerte en presencia de Dios.
- Oración inicial para todos los días.
- Invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica y la meditación del día.
- Lectura pausada de la Palabra de Dios sugerida.
- Formulación del propósito del día.
- Oración del día.
- Oración final para todos los días y peticiones comunitarias.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve a la Virgen.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en María, la Madre de tu Hijo, una imagen de tu ternura y una intercesora fiel, acógenos al comenzar esta novena. Bajo la advocación de la Fuensanta, la veneramos como Patrona de Murcia y de su huerta, y hoy nos ponemos ante ella con el corazón abierto. Concédenos, por su intercesión, la gracia que buscamos en estos días, y sobre todo la de amarte más y seguir con fidelidad a Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena nuestro corazón como llenaste el de María, la llena de gracia. Enséñanos a orar con la humildad y la fe de la Madre, para que esta novena no sea solo palabras, sino un encuentro que nos transforme. Danos luz para comprender lo que Dios nos pide y fuerza para cumplirlo, y así, como la Virgen de la Fuensanta, sepamos hacer brotar en nuestra vida agua viva para los demás. Amén.
Día primero — La «fuente santa»: María, agua y salud
Memoria histórica
La advocación de la Fuensanta nace ligada a un manantial del monte, a las afueras de Murcia. El nombre mismo, «fuente santa», recuerda ese agua que la tradición popular asoció desde antiguo a la protección de la Madre de Dios. Los murcianos subían al monte a beber de aquella fuente y a encomendarse a la Virgen que allí se veneraba, uniendo en un solo gesto la necesidad del cuerpo —el agua, la salud— y la sed más honda del alma. Conviene distinguir aquí la tradición piadosa, que envuelve el origen de la fuente en relatos legendarios, de lo que la historia documenta con certeza: la devoción a esta imagen en una ermita del monte.
Meditación
El agua es en la Escritura signo de vida y de gracia. También en nuestra tierra, donde el agua es tesoro, la fuente habla de un don que no nos damos a nosotros mismos. María no es la fuente: es quien nos lleva a Cristo, que dijo ser el agua viva. Al comenzar la novena, pidamos a la Fuensanta que nos acerque a ese manantial que nunca se agota, para saciar la sed más profunda, la de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna» (Juan 4, 14).
Propósito
Ofreceré hoy un pequeño sacrificio por quien tenga cerca —un enfermo, un solo— para llevarle, como un poco de agua, un gesto de consuelo.
Oración del día
Virgen de la Fuensanta, que junto a la fuente del monte recogiste la súplica de tu pueblo, condúcenos al agua viva de tu Hijo. Sacia nuestra sed de sentido, de paz y de salud, y enséñanos a beber de las fuentes que Dios abre para nosotros. Amén.
Día segundo — El santuario en el monte
Memoria histórica
Sobre una antigua ermita del monte, referida ya en documentos del siglo XV, comenzó a levantarse a partir de 1694 el actual Santuario de la Fuensanta. Su fachada barroca, con dos torres y una cruz que corona el frontón, se documenta a comienzos del siglo XVIII. Desde entonces, subir al santuario ha sido para los murcianos un modo de peregrinar: dejar la ciudad en la vega y ascender al monte donde la Madre espera. La historia atestigua esa construcción; la devoción la ha convertido en casa de la Patrona.
Meditación
Subir al monte es, en la Biblia, imagen de acercarse a Dios. Abrahán, Moisés y Jesús mismo suben al monte para orar. El santuario de la Fuensanta nos recuerda que la fe pide a veces esfuerzo, un camino cuesta arriba, para llegar a lo alto y ver las cosas con la mirada de Dios. La Virgen nos espera en la cima, no para retenernos allí, sino para devolvernos renovados a la tarea de cada día.
Palabra de Dios sugerida
«¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!» (Isaías 52, 7).
Propósito
Buscaré hoy un rato de oración a solas, «subiendo al monte» de mi interior, apagando ruidos para escuchar a Dios.
Oración del día
Señora de la Fuensanta, que desde tu santuario en el monte velas por la ciudad y la huerta, dame el valor de subir hacia Dios aunque el camino se haga cuesta arriba. Que tu casa sea para mí lugar de descanso y de fuerza, y desde ella baje yo a servir a mis hermanos. Amén.
Día tercero — La huerta de Murcia y la vida sencilla
Memoria histórica
La Fuensanta es Patrona de Murcia «y de su huerta». No en vano su devoción creció entre gentes del campo, que le pedían la lluvia y le daban gracias por la cosecha. La imagen unió siempre a la ciudad amurallada y a la vega que la rodea, a los señores y a los labradores. En la fe de esta huerta fecunda, de acequias y frutales, la Virgen fue reconocida como madre de todos, sin distinción de condición.
Meditación
Dios se sirve de lo pequeño y de lo sencillo. La huerta, con su trabajo humilde y paciente, es parábola de la vida cristiana: sembrar, esperar, confiar en que la lluvia venga de lo alto. María, mujer de Nazaret, conoció esa vida sencilla y en ella fue grande. También nuestra santidad se juega en lo cotidiano, en el trabajo bien hecho y en la gratitud por los dones de cada día.
Palabra de Dios sugerida
«Mirad los lirios del campo, cómo crecen: no se fatigan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su esplendor, estaba vestido como uno de ellos» (Mateo 6, 28-29).
Propósito
Daré gracias hoy por lo que tengo, sin quejarme de lo que me falta, y cuidaré con cariño la tarea humilde que me toque.
Oración del día
Virgen de la huerta, Madre de los sencillos, enséñame a valorar lo pequeño y a confiar en la Providencia como el labrador confía en la lluvia. Bendice el trabajo de nuestras manos y haz fecundo cuanto sembramos con amor. Amén.
Día cuarto — María, Patrona de Murcia
Memoria histórica
A finales del siglo XVII, tras años de sequía, la ciudad recurrió a la Virgen de la Fuensanta y le atribuyó la lluvia que salvó los campos. La primera bajada solemne de la imagen a Murcia se produjo el 17 de enero de 1694. Aquellos hechos, y otros milagros de lluvia que la tradición le atribuyó, llevaron a que en 1731 la ciudad la nombrara oficialmente Patrona de Murcia y de su huerta, sucediendo en ese patronazgo a la antigua devoción de la Virgen de la Arrixaca. Es justo señalar que buena parte de estos relatos pertenecen a la memoria devota del pueblo; el patronazgo, en cambio, es hecho documentado.
Meditación
Que un pueblo elija a María como patrona es reconocer que necesita una madre. No se trata de superstición, sino de confianza: pedimos a la Virgen que interceda ante Dios por nuestra tierra, como una madre intercede por sus hijos. El patronazgo mariano es escuela de humildad, porque nos recuerda que no nos bastamos solos y que toda protección viene, en último término, de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre… Dijo Jesús al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19, 25-27).
Propósito
Rezaré hoy por mi ciudad y por mi tierra, por sus gobernantes y por los más olvidados, poniéndolos bajo la protección de la Virgen.
Oración del día
Fuensanta bendita, Patrona de Murcia, que el pueblo te reconoció como madre en la hora de la necesidad, sigue amparando a esta tierra. Intercede ante Dios por sus familias, por sus enfermos y por quienes buscan trabajo y pan, y guárdanos a todos bajo tu manto. Amén.
Día quinto — La romería: la Virgen baja a su pueblo
Memoria histórica
Dos veces al año la Fuensanta deja su monte y baja a la ciudad: el segundo jueves de Cuaresma, para acompañar a Murcia en el tiempo penitencial, y de nuevo en septiembre, en torno a su fiesta, cuando tras unos días en la catedral es llevada de regreso en una gran romería. Ese regreso, la «subida», congrega a multitudes que acompañan a la Virgen por los caminos hasta su santuario. Es una de las expresiones de piedad popular más queridas de la Región, transmitida de generación en generación.
Meditación
La romería es imagen del pueblo de Dios que camina. La Virgen no se queda encerrada en el monte: baja, se hace cercana, comparte los caminos de su gente. Así hace Dios con nosotros: se abaja, se acerca, camina a nuestro lado. Acompañar a la Madre en la romería es aprender a caminar juntos hacia el cielo, sin dejar a nadie atrás, con la alegría sencilla de los peregrinos.
Palabra de Dios sugerida
«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá» (Lucas 1, 39).
Propósito
Acompañaré hoy a alguien en su camino: escucharé con paciencia a quien lo necesite, sin prisa por marcharme.
Oración del día
Virgen peregrina de la Fuensanta, que bajas del monte para caminar con tu pueblo, enséñanos a caminar juntos hacia Dios. Que ninguno se quede solo en el camino y que la alegría de la romería nos hable de la casa del cielo, adonde tú nos precedes. Amén.
Día sexto — La coronación
Memoria histórica
El 24 de abril de 1927, sobre el Puente de los Peligros de Murcia, la imagen de la Fuensanta fue coronada canónicamente con gran solemnidad, ante una multitud de fieles. La coronación canónica es un acto de la Iglesia que reconoce públicamente el arraigo de una devoción; no diviniza la imagen, sino que honra a María como Madre y Reina por su unión con Cristo. En 2027 la diócesis de Cartagena celebra el centenario de aquella coronación como año jubilar.
Meditación
María es reina, pero su realeza es la del servicio y la humildad. «El Poderoso ha hecho grandes cosas en ella» precisamente porque se llamó a sí misma esclava del Señor. Coronar a la Virgen es proclamar que el camino a la gloria pasa por la humildad y la fidelidad, no por el poder. Su corona nos anima a esperar la nuestra: la vida eterna prometida a quienes son fieles.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1, 52).
Propósito
Renunciaré hoy a imponerme, buscando servir en algo concreto sin esperar reconocimiento.
Oración del día
Reina y Madre de la Fuensanta, coronada por la fe de tu pueblo, reina de verdad en nuestro corazón. Enséñanos que la grandeza está en servir y que la única corona que merece la pena es la que Dios reserva a sus fieles. Amén.
Día séptimo — María y los enfermos
Memoria histórica
Desde antiguo, los murcianos acudieron a la Fuensanta pidiendo salud para sí y para los suyos, y muchos peregrinaron a su santuario en la enfermedad y en la convalecencia. La devoción a la Virgen, unida en su nombre al agua saludable de la «fuente santa», se hizo así refugio de enfermos y afligidos. La Iglesia venera a María como «Salud de los enfermos», no porque cure por sí misma, sino porque intercede ante Cristo, el único médico de cuerpos y almas.
Meditación
La enfermedad nos recuerda nuestra fragilidad y nos abre a la confianza en Dios. María estuvo junto a la cruz, acompañando el dolor de su Hijo, y por eso comprende y acompaña el nuestro. Pedirle salud no es magia: es poner nuestra debilidad en manos del Padre por medio de la Madre, aceptando su voluntad, que siempre busca nuestro bien más hondo, aunque no siempre entendamos sus caminos.
Palabra de Dios sugerida
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mateo 11, 28).
Propósito
Visitaré, llamaré o rezaré hoy por un enfermo concreto, ofreciéndole mi cercanía y encomendándolo a la Virgen.
Oración del día
Virgen de la Fuensanta, consuelo de los que sufren, mira a cuantos hoy padecen en el cuerpo o en el alma. Intercede por ellos ante tu Hijo, alcánzales salud si conviene y, sobre todo, la paz que sostiene en la prueba. Y a quienes los cuidan, dales fortaleza y ternura. Amén.
Día octavo — La Natividad de María
Memoria histórica
La fiesta de la Fuensanta se celebra el 8 de septiembre, día en que la Iglesia conmemora la Natividad de la Santísima Virgen. En torno a esa fecha, tras sus días en la ciudad, la imagen regresa a su santuario del monte. Así, el nacimiento de María y el retorno de la Patrona a su casa se unen cada septiembre en la fe murciana, que ve en el nacimiento de la Madre la aurora que anuncia al Sol de justicia, Jesucristo.
Meditación
Celebrar el nacimiento de María es celebrar los comienzos de la salvación. Con Ella, Dios preparó una morada digna para su Hijo. La Iglesia canta a la Virgen niña como «aurora» que precede al día. También en nosotros Dios quiere hacer comenzar algo nuevo: cada día es ocasión de un nuevo nacimiento a la gracia, si nos dejamos, como María, disponibles a su voluntad.
Palabra de Dios sugerida
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28).
Propósito
Comenzaré hoy algo nuevo y bueno —un hábito, una reconciliación, una oración— como pequeño «nacimiento» a la gracia.
Oración del día
En tu nacimiento, Virgen de la Fuensanta, alborea nuestra alegría, porque de ti nació el Sol de justicia, Jesucristo. Haz nacer también en nosotros una vida nueva, dócil a Dios como la tuya, para que Cristo sea todo en nuestra existencia. Amén.
Día noveno — Llevar a Cristo
Memoria histórica
Toda la devoción a la Fuensanta —la fuente, el monte, la huerta, las romerías, la corona— tiene un solo fin: conducir al pueblo a Jesucristo. La Virgen no retiene para sí la fe de los murcianos, sino que la orienta a su Hijo, como toda auténtica devoción mariana. Cerramos la novena recordando que honrar a María es aprender de Ella a llevar a Cristo a los demás, tal como Ella lo llevó al mundo y lo presentó a los pastores y a los magos.
Meditación
María es la primera discípula y la primera misionera: apenas concibe a Jesús, se apresura a llevarlo a casa de Isabel. Ese es también nuestro cometido al terminar la novena: no guardar la gracia recibida, sino compartirla. Salir de nuestro «monte» y bajar a la ciudad de los hombres, como la Virgen en su romería, para llevarles, con nuestra vida más que con palabras, la alegría del Evangelio.
Palabra de Dios sugerida
«Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga»» (Juan 2, 5).
Propósito
Llevaré hoy a Cristo a alguien: con una palabra de fe, un servicio, o simplemente con paz y bondad allí donde esté.
Oración del día
Virgen de la Fuensanta, que llevaste a Jesús al mundo y lo entregaste a todos, haz de nosotros portadores de tu Hijo. Que al terminar esta novena bajemos, como tú en la romería, a los caminos de la vida para llevar a los demás la luz y la paz de Cristo. Amén.
Oración final para todos los días
Nuestra Señora de la Fuensanta, Patrona de Murcia y de su huerta, te damos gracias por acompañarnos en estos días de novena. Recibe nuestra oración y nuestras peticiones, y preséntalas a tu Hijo Jesucristo, en cuyas manos ponemos toda nuestra vida. Alcánzanos, si es la voluntad de Dios, la gracia que te hemos pedido, y sobre todo la de ser fieles hasta el fin. Enséñanos a orar, a esperar y a servir como tú, hasta que, terminada nuestra peregrinación, subamos contigo al monte santo del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Peticiones comunitarias
- Por la Iglesia y por el Papa, para que anuncie con fidelidad el Evangelio; roguemos a la Virgen que interceda.
- Por la diócesis de Cartagena, sus sacerdotes y sus fieles, y por el fruto espiritual del centenario de la coronación.
- Por la ciudad de Murcia y por su huerta, por la lluvia oportuna y el fruto del trabajo del campo.
- Por los enfermos, los ancianos y quienes se sienten solos, para que encuentren consuelo y compañía.
- Por las familias, especialmente las que atraviesan dificultades, para que no falte el pan ni la concordia.
- Por quienes buscan trabajo y por quienes lo dan, para que reine la justicia.
- Por los difuntos de nuestras familias, para que la Virgen los acompañe a la casa del Padre.
- Por cada uno de nosotros, para que, siguiendo el ejemplo de María, sepamos hacer siempre lo que su Hijo nos diga.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

