Oraciones y novenas marianas · España
Nueve días para acercarnos a la Geperudeta, madre inclinada hacia los enfermos, los olvidados y cuantos se saben desamparados, y aprender de ella la caridad.
Nueve días antes del segundo domingo de mayo · Fiesta: segundo domingo de mayo

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Entradilla
En el corazón de Valencia, junto a la catedral, se alza la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados. Allí es venerada la imagen que el pueblo llama con ternura «la Geperudeta», por la leve inclinación de su cabeza, que parece asomarse siempre hacia quien la mira. Esta novena nos invita a reconocernos en esa mirada: enfermos, cansados, solos o abandonados, todos somos hijos amparados por una Madre.
La devoción a los Desamparados nace de una obra de caridad. En 1409, un fraile mercedario, Joan Gilabert Jofré, se conmovió ante el maltrato de un enfermo mental por las calles de Valencia y encendió una misericordia que aún dura. Rezar esta novena es dejarse enseñar por María el mismo camino: mirar a los últimos, ampararlos y, en ellos, servir a su Hijo Jesucristo.
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de los Desamparados (Mare de Déu dels Desemparats), popularmente «la Geperudeta».
- Patronazgo: patrona de Valencia y de la Comunidad Valenciana.
- Lugar: Real Basílica de la Virgen de los Desamparados, junto a la catedral, en la Plaza de la Virgen de Valencia.
- Origen de la devoción: la cofradía y el hospital para enfermos mentales y desamparados impulsados por el P. Joan Gilabert Jofré (1409-1410).
- Basílica: construida entre 1652 y 1667, en estilo barroco.
- Coronación canónica: 12 de mayo de 1923.
- Fiesta: segundo domingo de mayo (fecha móvil), con el célebre «Trasllat» de la imagen desde la basílica a la catedral.
Cómo prepararse para rezar la novena
Esta novena puede rezarse en los nueve días que preceden a la fiesta, de modo que el último día coincida con la víspera del segundo domingo de mayo. Al ser una fiesta móvil, conviene mirar el calendario de cada año y contar hacia atrás. También puede rezarse en cualquier necesidad, especialmente por los enfermos, los ancianos solos y cuantos se sienten abandonados.
Busca cada día un rato de silencio. Si te es posible, coloca una imagen de la Virgen o enciende una vela. No se trata de acumular palabras, sino de estar ante Dios con sencillez y de dejar que María, Madre nuestra, interceda por nosotros ante su Hijo. Recuerda que a la Virgen no se la adora: se la honra y se le pide que ruegue por nosotros.
Si puedes, acompaña la novena con un gesto concreto de caridad hacia alguien desamparado: una visita, una llamada, una limosna, un servicio callado. Así la oración se hace vida, como en el origen mismo de esta advocación.
Orden propuesto para cada día
- Persignarse e invocar al Espíritu Santo.
- Rezar la oración inicial, común a todos los días.
- Leer la memoria histórica y la meditación del día.
- Escuchar la Palabra de Dios sugerida y guardar un breve silencio.
- Hacer el propósito del día.
- Rezar la oración del día y la oración final.
- Concluir con las peticiones comunitarias y un Ave María.
Oración inicial para todos los días
Señora nuestra de los Desamparados, Madre inclinada hacia tus hijos: acércate hoy a nosotros como te acercas a todo el que sufre. Venimos a ti tal como somos, con nuestras cargas y nuestras esperanzas. Enséñanos a mirar a tu Hijo Jesús, a confiar en su misericordia y a hacernos, como tú, amparo de los que nadie ampara. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena nuestro corazón. Tú que descendiste sobre María y la hiciste Madre del Redentor, dispón nuestra oración, purifica nuestros deseos y enséñanos a amar como Cristo amó a los pobres y a los últimos. Amén.
Día primero — Dios, padre de los desamparados
Memoria histórica
Antes de que hubiera hospital, cofradía o imagen, hubo una certeza: que Dios no abandona a nadie. Toda la historia de esta devoción valenciana descansa sobre esa fe. La Escritura llama a Dios «padre de los huérfanos y defensor de las viudas», y de esa paternidad brota el nombre mismo de los Desamparados: nadie queda fuera del corazón de Dios.
Meditación
Empezamos la novena reconociendo que el primer amparo no es María, sino Dios mismo, que en Jesucristo se hizo cercano a los pobres. María es toda ella transparencia de esa misericordia: cuando la invocamos como Madre de los Desamparados, en realidad nos ponemos en las manos del Padre que la eligió a ella. Hoy dejamos que Dios nos mire; ninguna soledad nuestra le es indiferente.
Palabra de Dios sugerida
«Padre de huérfanos, protector de viudas, es Dios en su santa morada» (Salmo 68, 6).
Propósito
Ofrecer a Dios, al comenzar el día, a alguna persona que se sienta sola, pidiendo por ella.
Oración del día
Dios y Padre nuestro, que no desamparas a nadie: concédenos, por intercesión de la Virgen de los Desamparados, sentirnos siempre bajo tu mirada y llevar tu consuelo a quien lo necesite. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Día segundo — El P. Jofré y la caridad con los olvidados
Memoria histórica
El 24 de febrero de 1409, el mercedario Joan Gilabert Jofré caminaba hacia la catedral de Valencia para predicar cuando presenció cómo unos vecinos maltrataban a un enfermo mental. Conmovido, cambió su sermón y pidió a la ciudad un lugar donde acoger a los «inocentes» y a los desamparados. De aquella predicación nació, en 1410, un hospital pionero en el cuidado de los enfermos mentales.
Meditación
La caridad verdadera empieza casi siempre en un instante de compasión que no se deja pasar de largo. El P. Jofré pudo mirar hacia otro lado y no lo hizo. Su gesto nos recuerda que el Evangelio se juega en lo concreto: en el enfermo despreciado, en el que grita y molesta, en el que nadie quiere. María acompaña siempre esa mirada compasiva, porque es la mirada de su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Estaba enfermo y me visitasteis (…). Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mateo 25, 36.40).
Propósito
No pasar de largo hoy ante una necesidad concreta que esté a mi alcance.
Oración del día
Señor Jesús, que moviste el corazón del P. Jofré ante el más despreciado: haznos capaces de compasión y no permitas que la costumbre endurezca nuestra mirada. Que, como María, sirvamos en cada pobre a tu propia persona. Amén.
Día tercero — La cofradía de inocentes y desamparados
Memoria histórica
En torno al hospital nació una cofradía puesta bajo el amparo de «Nuestra Señora de los Santos Inocentes y Desamparados». Sus miembros atendían a enfermos, recogían niños abandonados por el hambre y las epidemias y daban sepultura digna a los ajusticiados, a quienes nadie reclamaba. En 1493, el rey Fernando el Católico confirmó por privilegio real el título de los «Inocentes y Desamparados».
Meditación
Aquellos cofrades entendieron que ningún ser humano es un desecho. Acompañar al que muere solo, dar nombre y sepultura al que no lo tiene, cuidar al huérfano: son obras de misericordia que revelan la dignidad infinita de cada persona. La Virgen de los Desamparados nos congrega para lo mismo que a ellos: hacer visible que a los ojos de Dios nadie sobra.
Palabra de Dios sugerida
«La religión pura e intachable ante Dios Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones» (Santiago 1, 27).
Propósito
Rezar hoy por los que mueren solos y por quienes los cuidan.
Oración del día
Virgen de los Desamparados, que amparaste a inocentes y olvidados: enséñanos a reconocer la dignidad de cada persona y a defender la vida donde parece que nada vale. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día cuarto — La Geperudeta, Madre inclinada hacia sus hijos
Memoria histórica
La imagen fue concebida en su origen para reposar sobre los féretros de los ajusticiados, con la cabeza sostenida por una almohada. Al dejar de representarse yacente, su cabeza quedó ligeramente inclinada hacia delante. De esa postura tan característica nació el apodo cariñoso con que Valencia la llama: «la Geperudeta», la que se inclina hacia sus hijos.
Meditación
Lo que empezó como un detalle del arte se ha vuelto un signo entrañable. María no mira desde lo alto, distante: se inclina, se acerca, baja hasta nosotros. Así hace Dios en la Encarnación, y así aprende a hacer todo cristiano. La inclinación de la Geperudeta nos predica sin palabras un amor que se abaja para levantar al caído.
Palabra de Dios sugerida
«Ha mirado la humildad de su esclava (…). Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación» (Lucas 1, 48.50).
Propósito
Inclinarme hoy con paciencia y ternura hacia alguien más débil que yo.
Oración del día
Madre de los Desamparados, que te inclinas hacia tus hijos: enséñanos a bajar hasta el que está caído, sin altivez y sin prisa. Que tu ternura sea la medida de nuestra caridad. Amén.
Día quinto — Madre de los enfermos y de los que sufren
Memoria histórica
El primer destinatario de esta devoción fue el enfermo mental, despreciado y temido en su tiempo. El hospital valenciano de 1410 fue de los primeros en Europa en acoger con humanidad a quienes hoy llamaríamos personas con enfermedad mental. Desde entonces, la Virgen de los Desamparados es invocada por los enfermos de cuerpo y de alma.
Meditación
El sufrimiento aísla: el enfermo se siente a menudo desamparado, apartado de la vida de los sanos. María, que estuvo junto a la cruz de su Hijo, sabe de ese dolor y no lo esquiva. Ante ella podemos poner nuestras dolencias y las de los nuestros, no para huir del sufrimiento, sino para atravesarlo acompañados y unidos a Cristo, que cargó con todas nuestras enfermedades.
Palabra de Dios sugerida
«Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades» (Mateo 8, 17).
Propósito
Visitar, llamar o rezar hoy por un enfermo concreto.
Oración del día
Virgen de los Desamparados, salud de los enfermos: acompaña a cuantos sufren en el cuerpo o en la mente, sostén a quienes los cuidan y alcánzanos de tu Hijo la paz que solo Él da. Amén.
Día sexto — La basílica de Valencia
Memoria histórica
Entre 1652 y 1667 se levantó, junto a la catedral, la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados. Su cúpula barroca, decorada con los frescos del pintor Antonio Palomino, representa a la Virgen intercediendo por los desamparados ante la Santísima Trinidad. Hoy la basílica preside la Plaza de la Virgen y es el corazón de la devoción valenciana.
Meditación
Un templo no es solo piedra: es memoria de un pueblo que reza. Los frescos de la cúpula lo dicen bien: María no acapara la gloria, sino que intercede; su mirada y la nuestra se dirigen a la Trinidad. Así ha de ser toda devoción mariana: un camino que conduce siempre a Dios. Entrar en la basílica es entrar en la oración de siglos de valencianos.
Palabra de Dios sugerida
«Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida» (Salmo 27, 4).
Propósito
Hacer hoy una visita, aunque sea breve, a una iglesia, para estar ante el Señor.
Oración del día
Señor, que habitas entre los tuyos: gracias por el templo donde tu pueblo honra a la Madre de los Desamparados. Haz de nuestro corazón una morada digna de ti, y de nuestra oración un camino hacia la Trinidad. Amén.
Día séptimo — La coronación
Memoria histórica
El 12 de mayo de 1923, la imagen de la Virgen de los Desamparados fue coronada canónicamente en Valencia, en un acto solemne junto al Puente del Real. La coronación había sido concedida por el papa Benedicto XV y promovida por el cardenal Enrique Reig Casanova. Antes, en 1885, el papa León XIII la había declarado patrona de Valencia.
Meditación
Coronar a María es reconocer públicamente que es Madre y Reina, no por poder, sino por su humildad y su servicio. La corona que la Iglesia le ofrece dice, en el fondo, algo sobre nosotros: que queremos que reine en nuestra vida su modo de amar. La Reina de los Desamparados reina desde abajo, inclinada hacia los pobres, como reina Cristo desde la cruz.
Palabra de Dios sugerida
«Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol (…) con una corona de doce estrellas» (Apocalipsis 12, 1).
Propósito
Reconocer un ámbito de mi vida donde quiero que reine el amor de Cristo.
Oración del día
Reina de los Desamparados, coronada por la fe de un pueblo: reina en nuestra vida con la mansedumbre de tu Hijo, y haznos servidores de los pobres, para participar un día de la corona que no se marchita. Amén.
Día octavo — María y los abandonados de hoy
Memoria histórica
El nombre «Desamparados» no envejece: cambian los rostros, pero no la realidad del abandono. Donde antes había enfermos mentales despreciados y niños huérfanos, hoy hay ancianos solos, personas sin hogar, migrantes, enfermos sin visitas, familias rotas. La misma devoción que nació en 1409 sigue interpelando a Valencia y a la Iglesia entera.
Meditación
Rezar a la Virgen de los Desamparados sin mirar a los desamparados de hoy sería vaciar su nombre. María nos envía siempre a su Hijo, y su Hijo nos envía a los últimos. La devoción auténtica no es un refugio para escapar del mundo, sino una fuerza para volver a él con más caridad. Preguntémonos hoy quién es el desamparado que Dios pone en nuestro camino.
Palabra de Dios sugerida
«No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros» (Juan 14, 18).
Propósito
Comprometerme en un gesto concreto y sostenido de ayuda a alguien abandonado.
Oración del día
Virgen de los Desamparados, amparo de los olvidados de cada tiempo: abre nuestros ojos a los abandonados de hoy y no dejes que nuestra oración quede en palabras. Que en cada uno de ellos sirvamos a tu Hijo. Amén.
Día noveno — Renovar la fe y la caridad
Memoria histórica
Cada segundo domingo de mayo, Valencia celebra a su patrona. El momento más emocionante es el «Trasllat»: la imagen es llevada en volandas, entre la multitud, desde la basílica hasta la catedral. Miles de manos se alzan para tocarla o saludarla. Es la fe de un pueblo entero que reconoce en la Geperudeta a su Madre y que, al final de esta novena, quiere renovar su confianza.
Meditación
Terminamos como empezamos: en las manos de Dios, de la mano de María. Estos nueve días no buscaban emociones pasajeras, sino una vida más creyente y más caritativa. La Geperudeta nos devuelve, inclinada, a lo esencial: creer en el amor de Dios y hacerlo visible con los pobres. Que la novena no termine hoy, sino que empiece a dar fruto.
Palabra de Dios sugerida
«Ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad, estas tres; pero la mayor de ellas es la caridad» (1 Corintios 13, 13).
Propósito
Elegir un compromiso estable de caridad que prolongue el fruto de la novena.
Oración del día
Madre de los Desamparados, al concluir esta novena renovamos nuestra fe y nuestro amor. Guárdanos junto a tu Hijo, sostén nuestra caridad cuando flaquee y haznos, como tú, amparo de los que no tienen a nadie. Amén.
Oración final para todos los días
Nuestra Señora de los Desamparados, Madre y Reina de Valencia: te damos gracias por tu cercanía y ponemos en tus manos a los enfermos, a los solos y a cuantos se sienten abandonados. Intercede por nosotros ante tu Hijo Jesucristo, para que, amparados por su misericordia, sepamos ser amparo de nuestros hermanos. Amén.
Peticiones comunitarias
- Por los enfermos, especialmente los enfermos mentales y quienes los cuidan.
- Por los ancianos que viven solos y por las personas sin hogar.
- Por los niños abandonados y las familias en dificultad.
- Por cuantos mueren solos, para que nunca les falte una oración.
- Por la Iglesia de Valencia y por todos los que trabajan en la caridad.
- Por nosotros, para que esta novena se traduzca en obras concretas de amor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.
