Novena a Nuestra Señora del Henar

Novena a Nuestra Señora del Henar

Oraciones y novenas marianas · Segovia

Nueve días de oración a Nuestra Señora del Henar, venerada en su santuario del pinar segoviano, madre de los resineros y gentes de la Tierra de Pinares.

Fiesta: domingo siguiente al 21 de septiembre

Santuario de Nuestra Señora del Henar, en el pinar de Cuéllar (Segovia)
Santuario de Nuestra Señora del Henar, Cuéllar (Segovia). Foto: Fundación Joaquín Díaz · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0. La imagen muestra el santuario.

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

La Virgen que sale al encuentro entre los pinos

En el corazón de la Tierra de Pinares segoviana, a pocos kilómetros de Cuéllar, se levanta entre pinos resineros el santuario de Nuestra Señora del Henar. Allí, en la soledad fragante del pinar, generaciones de segovianos han acudido a poner ante María sus faenas, sus penas y sus esperanzas. La Virgen del Henar es venerada de modo particular por los resineros y por cuantos viven del pino y de la tierra, y su devoción ha marcado durante siglos el calendario de estos campos. Esta novena quiere ayudarte a rezar con sencillez, uniéndote a la larga fila de peregrinos que suben al Henar a buscar el rostro amable de la Madre.

Conviene recordar desde el principio una verdad de la fe católica: a María no se le da adoración, que corresponde solo a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. A la Virgen la veneramos y honramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y le pedimos su intercesión, es decir, que ruegue por nosotros ante su Hijo, como aquella tarde en Caná. Cuanto pidamos en esta novena lo pedimos a Dios; y lo hacemos confiando en que la oración de la Madre, que oyó y guardó la Palabra, sostenga la nuestra. Así la devoción del Henar no aparta de Cristo, sino que a Él conduce.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora del Henar (la Virgen del Henar).
  • Lugar: Santuario del Henar, en el término de Cuéllar, provincia de Segovia, en plena Tierra de Pinares.
  • Custodios: el santuario está vinculado a la villa de Cuéllar y a su comarca; ha estado atendido por sacerdotes y, en distintas épocas, por comunidades religiosas (entre ellas los carmelitas). Consulta la diócesis para el dato de custodia vigente.
  • Marco eclesial: diócesis de Segovia. Se trata de una devoción de tradición popular consolidada, con imagen y culto reconocidos por la Iglesia local.
  • Fiesta: las celebraciones se concentran en septiembre, en torno al domingo siguiente al 21 de septiembre. Al ser fecha móvil, cambia cada año; conviene confirmar el día concreto en el calendario del santuario o de la diócesis.
  • Coronación: la imagen recibió coronación canónica. Para el año exacto y los detalles, remitimos a las fuentes del propio santuario y del obispado.
  • Devoción: patrona muy querida de los resineros y de las gentes del pino y del campo; meta de romería comarcal y de peregrinaciones familiares.

Cómo prepararse para rezar la novena

Una novena es un camino de nueve días de oración confiada. No es una fórmula mágica ni una técnica para forzar la voluntad de Dios, sino un modo humilde de perseverar, a imitación de los discípulos que, con María, oraban unánimes esperando el Espíritu. Elige un momento fijo del día y un lugar tranquilo. Si puedes, enciende una vela y ten cerca una imagen de la Virgen; y, sobre todo, dispón el corazón para escuchar antes que para pedir.

Reza sin prisa. Cada día encontrarás una breve memoria, una meditación, una palabra de la Escritura, un propósito concreto y una oración. Lo importante no es la cantidad de palabras, sino la verdad con que las dices. Si un día te distraes o te falta tiempo, no abandones: retoma al día siguiente con paz. Dios mira el deseo del corazón más que la perfección del método.

Sería bueno acompañar esta novena con la vida sacramental: acudir a la confesión en algún momento de estos días y, si es posible, participar en la Santa Misa y comulgar. La devoción a la Virgen del Henar tiene todo su sentido cuando nos acerca a la Eucaristía, que es el Señor mismo. Puedes también ofrecer cada jornada por una intención distinta: tu familia, un enfermo, los que trabajan el campo, la Iglesia, los difuntos.

Orden propuesto para cada día

  1. Ponte en presencia de Dios y haz la señal de la cruz.
  2. Reza la oración inicial, común a todos los días.
  3. Invoca al Espíritu Santo con la invocación propuesta.
  4. Lee con calma la memoria histórica y la meditación del día.
  5. Acoge la Palabra de Dios sugerida y guarda un breve silencio.
  6. Formula el propósito del día y hazlo tuyo.
  7. Reza la oración del día y la oración final.
  8. Concluye con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, encomendando tus intenciones a la intercesión de Nuestra Señora del Henar.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que quisiste dar al mundo a tu Hijo por medio de la Virgen María, mira con bondad a estos hijos tuyos que, bajo la advocación de Nuestra Señora del Henar, nos acercamos a ti con confianza. Te bendecimos por haber puesto a la Madre de Cristo como signo de tu ternura entre los pinos de esta tierra, refugio de labradores y resineros. Concédenos, por su intercesión, la gracia que humildemente te pedimos en esta novena, si es para tu gloria y para el bien de nuestras almas; y, sobre todo, danos un corazón que escuche tu voz y la siga. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Enséñanos a orar como conviene, pues no sabemos pedir lo que nos conviene sin tu luz. Como descendiste sobre María en Nazaret y sobre los discípulos reunidos con ella en oración, ven también ahora sobre nosotros: purifica nuestros deseos, ordena nuestra vida y haz que esta novena sea verdadero encuentro con Dios vivo. Amén.

Día primero — La Tierra de Pinares, casa de la Virgen

Memoria histórica

Al sur de Cuéllar se extiende un vasto pinar de resina y madera que da nombre a toda una comarca: la Tierra de Pinares. En ese paisaje de arena, pino y cielo abierto, la devoción a la Virgen del Henar hunde sus raíces desde muy antiguo, unida a la vida sencilla de los pueblos que viven del bosque. El santuario, escondido entre los árboles, ha sido durante generaciones el lugar donde la comarca entera reconoce a María como Madre y protectora.

Meditación

Dios no elige siempre las grandes capitales para manifestar su ternura; muchas veces escoge un rincón humilde, un pinar apartado, para que allí su pueblo lo encuentre. Comenzamos esta novena reconociendo que también nuestra vida corriente —nuestro trabajo, nuestra casa, nuestra tierra— es lugar de encuentro con Dios. La Virgen del Henar nos enseña que la santidad no está lejos de lo cotidiano, sino en el centro de ello.

Palabra de Dios sugerida

«El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria» (Jn 1,14).

Propósito

Hoy buscaré descubrir la presencia de Dios en lo ordinario de mi jornada, dando gracias por el lugar donde vivo y trabajo.

Oración del día

Señor, que quisiste que tu Madre fuera venerada entre los pinos del Henar, enséñame a encontrarte en mi tierra y en mi vida sencilla. Que ningún lugar me parezca demasiado pequeño para tu gloria. Por intercesión de María, dame ojos para verte presente en cada día. Amén.

Día segundo — El santuario escondido entre los pinos

Memoria histórica

El santuario del Henar se alza en medio del bosque, lejos del ruido, rodeado de pinos resineros que durante siglos han sostenido la economía de estas gentes. Peregrinar hasta él supone dejar el camino ancho y adentrarse en la espesura; y esa misma travesía forma parte de la devoción, pues quien busca a la Virgen ha de salir de su comodidad para llegar hasta ella.

Meditación

El silencio del pinar es un maestro. Entre los árboles, lejos del bullicio, el alma escucha mejor. También la oración pide un lugar de silencio interior, donde acallar tantas voces para oír la única que salva. Subir al santuario del Henar es imagen de todo camino espiritual: apartarse un poco del mundo para reencontrarse con Dios y con uno mismo.

Palabra de Dios sugerida

«Te atraeré al desierto y hablaré a tu corazón» (Os 2,16).

Propósito

Hoy buscaré unos minutos de verdadero silencio, apagando ruidos y pantallas, para dejar que Dios hable a mi corazón.

Oración del día

Señor, que en la soledad del pinar tantos han encontrado tu paz, enséñame a buscar el silencio donde tú hablas. Aparta de mí el ruido que me distrae y dame el sosiego de quien escucha. Por intercesión de la Virgen del Henar, hazme peregrino de tu presencia. Amén.

Día tercero — El pastor y la esquila: una tradición piadosa

Memoria histórica

Cuenta una tradición piadosa, transmitida de padres a hijos, que la imagen de la Virgen fue hallada por un pastor, guiado hasta ella por el sonido de una esquila o campanilla entre los henares. Conviene decirlo con honestidad: se trata de un relato devocional, no de un dato histórico documentado. Como en tantos hallazgos marianos, la tradición del pastor expresa una verdad del corazón creyente más que una crónica exacta, y así la recibimos: con respeto y sin confundirla con la historia.

Meditación

Que el primero en encontrar a la Virgen sea, según la tradición, un pastor humilde, tiene todo el sabor del Evangelio: Dios revela sus secretos a los pequeños y a los sencillos. La esquila que suena entre los campos es imagen de esas llamadas discretas con que el Señor atrae hacia sí: una palabra oída, un encuentro, una inquietud del alma. Dichoso quien, como aquel pastor, sigue el sonido y no lo deja pasar.

Palabra de Dios sugerida

«Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a los pequeños» (Mt 11,25).

Propósito

Hoy estaré atento a las llamadas discretas de Dios en mi vida y responderé con prontitud a lo que me pida, aunque sea pequeño.

Oración del día

Señor, que atrajiste al pastor con el sonido humilde de una esquila, atráeme también a mí con tu voz suave. Dame sencillez de corazón para reconocer tus llamadas y valentía para seguirlas. Por intercesión de la Virgen del Henar, no me dejes sordo a tu paso. Amén.

Día cuarto — María sale al encuentro del que la busca

Memoria histórica

El Henar ha sido durante siglos meta de romerías y peregrinaciones familiares. Quien sube al santuario no va a un lugar cualquiera: va al encuentro de una Madre que, según la fe del pueblo, se hace hallar. Esa experiencia —la de sentirse esperado y acogido— está en el fondo de toda devoción mariana verdadera.

Meditación

En el Evangelio, María no espera pasiva: apenas concibe al Señor, «se puso en camino y fue aprisa» a casa de Isabel. La Madre sale al encuentro. Y cuando nosotros la buscamos, descubrimos que ella nos buscaba antes, como Dios busca siempre primero. Nadie que se acerca con corazón sincero a María se va con las manos vacías, porque ella conduce a su Hijo, fuente de toda gracia.

Palabra de Dios sugerida

«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña» (Lc 1,39).

Propósito

Hoy saldré yo también al encuentro de alguien que me necesite, con la prontitud con que María visitó a Isabel.

Oración del día

Madre del Henar, tú que sales al encuentro del que te busca, sal a mi encuentro en esta hora. Enséñame a no quedarme quieto en mi comodidad, sino a levantarme y servir. Ruega por mí ante tu Hijo, para que también yo sea presencia suya para los demás. Amén.

Día quinto — La fe de los resineros y las gentes del pino

Memoria histórica

La Virgen del Henar es patrona muy querida de los resineros, de esos hombres y mujeres que durante generaciones han sangrado el pino para extraer la resina, oficio duro y paciente. A ella encomendaban la cosecha, el jornal y la salud, y ante ella daban gracias por el pan conseguido con esfuerzo. La devoción del Henar es, ante todo, la fe sencilla de un pueblo trabajador.

Meditación

El resinero sabe de espera: el pino da su resina gota a gota, sin prisa, a lo largo de la temporada. Así es también la fe: no un golpe de suerte, sino una fidelidad paciente que da fruto con el tiempo. La devoción de estas gentes nos enseña a confiar en Dios en medio del trabajo, sin exigirle resultados inmediatos, poniendo cada día en sus manos con serenidad.

Palabra de Dios sugerida

«Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto a su tiempo» (Sal 1,3).

Propósito

Hoy ofreceré a Dios mi trabajo, por humilde que sea, con la paciencia y la constancia del resinero.

Oración del día

Señor, que bendijiste la fe sencilla de los que viven del pino y del campo, enséñame a trabajar con paciencia y confianza. Que no busque el fruto inmediato, sino la fidelidad de cada día. Por intercesión de la Virgen del Henar, sostén a cuantos ganan el pan con esfuerzo. Amén.

Día sexto — El trabajo y la tierra ofrecidos a Dios

Memoria histórica

En torno al santuario del Henar late la vida de una comarca agrícola y forestal. Las romerías coincidían y coinciden con los ritmos del campo, y la Virgen ha sido invocada por la lluvia oportuna, por la buena cosecha y por la protección del ganado y del bosque. La religiosidad de esta tierra no separa la fe de la faena diaria: las une.

Meditación

El trabajo, cuando se ofrece a Dios, deja de ser mera fatiga y se convierte en oración. San Pablo nos anima a que, comamos o bebamos o hagamos cualquier cosa, todo lo hagamos para gloria de Dios. La devoción del Henar nos recuerda que la santidad se teje en lo ordinario: en el surco, en el pinar, en el taller, en la casa. Ofrecer la jornada es ya rezar.

Palabra de Dios sugerida

«Ya comáis, ya bebáis o hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios» (1 Co 10,31).

Propósito

Hoy comenzaré mi trabajo ofreciéndolo expresamente a Dios y lo realizaré con esmero, como quien reza con las manos.

Oración del día

Señor, dueño de la tierra y de sus frutos, recibe el ofrecimiento de mi trabajo y de mis fatigas. Haz que cada tarea sea alabanza a tu nombre y servicio a mis hermanos. Por intercesión de la Virgen del Henar, bendice el campo, el bosque y el pan de cada día. Amén.

Día séptimo — María, consuelo en la enfermedad

Memoria histórica

Como en tantos santuarios marianos, muchos peregrinos han subido al Henar cargando enfermedades propias o de sus seres queridos, buscando el consuelo de la Madre. La Iglesia venera a María como Salud de los enfermos, no porque sustituya a la medicina ni al poder de Dios, sino porque su intercesión maternal acompaña al que sufre y lo sostiene en la esperanza.

Meditación

En la enfermedad se prueba la fe. La Virgen, que estuvo de pie junto a la cruz, conoce el dolor y no lo mira desde lejos. Acudir a ella no es pedir un remedio automático, sino confiar el propio sufrimiento a quien sabe acompañar. Y aun cuando la curación no llegue como quisiéramos, la cercanía de la Madre transforma el dolor en camino de unión con Cristo.

Palabra de Dios sugerida

«Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre» (Jn 19,25).

Propósito

Hoy rezaré por un enfermo concreto y, si puedo, lo visitaré o le haré llegar una palabra de aliento.

Oración del día

Madre del Henar, consuelo de los que sufren, mira a los enfermos que hoy te encomiendo. Alivia sus dolores, fortalece su esperanza y sostén a quienes los cuidan. Ruega por ellos ante tu Hijo, para que, sanados o consolados, encuentren en la cruz sentido y en Dios su descanso. Amén.

Día octavo — La caridad, fruto de la devoción verdadera

Memoria histórica

Las romerías y fiestas del Henar han sido, a lo largo de los siglos, ocasión de encuentro y fraternidad para toda la comarca: familias que comparten mesa bajo los pinos, pueblos que se reúnen, generaciones que se pasan la fe. La devoción mariana ha tejido lazos de caridad y de comunión entre gentes de la Tierra de Pinares.

Meditación

Una devoción que no se traduce en caridad es incompleta. María, en Caná, se fija en la necesidad de los demás y actúa: «No tienen vino». Quien de veras honra a la Madre aprende de ella a estar atento a las carencias del prójimo. El mejor fruto de esta novena no serán palabras bonitas, sino manos más abiertas y un corazón más compasivo.

Palabra de Dios sugerida

«No tienen vino… Haced lo que él os diga» (Jn 2,3.5).

Propósito

Hoy haré un gesto concreto de caridad: una ayuda, una limosna, una reconciliación o una palabra buena a quien la necesite.

Oración del día

Señor, que por medio de María provees a los que nada tienen, ensancha mi corazón para ver la necesidad de los demás. Que mi devoción no se quede en sentimiento, sino que se haga servicio. Por intercesión de la Virgen del Henar, hazme atento, generoso y compasivo. Amén.

Día noveno — La esperanza y el envío

Memoria histórica

Cada año, en torno al domingo siguiente al 21 de septiembre —fecha móvil que conviene confirmar—, la comarca vuelve al Henar en su fiesta principal. La imagen, coronada canónicamente, recibe el homenaje de un pueblo fiel que renueva su confianza. Y cuando la fiesta termina, los peregrinos regresan a sus casas y a sus faenas llevándose consigo el aliento de la Madre.

Meditación

Toda novena termina en envío. No rezamos para quedarnos, sino para volver renovados a la vida ordinaria. Como las ovejas que reconocen la voz del pastor, hemos escuchado durante estos días la voz de Dios que nos llama por nuestro nombre. Ahora toca seguirla en lo concreto, con la esperanza firme de quien sabe que la Madre camina a su lado y que Cristo es meta segura.

Palabra de Dios sugerida

«Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen» (Jn 10,27).

Propósito

Hoy daré gracias por esta novena y me comprometeré a mantener viva la oración diaria, siguiendo la voz del Señor en mi vida corriente.

Oración del día

Señor, al concluir esta novena te doy gracias por el don de la fe y por la maternal compañía de tu Madre. Envíame renovado a mi vida, para escuchar tu voz y seguirte cada día. Por intercesión de la Virgen del Henar, sostén mi esperanza y llévame, al fin, contigo. Amén.

Oración final

Nuestra Señora del Henar, Madre venerada entre los pinos de la Tierra de Pinares, que sales al encuentro de cuantos te buscan y acoges con ternura a labradores, resineros y peregrinos, recibe la oración de estos nueve días. No te pedimos que ocupes el lugar que solo a Dios pertenece, sino que ruegues por nosotros ante tu Hijo, como aquella tarde en Caná. Alcánzanos de Él la gracia que necesitamos, la salud del cuerpo y del alma, la paz en nuestras casas y la fidelidad en el trabajo. Enséñanos a escuchar la voz del Buen Pastor y a seguirla sin miedo. Y cuando termine nuestro camino por esta tierra, condúcenos a la casa del Padre, donde esperamos contemplar para siempre a Dios contigo y con todos los santos. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que anuncien con fidelidad el Evangelio; roguemos al Señor.
  • Por los resineros, labradores y cuantos trabajan el pino y la tierra, para que hallen en su labor sustento digno y sentido cristiano; roguemos al Señor.
  • Por los enfermos de nuestra comunidad y por quienes los cuidan, para que encuentren consuelo y esperanza; roguemos al Señor.
  • Por las familias de la Tierra de Pinares y de todo el mundo, para que transmitan la fe de generación en generación; roguemos al Señor.
  • Por los difuntos, en especial los devotos de Nuestra Señora del Henar, para que gocen de la vida eterna; roguemos al Señor.
  • Por cada uno de nosotros, para que, siguiendo la voz del Buen Pastor, caminemos con esperanza hacia la casa del Padre; roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

🌹 Pensamiento

Leer →
🌹 Pensamientos

Reina de la Paz · Medjugorje

Mensaje para meditar

Una invitación a detenerse, orar y volver la mirada a Jesucristo.

Fragmento de un presunto mensaje, presentado con prudencia conforme a la Nota vaticana de 2024.

🌹Anécdota marianaDescúbrelas