Novena a la Virgen de Urkupiña

Novena a la Virgen de Urkupiña

Oraciones y novenas marianas · Bolivia

Nueve días de oración a la Virgen de Urkupiña, venerada en Quillacollo (Cochabamba) el 15 de agosto, Asunción de María, para pedir su intercesión y confiarle Bolivia.

7 – 15 de agosto · Fiesta: 15 de agosto

Fachada del templo de San Ildefonso de Quillacollo (Cochabamba, Bolivia), santuario de la Virgen de Urkupiña
Templo de San Ildefonso, Quillacollo (Cochabamba, Bolivia). Foto: Jose Breidy Gonzales Claros · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0. La imagen muestra la fachada del santuario, no la talla venerada.

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Novena a la Virgen de Urkupiña

La Virgen de Urkupiña es una advocación de la Santísima Virgen María, venerada en la ciudad de Quillacollo, a pocos kilómetros de Cochabamba (Bolivia), en el templo de San Ildefonso, declarado santuario de Nuestra Señora de Urkupiña el 8 de diciembre de 1998. Su fiesta se celebra el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de María, cuando miles de peregrinos acuden a Quillacollo para participar en la Misa central y en la procesión con su imagen. Del cariño del pueblo boliviano nació el título con que muchos la invocan: Patrona de la integración nacional.

Esta novena te propone nueve días de oración sencilla para acercarte a María bajo esta advocación. No adoramos a la Virgen —la adoración es solo para Dios—, sino que le pedimos que interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo. A lo largo de estos días distinguiremos siempre lo que es fe de la Iglesia de lo que es tradición popular o leyenda, para rezar con verdad y con confianza filial.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de Urkupiña, ligada a la Asunción de María (fiesta el 15 de agosto).
  • Lugar: Santuario de Urkupiña, templo de San Ildefonso, Quillacollo (Cochabamba, Bolivia).
  • Origen del nombre: del quechua «Urqupiña», relacionado con la exclamación «¡Ya está en el cerro!» de la tradición.
  • Peregrinación: al cerro de Cota, a las afueras de Quillacollo, en torno al 15 y 16 de agosto.
  • Título popular: Patrona de la integración nacional de Bolivia.
  • Santuario: el templo de San Ildefonso comenzó a construirse en 1908 y se concluyó en 1947.

Cómo prepararse para rezar la novena

Puedes rezar esta novena en los nueve días previos a la fiesta, del 7 al 15 de agosto, o en cualquier tiempo del año en que necesites confiar a María una intención. Busca cada día un rato de silencio, enciende si quieres una vela ante una imagen de la Virgen y disponte a orar con calma.

Recuerda que el corazón de toda oración mariana es Cristo: acudimos a la Madre para que nos lleve a su Hijo. Conviene acompañar la novena con la vida sacramental —especialmente la Confesión y la Eucaristía— y con un propósito concreto de conversión y de caridad hacia los demás.

Si te es posible, únete espiritualmente a los peregrinos de Quillacollo, ofreciendo tus fatigas de cada día como una pequeña peregrinación interior hacia Dios.

Orden propuesto para cada día

  1. Señal de la cruz y oración inicial para todos los días.
  2. Invocación al Espíritu Santo.
  3. Memoria histórica y meditación del día.
  4. Lectura de la Palabra de Dios sugerida.
  5. Propósito del día.
  6. Oración del día.
  7. Oración final para todos los días y un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que quisiste dar por Madre a tu Hijo a la Virgen María y nos la diste también a nosotros por Madre, te bendecimos por el don de su intercesión. Bajo la advocación de Urkupiña acudimos a ella con confianza de hijos. Concédenos, por su mediación, escuchar tu voz, cumplir tu voluntad y caminar hacia ti con fe viva. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Como cubriste con tu sombra a la Virgen María, ilumina también nuestra oración de estos días, para que rezar sea encontrarnos de verdad con Dios y no una simple costumbre. Amén.

Día primero — María, la Asunta e Inmaculada

Memoria histórica

La fiesta de la Virgen de Urkupiña se celebra el 15 de agosto, día en que la Iglesia conmemora la Asunción de la Santísima Virgen María, llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Esta advocación boliviana está, por tanto, unida al misterio de la Asunción y, en la piedad del pueblo, también a la Inmaculada Concepción: el santuario de San Ildefonso fue declarado santuario de Nuestra Señora de Urkupiña precisamente un 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada.

Meditación

Al iniciar la novena contemplamos a María en su culminación: la que fue preservada del pecado desde su concepción es también la primera en gozar plenamente de la resurrección junto a su Hijo. La Asunción es una promesa para nosotros: lo que Dios ha hecho en la Madre, quiere hacerlo en cada hijo que se deja salvar. Mirar a María glorificada nos enseña que la meta del cristiano no es esta tierra, sino el cielo.

Palabra de Dios sugerida

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador» (Lucas 1, 46-47).

Propósito

Hoy renovaré mi esperanza en la vida eterna y ofreceré una pequeña obra por alguien que ha perdido la esperanza.

Oración del día

Virgen de Urkupiña, Asunta al cielo, tú que ya contemplas a Dios cara a cara, alcánzanos la gracia de vivir con la mirada puesta en el cielo sin dejar de amar la tierra. Enséñanos, como a ti, a decir siempre «hágase» a la voluntad del Padre. Amén.

Día segundo — La tradición de la pastorcita (una leyenda piadosa)

Memoria histórica

Según una tradición popular, hacia el siglo XVIII una niña pastora, mientras cuidaba su rebaño en las cercanías de Quillacollo, se encontraba con una Señora que llevaba un Niño en brazos y conversaba con ella en quechua. Cuando el párroco y los vecinos subieron al cerro guiados por la niña, esta habría exclamado en su lengua «¡Urqupiña!», es decir, «¡Ya está en el cerro!», al ver que la Señora se retiraba hacia la cumbre. Conviene decirlo con honradez: esta narración es una leyenda transmitida por la devoción popular, no un hecho documentado ni una aparición reconocida oficialmente por la Iglesia.

Meditación

Aunque la historia de la pastorcita sea leyenda, encierra una verdad hermosa: Dios se fija en los pequeños y se deja encontrar por los sencillos. La niña no era sabia ni poderosa, y sin embargo fue la primera en reconocer a la Señora. Así actúa Dios en la Escritura: elige lo humilde para confundir lo soberbio. Nuestra fe no se apoya en el relato, sino en la Palabra de Dios y en la fe de la Iglesia; pero la ternura del pueblo hacia María sigue siendo un camino verdadero hacia su Hijo.

Palabra de Dios sugerida

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla» (Mateo 11, 25).

Propósito

Hoy pediré la sencillez de corazón de los niños y cuidaré de no despreciar a nadie por humilde que sea.

Oración del día

Madre de Urkupiña, tú que en la piedad de tu pueblo eres recordada junto a la fe de los sencillos, dame un corazón limpio y confiado. Que no busque signos extraordinarios, sino que te reconozca en la fe de la Iglesia y en el rostro de los pobres. Amén.

Memoria histórica

En torno a la fiesta, miles de peregrinos suben al cerro de Cota, a las afueras de Quillacollo. Allí perdura una costumbre popular muy conocida: sacar pequeñas piedras del cerro como signo de un «préstamo», con la promesa de regresar los años siguientes para «devolverlo» agradecidos. Es una costumbre cultural del pueblo, expresión de sus anhelos de trabajo, casa y sustento.

Meditación

Acojamos esta costumbre con respeto, pero también con discernimiento cristiano. La Iglesia no enseña que una piedra, ni ningún objeto, tenga poder mágico para conceder bienes: eso sería superstición, y la fe cristiana no busca «asegurar» la fortuna con ritos, sino confiar en la Providencia de Dios. Lo verdadero es dirigirse a Dios por medio de María y pedirle, sobre todo, los bienes que de veras importan: la conversión, la fe, la salud del alma y del cuerpo, el pan de cada día y la gracia de trabajar con honradez. Cuando pedimos bienes materiales, los pedimos como hijos que se fían del Padre, no como quien pretende manipular lo sagrado.

Palabra de Dios sugerida

«Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura» (Mateo 6, 33).

Propósito

Hoy purificaré mis peticiones: pediré primero los bienes del alma y confiaré a Dios lo material sin exigencias ni supersticiones.

Oración del día

Virgen de Urkupiña, enséñanos a pedir bien. Que no pongamos nuestra confianza en signos vacíos, sino en tu Hijo Jesucristo, único Señor. Preséntale nuestras necesidades y alcánzanos un corazón agradecido, que sepa dar tanto como recibir. Amén.

Día cuarto — El santuario de Quillacollo

Memoria histórica

El templo de San Ildefonso de Quillacollo, cuya primera piedra se colocó en 1908 y que se concluyó en 1947, es hoy el santuario de Nuestra Señora de Urkupiña. Fue declarado monumento y patrimonio cultural de Bolivia y, el 8 de diciembre de 1998, elevado a santuario por la Iglesia de Cochabamba. En él se custodia la imagen y se celebra cada año la Misa central de la fiesta.

Meditación

Los santuarios son casas de la Madre donde el pueblo peregrino se reúne para orar. No son lugares mágicos, sino espacios de encuentro con Dios, donde la comunidad reza, se reconcilia y recibe los sacramentos. Peregrinar a un santuario es imagen de toda la vida cristiana: un caminar en compañía hacia la casa del Padre. También nuestro hogar y nuestra parroquia pueden ser pequeños santuarios cuando en ellos se ora de corazón.

Palabra de Dios sugerida

«Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor» (Salmo 122, 1).

Propósito

Hoy cuidaré con más amor el lugar donde rezo y visitaré, si puedo, a Jesús en el sagrario de mi parroquia.

Oración del día

Señora de Urkupiña, que reúnes a tu pueblo en tu santuario de Quillacollo, congrega también a nuestras familias en torno a la oración. Haz de nuestros hogares casas donde se busque a Dios y se aprenda a amar. Amén.

Día quinto — Patrona de la integración de Bolivia

Memoria histórica

El cariño del pueblo boliviano ha dado a la Virgen de Urkupiña el título de Patrona de la integración nacional. A su fiesta acuden peregrinos de todas las regiones del país y de naciones vecinas, y en muchas comunidades bolivianas en el extranjero se celebra también su devoción, que se ha convertido en signo de unidad y de identidad.

Meditación

María es Madre de todos y, por eso, es principio de comunión. Bajo su manto no hay región, lengua ni clase que separe: todos son hijos. Pedir por la integración de un pueblo no es hacer política, sino orar por la concordia, la justicia y la paz, que son dones de Dios. Que la devoción a la Virgen no se quede en folclore, sino que fructifique en fraternidad real: en el respeto al distinto, en el cuidado del pobre y en la reconciliación de los enemistados.

Palabra de Dios sugerida

«Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti» (Juan 17, 21).

Propósito

Hoy daré un paso concreto de reconciliación con alguien de quien esté distanciado y rezaré por la paz de mi país.

Oración del día

Virgen de Urkupiña, Madre que reúnes a los pueblos, intercede por Bolivia y por todas las naciones. Alcánzanos concordia en las diferencias, justicia para los humildes y paz duradera, para que seamos de verdad hermanos. Amén.

Día sexto — La gran peregrinación del 15 de agosto

Memoria histórica

El 15 de agosto se celebra la Misa central y la procesión con la imagen de la Virgen. Al día siguiente, miles de peregrinos recorren a pie más de catorce kilómetros hasta el cerro de Cota, en una peregrinación que une el sacrificio del camino con la alegría de la fiesta. Danzas, música y devoción acompañan estos días, en los que la fe del pueblo se hace visible.

Meditación

Peregrinar cansa: cuesta subir, aprieta el sol, duelen los pies. Y sin embargo el peregrino avanza, porque el amor mueve. Toda la vida cristiana es una peregrinación hacia Dios, en la que cada esfuerzo puede convertirse en ofrenda. La fiesta y la danza no se oponen a la fe: pueden ser expresión gozosa de un corazón agradecido, siempre que no ahoguen lo esencial, que es el encuentro con Cristo en la Eucaristía.

Palabra de Dios sugerida

«Corramos, con constancia, en la carrera que nos toca, fijos los ojos en Jesús» (Hebreos 12, 1-2).

Propósito

Hoy ofreceré una fatiga o un esfuerzo del día como pequeña peregrinación hacia Dios por una intención concreta.

Oración del día

Madre de Urkupiña, tú que acompañas a tus peregrinos por el camino del cerro, acompaña también nuestro caminar. Que cada cansancio ofrecido nos acerque a tu Hijo y que la alegría de la fiesta nazca siempre del corazón agradecido. Amén.

Día séptimo — Los enfermos

Memoria histórica

Entre los muchos peregrinos que acuden a Quillacollo, no faltan los que llegan cargando enfermedades y dolores, propios o de sus seres queridos, para confiarlos a la Virgen. En la larga tradición de la Iglesia, María es invocada como «Salud de los enfermos» y consuelo de los que sufren.

Meditación

La Virgen no es una curandera ni la devoción una garantía de sanación: es Madre que acompaña. Pedimos por la salud del cuerpo con confianza, y también, cuando la curación no llega, la gracia de unir el propio dolor a la cruz de Cristo, que da sentido y valor a todo sufrimiento ofrecido. María estuvo al pie de la cruz; sabe estar junto a quien sufre. A ella confiamos hoy a los enfermos, a quienes los cuidan y a quienes se sienten solos en su dolor.

Palabra de Dios sugerida

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mateo 11, 28).

Propósito

Hoy visitaré, llamaré o rezaré por un enfermo, y ofreceré por él un momento de mi jornada.

Oración del día

Virgen de Urkupiña, Salud de los enfermos, pon tu mirada de Madre sobre los que sufren en el cuerpo y en el alma. Alcánzales, si conviene, la salud; y siempre, la paz, la esperanza y el consuelo de sentirse acompañados. Amén.

Día octavo — Las familias y el trabajo

Memoria histórica

Muchos peregrinos suben al cerro de Cota pidiendo por su casa, su familia y su trabajo. Detrás de la costumbre popular de las piedras late un anhelo profundamente humano y legítimo: tener un hogar, un sustento digno y el pan para los hijos. La Iglesia acoge estas súplicas y las eleva a Dios, verdadero dueño de todo don.

Meditación

Pedir por el trabajo y la familia es orar por lo que Dios mismo quiere para nosotros. Pero conviene hacerlo bien: no buscando riqueza a cualquier precio, sino trabajo honrado, pan compartido y familias unidas en el amor. San José, esposo de María, nos enseña la dignidad del trabajo callado. Confiemos nuestros afanes a Dios por medio de la Virgen, dispuestos a poner de nuestra parte esfuerzo, honradez y generosidad.

Palabra de Dios sugerida

«Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles» (Salmo 127, 1).

Propósito

Hoy trabajaré con más esmero y honradez, y dedicaré un gesto de servicio a mi familia.

Oración del día

Madre de Urkupiña, bendice nuestros hogares y nuestro trabajo. Aleja de nosotros la avaricia y la desunión, y danos pan honrado, familias unidas y un corazón generoso con los que nada tienen. Amén.

Día noveno — Llevar a Cristo

Memoria histórica

La imagen de la Virgen de Urkupiña la representa con el Niño Jesús en brazos. No es un detalle menor: María nunca se muestra sola, sino siempre mostrándonos a su Hijo. Toda su misión, desde la Anunciación hasta la Asunción, consiste en darnos a Cristo y conducirnos hacia Él.

Meditación

Al terminar la novena, recogemos su fruto: cuanto hemos pedido a María desemboca en su Hijo. Ella nos repite, como en Caná, la única consigna: «Haced lo que Él os diga». La verdadera devoción mariana no se queda en la Madre, sino que, de su mano, nos lleva a la Eucaristía, a la conversión y a la caridad. Que estos nueve días nos dejen más cerca de Cristo y más decididos a llevarlo, como María, a quienes nos rodean.

Palabra de Dios sugerida

«Haced lo que Él os diga» (Juan 2, 5).

Propósito

Hoy llevaré a Cristo a alguien con una palabra buena, un gesto de caridad o el testimonio de mi fe.

Oración del día

Virgen de Urkupiña, que llevas en tus brazos al Salvador, condúcenos siempre a Él. Que al concluir esta novena sepamos, como tú, dar a Jesús a los demás, hasta que un día lo contemplemos contigo en la gloria. Amén.

Oración final para todos los días

Virgen María de Urkupiña, Madre de la integración y de la esperanza, te damos gracias por la fe sencilla de tu pueblo y te confiamos nuestras intenciones. Preséntalas a tu Hijo Jesucristo, y alcánzanos por tu intercesión lo que pedimos, si es para gloria de Dios y bien de nuestras almas. Enséñanos a rezar con verdad, a confiar sin superstición y a caminar hacia el cielo, donde tú nos precedes. Reza por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Amén.

Peticiones comunitarias

  • Por la Iglesia en Bolivia y en toda Hispanoamérica, para que anuncie con fidelidad el Evangelio. Roguemos al Señor.
  • Por los peregrinos de Urkupiña, para que su devoción se purifique de toda superstición y los acerque de verdad a Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la paz y la concordia entre los pueblos, especialmente por la unidad de Bolivia. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos y los que sufren, para que encuentren en María consuelo y esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por las familias sin hogar ni trabajo digno, para que reciban el pan de cada día y la solidaridad de sus hermanos. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Virgen Asunta los acompañe a la vida eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

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