Oraciones y novenas · San Antonio de Padua
Nueve días de oración con el «Doctor Evangélico», predicador infatigable, amigo de los pobres e intercesor de quienes buscan lo perdido y confían sus necesidades.
4 – 12 de junio · Fiesta: 13 de junio

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Entradilla
San Antonio de Padua es uno de los santos más queridos del pueblo cristiano. Nacido en Lisboa hacia 1195 con el nombre de Fernando de Bulhões y muerto en Padua el 13 de junio de 1231, fue fraile franciscano, predicador incansable y hombre profundamente enamorado de la Palabra de Dios. La Iglesia lo venera como «Doctor Evangélico» por la riqueza de su enseñanza espiritual.
Esta novena nos prepara durante nueve días para acudir a su intercesión. No lo hacemos para adorarle —la adoración se debe solo a Dios—, sino para pedirle, como a un hermano mayor que ya vive en la gloria, que ruegue por nosotros al Señor. Con él aprenderemos a escuchar el Evangelio, a amar a los pobres y a buscar, antes que ninguna otra cosa, a Cristo, que es el mayor de los tesoros perdidos y reencontrados.
Datos esenciales
- Nombre: Fernando de Bulhões, en religión fray Antonio.
- Nacimiento: Lisboa (Portugal), hacia 1195.
- Muerte: Arcella, Padua (Italia), 13 de junio de 1231.
- Orden: primero canónigo regular de San Agustín; desde 1220, fraile menor (franciscano).
- Canonización: 30 de mayo de 1232, por el papa Gregorio IX, apenas un año después de su muerte.
- Doctor de la Iglesia: declarado «Doctor Evangélico» por Pío XII el 16 de enero de 1946.
- Fiesta litúrgica: 13 de junio.
- Patronazgos: objetos perdidos, pobres, novios y casaderos; también panaderos y viajeros.
- Sepulcro: basílica de San Antonio de Padua, llamada popularmente «il Santo».
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena a San Antonio se reza tradicionalmente durante los nueve días que preceden a su fiesta, del 4 al 12 de junio, para culminar el día 13. Puede hacerse, sin embargo, en cualquier época del año, ante una necesidad concreta o simplemente por devoción.
Busca cada día un momento de silencio. Si lo deseas, enciende una vela ante una imagen del santo y ten cerca una Biblia para leer la cita propuesta. Conviene rezar con calma, sin prisa por «obtener» un favor: la oración no es un intercambio mágico, sino un encuentro confiado con Dios, en el que San Antonio nos acompaña como intercesor.
Si es posible, acompaña estos días con algún gesto de caridad hacia los pobres —el clásico «pan de los pobres» de San Antonio—, porque así imitamos lo que él vivió y damos cuerpo a nuestra oración.
Orden propuesto para cada día
- Señal de la cruz y oración inicial (la misma todos los días).
- Invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación y lectura de la Palabra de Dios sugerida.
- Propósito concreto para la jornada.
- Oración del día y peticiones personales.
- Oración final y peticiones comunitarias.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que quisiste enriquecer a tu Iglesia con la ciencia y la santidad de San Antonio de Padua, predicador del Evangelio y amigo de los pobres: concédenos, por su intercesión, escuchar tu Palabra con corazón dócil, buscarte a ti antes que a ninguna otra cosa y hallar en Cristo, tu Hijo, el tesoro que nunca se pierde. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que hiciste de fray Antonio un testigo elocuente del Evangelio, abre nuestros oídos a la Palabra y nuestras manos a los pobres, para que esta novena no se quede en palabras, sino que transforme nuestra vida. Amén.
Día primero — De Fernando a Antonio: la conversión franciscana
Memoria histórica
Fernando de Bulhões nació en Lisboa en el seno de una familia acomodada y siendo joven entró entre los canónigos regulares de San Agustín, primero en Lisboa y luego en Coímbra, donde se formó en el estudio de la Escritura. En 1220, conmovido por el testimonio de unos frailes franciscanos martirizados en Marruecos, pidió pasar a la Orden de los Frailes Menores y cambió su nombre por el de Antonio. Aquel giro cambió por completo el rumbo de su vida.
Meditación
Antonio lo tenía todo asegurado: estudio, prestigio, una vida religiosa serena. Sin embargo, escuchó una llamada más honda y dejó lo seguro por seguir a Cristo pobre. También a nosotros el Señor nos invita a soltar lo que nos frena para caminar tras él. Toda vida cristiana empieza por una conversión, es decir, por dejar que Dios reoriente nuestros pasos.
Palabra de Dios sugerida
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mateo 16, 24).
Propósito
Reconoceré hoy algo concreto que me impide seguir a Cristo con libertad, y se lo entregaré en la oración.
Oración del día
San Antonio, que dejaste lo seguro por seguir a Jesús pobre y humilde, alcánzame la valentía de responder a la llamada de Dios sin miedo ni cálculos. Que sepa poner en sus manos mi vida entera. Amén.
Día segundo — El predicador del Evangelio
Memoria histórica
La vocación de predicador de Antonio se reveló casi por sorpresa. En 1222, en Forlì, ante la ausencia de un orador preparado, se le pidió que dijera unas palabras; su hondura y elocuencia asombraron a todos. Desde entonces recorrió el norte de Italia y el sur de Francia anunciando el Evangelio, combatiendo el error con la verdad y atrayendo a multitudes con una palabra encendida y clara.
Meditación
Antonio no predicaba para lucirse, sino para acercar las almas a Dios. Su palabra brotaba de una oración larga y de un conocimiento amoroso de la Escritura. También nosotros anunciamos el Evangelio, más con la vida que con discursos: en el trabajo, en la familia, en el trato sencillo con los demás. Cada cristiano es, a su manera, testigo de Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Marcos 16, 15).
Propósito
Daré hoy testimonio de mi fe con un gesto o una palabra amable, sin imponerme, con respeto y alegría.
Oración del día
San Antonio, predicador infatigable del Evangelio, alcánzame el don de anunciar a Cristo con mi vida. Que mis palabras y mis obras hablen de él a quienes me rodean. Amén.
Día tercero — Doctor de la Iglesia y amante de la Escritura
Memoria histórica
San Francisco de Asís, conocedor de su ciencia y de su santidad, encargó a Antonio la enseñanza de la teología a los frailes, cuidando de que fuera siempre unida a la oración. Sus sermones, cargados de miles de citas bíblicas, muestran a un hombre que había hecho de la Palabra de Dios su alimento diario. Por esa profundidad, el papa Pío XII lo declaró Doctor de la Iglesia en 1946, con el título de «Doctor Evangélico».
Meditación
La sabiduría de Antonio no era erudición fría, sino amor a la Palabra que da vida. Conocer la Escritura no es acumular datos, sino dejar que Dios nos hable y nos transforme. Abrir el Evangelio cada día, aunque sea un rato breve, es abrir la puerta a esa misma sabiduría que hizo santo a Antonio.
Palabra de Dios sugerida
«Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero» (Salmo 119, 105).
Propósito
Leeré hoy un pasaje del Evangelio y me quedaré con una frase para repetirla a lo largo del día.
Oración del día
San Antonio, Doctor Evangélico, enamorado de la Palabra de Dios, alcánzame el gusto por la Sagrada Escritura, para que sea luz de mis decisiones y consuelo en mis dificultades. Amén.
Día cuarto — El amigo de los pobres
Memoria histórica
Antonio unió siempre la predicación a la defensa de los débiles: alzó su voz contra la usura y el abuso de los poderosos y se puso del lado de los más pobres. De su cercanía a los necesitados nació con el tiempo la tradición del «pan de los pobres» de San Antonio, una obra de caridad que, en muchas parroquias, sigue socorriendo hoy a quienes pasan hambre.
Meditación
La devoción a San Antonio no es auténtica si olvida a los pobres, a quienes él tanto amó. Pedirle favores mientras cerramos los ojos ante la necesidad del hermano sería contradecir su ejemplo. La caridad concreta —compartir el pan, dar tiempo, atender al que sufre— es la mejor forma de honrarlo.
Palabra de Dios sugerida
«Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mateo 25, 40).
Propósito
Haré hoy una obra concreta de caridad: una limosna, una ayuda o una visita a quien lo necesita.
Oración del día
San Antonio, amigo de los pobres, alcánzame un corazón compasivo y unas manos generosas. Que reconozca el rostro de Cristo en el que sufre y no pase de largo ante su necesidad. Amén.
Día quinto — Patrono de lo perdido, y de reencontrar a Dios
Memoria histórica
San Antonio es invocado popularmente como patrono de los objetos perdidos. La costumbre nace de antiguos relatos devocionales, más que de un hecho histórico documentado, y por eso conviene vivirla con sencillez: no como una fórmula mágica, sino como una oración confiada. La Iglesia siempre ha recordado que a los santos se les pide intercesión, nunca se les trata como amuletos.
Meditación
Detrás de la pequeña costumbre de pedir a San Antonio por unas llaves o unos papeles se esconde una verdad honda: todos hemos perdido, alguna vez, algo mucho más valioso —la paz, la esperanza, la cercanía de Dios—. Antonio, que buscó a Cristo sobre todas las cosas, nos ayuda a reencontrar lo esencial y a no confundir lo que de veras importa.
Palabra de Dios sugerida
«¿Qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y busca con cuidado hasta encontrarla?» (Lucas 15, 8).
Propósito
Pediré a Dios que me ayude a recuperar algo bueno que había descuidado: una amistad, una oración, una virtud.
Oración del día
San Antonio, tú que buscaste y hallaste a Cristo, verdadero tesoro, alcánzame la gracia de reencontrar lo que de veras importa y de no perder nunca la amistad con Dios. Ruega por mí en mis necesidades. Amén.
Día sexto — El Niño Jesús en sus brazos: intimidad con Cristo
Memoria histórica
La imagen más entrañable de San Antonio lo muestra sosteniendo al Niño Jesús. Se trata de una tradición piadosa, recogida en la iconografía, que expresa la profunda intimidad del santo con Cristo; no es un episodio históricamente probado, sino una manera plástica de decir cuánto amaba al Señor. También suele aparecer con un lirio, símbolo de su pureza.
Meditación
Que a Antonio se le represente abrazando al Niño nos habla del corazón de su santidad: una relación tierna y cercana con Jesús. Toda su predicación, su ciencia y su caridad brotaban de ahí. También nosotros estamos llamados a tratar a Cristo con confianza de hijos, como a alguien a quien se ama y con quien se convive.
Palabra de Dios sugerida
«Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el reino de Dios» (Marcos 10, 14).
Propósito
Dedicaré hoy unos minutos a estar sencillamente con Jesús, en silencio, como un hijo con su padre.
Oración del día
San Antonio, que abrazaste a Cristo con amor de niño y de sabio, alcánzame una amistad íntima con Jesús, para que él sea el centro de mi vida y la raíz de todo lo que haga. Amén.
Día séptimo — Intercesor de causas y necesidades
Memoria histórica
Tras su muerte, la fama de santidad de Antonio se extendió con rapidez, acompañada de numerosos testimonios de favores atribuidos a su intercesión; por eso Gregorio IX lo canonizó apenas un año después, en 1232. Desde entonces, generaciones de creyentes han acudido a él en sus necesidades, confiando en que quien fue tan cercano a los pobres en la tierra sigue siéndolo desde el cielo.
Meditación
Pedir la intercesión de un santo no sustituye a la oración a Dios: la acompaña. Como pedimos a un amigo que rece por nosotros, pedimos a Antonio que presente al Señor nuestras necesidades. Toda gracia viene de Dios; el santo, unido a Cristo, ruega con nosotros y por nosotros.
Palabra de Dios sugerida
«Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá» (Mateo 7, 7).
Propósito
Pondré hoy en la oración una necesidad concreta, mía o de otra persona, y la confiaré a Dios por intercesión de San Antonio.
Oración del día
San Antonio, intercesor poderoso ante Dios, presenta al Señor mis súplicas y las de cuantos se encomiendan a ti. Que, confiando en su bondad, aceptemos su voluntad y esperemos siempre en él. Amén.
Día octavo — Modelo de los novios y las familias
Memoria histórica
La costumbre de invocar a San Antonio como patrono de los novios y casaderos es muy popular, sobre todo en Portugal, España e Hispanoamérica. Nace de la piedad popular y conviene vivirla con sensatez: la Iglesia rechaza como superstición las prácticas que tratan al santo como un talismán —por ejemplo, poner su imagen boca abajo—. Lo genuino es pedirle que acompañe a quienes buscan formar una familia según Dios.
Meditación
Detrás de esta devoción late un deseo bueno: el amor verdadero y la familia. San Antonio, que amó a Cristo por encima de todo, enseña que el amor humano florece cuando se enraíza en Dios. Pedir por los novios, los matrimonios y las familias es pedir por el futuro de la sociedad y de la Iglesia.
Palabra de Dios sugerida
«Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» (Mateo 19, 6).
Propósito
Rezaré hoy por una pareja, un matrimonio o una familia concreta que necesite luz o consuelo.
Oración del día
San Antonio, protector de los novios y de las familias, alcanza a quienes buscan el amor un corazón limpio, y a los matrimonios, fidelidad y paz. Que toda familia halle en Cristo su fundamento. Amén.
Día noveno — Morir y vivir en Cristo
Memoria histórica
Agotado por el trabajo apostólico, Antonio murió muy joven, el 13 de junio de 1231, en Arcella, cerca de Padua, cuando aún no llegaba a los cuarenta años. Sus restos reposan en la gran basílica de Padua, «il Santo», meta de peregrinos de todo el mundo. Su breve vida, entregada por entero al Evangelio, dio un fruto que perdura ocho siglos después.
Meditación
La muerte de Antonio no fue un final, sino un paso a la vida plena en Dios. Su ejemplo nos recuerda que lo importante no es vivir muchos años, sino vivirlos con amor. Al terminar esta novena, pedimos la gracia de gastar nuestra vida en lo que de verdad vale, para poder, un día, encontrarnos con Cristo cara a cara.
Palabra de Dios sugerida
«Para mí la vida es Cristo, y morir una ganancia» (Filipenses 1, 21).
Propósito
Daré gracias a Dios por esta novena y me propondré vivir con más amor una tarea concreta de cada día.
Oración del día
San Antonio, que entregaste tu vida entera al servicio del Evangelio, alcánzame vivir cada día en Cristo, de modo que también mi muerte sea un encuentro dichoso con él. Amén.
Oración final para todos los días
Glorioso San Antonio de Padua, siervo fiel de Dios y predicador del Evangelio: tú que amaste a los pobres, buscaste sobre todo a Cristo y ruegas por cuantos acuden a ti, acompaña nuestra oración y preséntala al Señor. Concédenos, si es para bien nuestro, aquello que humildemente te pedimos, y sobre todo la gracia de no perder nunca la amistad con Dios. Enséñanos a confiar, a compartir y a esperar, hasta llegar contigo a la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones comunitarias
- Por la Iglesia, para que anuncie el Evangelio con la valentía y la claridad de San Antonio.
- Por los pobres y los que pasan necesidad, para que no les falte el pan ni una mano amiga.
- Por quienes han perdido la fe, la esperanza o el rumbo de su vida, para que reencuentren a Dios.
- Por los novios y las familias, para que edifiquen su amor sobre Cristo.
- Por los enfermos y los que atraviesan pruebas, para que hallen consuelo y fortaleza.
- Por nuestras intenciones personales, que confiamos a la intercesión de San Antonio.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.
