Sagrada Escritura
Jesús conocía lo que ella ocultaba, pero aquella verdad no fue el final de su historia.
Una mujer samaritana fue al pozo y encontró a Jesús sentado allí. Él le pidió de beber, atravesando barreras entre judíos y samaritanos, y condujo la conversación hacia el agua viva. Cuando le habló de su marido, puso ante ella la verdad de su historia personal. Podía parecer que quedar al descubierto ante un desconocido solo traería vergüenza, juicio o una nueva forma de quedar reducida a su pasado.
Sin embargo, Jesús no utilizó lo que sabía para humillarla. La conversación avanzó hacia la adoración verdadera y la revelación del Mesías. La mujer dejó el cántaro, volvió a la ciudad y llamó a otros para que fueran a ver a quien le había contado su vida. Después se vio que la verdad pronunciada por Cristo no era una sentencia que la aplastaba, sino la puerta de un comienzo: quien había llegado sola se convirtió en testigo. La misericordia no ocultó su realidad; impidió que esa realidad tuviera la última palabra.
01
Lo que parecía
Parecía que, al quedar expuesta su historia, la mujer solo podía esperar vergüenza y quedar encerrada en su pasado.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que la verdad de Cristo no humilla: descubre la herida y abre desde ella un comienzo y una misión nuevos.
03
Para tu vida
Hoy dejaré que Jesús nombre eso que escondo: su verdad sobre mí no viene a aplastarme, sino a hacerme libre.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, tú conoces toda mi historia; dime la verdad con misericordia y haz brotar en mí el agua de una vida nueva. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Juan 4,1-42
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