Vida de un santo/una santa
Aprendió a ser madre en su propia casa; sin explicar las pérdidas familiares, hizo sitio en ese cuidado para muchachas vulnerables del Bilbao industrial.
Entonces, Rafaela Ybarra vivía en el ambiente acomodado de una familia de Bilbao. Se casó, tuvo siete hijos y dos de ellos murieron pequeños. Cuando murió una hermana, acogió además a cinco sobrinos y los educó como hijos. Las fuentes permiten reconocer esas pérdidas y su entrega familiar, pero no afirmar que comprendiera por qué sufrió ni atribuir a Dios una explicación. Su vida cristiana fue profundizándose mientras aprendía, dentro de su casa, el trabajo paciente y concreto de cuidar.
Ocurrió que su mirada se fijó cada vez más en muchachas vulnerables del Bilbao industrial: jóvenes sin recursos, empleadas y expuestas a explotación y prostitución. Rafaela empezó a acompañarlas, alquiló pisos y organizó talleres y lugares de acogida. No trasladó sobre ellas una teoría acerca de su propio dolor; les ofreció protección, formación, hogar y una relación en la que podían saberse tratadas como hijas. Ellas comenzaron a llamarla «madre».
Después, aquella maternidad ensanchada tomó forma estable en la obra de los Ángeles Custodios, nacida en 1894. El giro no resuelve el misterio de sus pérdidas familiares ni permite decir que ocurrieron para prepararla. Muestra otra verdad, más sobria: el dolor no necesita explicación para volvernos atentos al dolor ajeno. Lo aprendido cuidando a los propios puede abrir espacio para reconocer como de casa a quien espera fuera. Rafaela descubrió que la maternidad vivida en su familia podía alcanzar también a jóvenes que necesitaban a alguien dispuesto a protegerlas y permanecer.
01
Lo que parecía
No comprendía por qué había sufrido pérdidas familiares, y las fuentes no permiten fabricar una respuesta para ese dolor.
02
Lo que descubrimos
Después apareció que la maternidad aprendida en su familia podía ensancharse hasta muchachas que necesitaban protección, hogar y ser miradas como hijas.
03
Para tu vida
Sin exigir una explicación a mi dolor, hoy convertiré algo que aprendí cuidando a los míos en un gesto de hogar para una persona que se siente fuera.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, permanece junto a quienes sufren sin respuestas y ensancha mi corazón para cuidar con respeto a quien necesita protección y hogar. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo/una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Congregación de los Ángeles Custodios; san Juan Pablo II
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