Vida de un venerable
Había deseado la misión y pasó siete años en China. El régimen maoísta lo expulsó en 1953; no pudo regresar, pero su vocación misionera no dependía de conservar aquel país concreto.
Alejandro Labaka Ugarte nació en Beizama, España, en 1920 y entró muy joven entre los capuchinos, donde recibió el nombre religioso de Manuel. Fue ordenado sacerdote en 1945 y manifestó un fuerte deseo misionero.
En julio de 1946 fue destinado a la misión capuchina de Pingliang, en China. Permaneció allí siete años. En 1953 el régimen maoísta lo expulsó junto con otros misioneros y tuvo que regresar a España.
La expulsión fue una decisión política que le arrebató una misión concreta; no la describimos como un traslado preparado por Dios ni reducimos China a un escenario de persecución. Alejandro no pudo resolver la pérdida regresando por su cuenta ni fingiendo que nada había ocurrido.
En 1954 sus superiores lo enviaron a Ecuador. Empezó como párroco en Pifo, trabajó en formación vocacional y después asumió distintas responsabilidades en Aguarico y Guayaquil. Años más tarde aprendió la lengua huaorani y defendió los derechos de los pueblos indígenas frente a presiones petroleras y madereras.
Murió junto con Inés Arango en 1987 durante un intento de contacto pacífico con el pueblo tagaeri; ese episodio ya aparece desde la historia propia y distinta de Inés. En 2025 León XIV reconoció la ofrenda de su vida. Aquí conservamos otro “más tarde”: una frontera cerrada en China no convirtió en falsa toda su vocación misionera; tuvo que aprenderla de nuevo en Ecuador.
01
Lo que parecía
Que ser expulsado del país al que había sido enviado destruía necesariamente la vocación misionera que había identificado con aquel lugar.
02
Lo que descubrimos
Que una vocación podía permanecer mientras cambiaban por completo la lengua, el continente, las personas y la forma concreta de servir.
03
Para tu vida
Distinguiré entre la llamada profunda y el lugar concreto donde hoy la vivo. Si una puerta se cierra de verdad, no forzaré el regreso ni llamaré fracaso a todo lo aprendido; discerniré dónde puede continuar el servicio.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión del venerable Alejandro Labaka, acompaña a quienes son expulsados o deben abandonar el país donde servían; guarda su duelo y muéstrales si su entrega puede aprender una lengua y un lugar nuevos. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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