Vida de un venerable
Era directivo de una gran cristalería y se opuso a que una crisis se resolviera despidiendo trabajadores. Al final de su vida, más de doscientos obreros se presentaron voluntariamente para donar sangre para él.
Enrique Shaw nació en París en 1921 dentro de una familia argentina acomodada. Entró muy joven en la Marina, se casó con Cecilia Bunge y fue padre de nueve hijos. En 1945 comprendió que su misión cristiana debía vivirse en el mundo industrial y empresarial.
Dejó la carrera naval y trabajó en Cristalerías Rigolleau. Llegó a ocupar una responsabilidad directiva en una fábrica con miles de empleados. No consideraba al trabajador una pieza de producción: repetía que, para juzgar a un obrero, primero había que amarlo.
En 1961, ya enfermo de cáncer, los accionistas extranjeros ordenaron una reducción importante de plantilla. Las fuentes de la causa y de su archivo discrepan sobre la cifra exacta prevista, por lo que no la convertiremos en el centro de la historia. Lo seguro es que Shaw se opuso, preparó una alternativa y comunicó que renunciaría si se ejecutaban los despidos. La empresa aceptó conservar los puestos y la recuperación posterior confirmó que aquella decisión era viable.
Poco después necesitó transfusiones. Más de doscientos trabajadores de Rigolleau acudieron voluntariamente a donar sangre, hasta superar la capacidad de recepción del sanatorio. Shaw los reunió para agradecer algo que no podía tratar como un regalo cualquiera: la vida de aquellos hombres circulaba ahora por sus venas.
Murió en 1962, con 41 años. Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2021 y León XIV aprobó en diciembre de 2025 un milagro atribuido a su intercesión. A fecha de esta publicación todavía lo presentamos como Venerable, mientras se espera la celebración de su beatificación.
01
Lo que parecía
Que la relación entre un directivo y sus trabajadores debía quedar definida principalmente por cargos, costes y contratos.
02
Lo que descubrimos
Que una empresa podía convertirse en una comunidad humana real: él arriesgó su puesto por el trabajo de otros y ellos respondieron ofreciéndole su propia sangre.
03
Para tu vida
No llamaré familia a un grupo si solo espero sacrificios de quienes tienen menos poder. Preguntaré primero qué estoy dispuesto a arriesgar yo para proteger su dignidad.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión del venerable Enrique Shaw, concede a empresarios, responsables y trabajadores construir comunidades laborales justas, donde ninguna persona sea reducida a un coste. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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