Venerable Francisco Camacho — Fue atendido en un hospital de San Juan de Dios; después pasó casi treinta y cinco años sosteniendo otro

Francisco Camacho, hermano hospitalario del siglo XVII, pide ayuda casa por casa en Lima para sostener un hospital visible al fondo; la escena recuerda discretamente que antes fue él quien necesitó cuidados.
Representación artística original creada para esta meditación.

Vida de un venerable

Había cruzado el Atlántico como soldado y aventurero. Enfermo en Cartagena, conoció desde la cama un hospital de los Hermanos de San Juan de Dios; años después entró en esa misma Orden.

Francisco Camacho nació en Jerez de la Frontera en 1630. A los veinte años, atraído por la aventura, eligió la vida militar y cruzó el Atlántico rumbo a América.

En Cartagena de Indias contrajo sífilis. Fue ingresado en el hospital de San Sebastián, atendido por los Hermanos de San Juan de Dios. No afirmamos que aquella enfermedad le fuera enviada para darle una misión: fue una dolencia real que necesitó cuidados y que lo colocó, por primera vez, ante la hospitalidad de esa Orden desde el lado del enfermo.

Dejó el servicio militar y recorrió distintos territorios americanos. En 1662 regresó a Lima y atravesó una conversión intensa. Algunas penitencias públicas fueron tan extremas que llegó a ser considerado demente y quedó brevemente recluido. El jesuita Francisco del Castillo lo ayudó a encauzar aquella búsqueda con dirección espiritual.

En 1663, con treinta y cuatro años, entró en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Se dedicó al servicio de los enfermos y, sobre todo, recorrió casa por casa la ciudad de Lima pidiendo limosna para sostener el hospital durante casi treinta y cinco años. Rehusó el cargo de superior, ayudó a mujeres que querían abandonar la prostitución e impulsó un hospital nuevo cuando el anterior resultó insuficiente.

Murió en Lima en 1698 y León XIII lo declaró venerable en 1881. La circularidad de su vida no convierte la enfermedad en algo bueno: muestra que haber necesitado cuidados no lo dejó definido solamente como receptor. Aquella experiencia pudo convivir después con una larga vida dedicada a hacer posible el cuidado de otros.

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Lo que parecía

Que la hospitalidad recibida durante su enfermedad era solo una ayuda pasajera dentro de una vida militar y aventurera.

02

Lo que descubrimos

Que años más tarde podía entrar en la misma familia religiosa que lo había cuidado y dedicar casi treinta y cinco años a sostener un hospital para otros.

03

Para tu vida

Recordaré sin vergüenza las ocasiones en que necesité ayuda. No las convertiré en una deuda imposible, sino en una escuela concreta para reconocer qué cuidado puedo hacer posible para otra persona.

Molitva

Una oración para hoy

Señor Jesús, por la intercesión del venerable Francisco Camacho, bendice a quienes reciben cuidados y a quienes sostienen hospitales con tareas humildes; haz que la gratitud recibida se vuelva hospitalidad sin justificar nunca la enfermedad. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.

Origen y referencias

Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.

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