Vida de un venerable
La guerra deshizo la provincia religiosa que debía cuidar. Desde el refugio empezó a localizar, sostener y reunir a quienes habían quedado dispersas.
Justa Domínguez de Vidaurreta nació en Azpeitia en 1875. Ingresó en las Hijas de la Caridad y durante treinta y seis años formó a jóvenes hermanas. En 1932 recibió una responsabilidad enorme: visitar y gobernar una provincia española con cientos de comunidades.
En 1936 la Casa Provincial fue asaltada. Cuatrocientas comunidades quedaron disueltas o dispersas y muchas obras fueron destruidas. Justa pasó más de un año entre la prisión y distintos refugios. No convertimos la guerra ni la persecución en instrumentos necesarios de la Providencia.
Cuando obtuvo la libertad en septiembre de 1937, estableció en Sangüesa un pequeño centro de acción. Desde allí sostuvo a las hermanas destinadas en hospitales de campaña y organizó ayuda para las que permanecían encarceladas, refugiadas o en campos de concentración.
Terminada la guerra, no se limitó a restaurar edificios y cargos. El Dicasterio destaca que trabajó por la reconciliación y el perdón de los perseguidores, buscó ayuda para los pobres y reorganizó la provincia. Con el tiempo, aquella provincia llegó a reunir 11.500 hermanas.
Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2018. Justa no pudo impedir que la violencia dispersara la obra confiada; sí pudo comenzar a reunir personas antes incluso de que existieran condiciones normales para reconstruirla.
01
Lo que parecía
Que la dispersión de cuatrocientas comunidades y la destrucción de sus obras constituían el final práctico de la provincia que le habían confiado.
02
Lo que descubrimos
Que reconstruir comenzó localizando y sosteniendo a personas dispersas, y que después de la guerra debía incluir también reconciliación y perdón.
03
Para tu vida
Cuando algo común se deshaga, empezaré por las personas: averiguaré quién está solo, quién necesita ayuda y qué vínculo concreto puedo restaurar hoy.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión que pedimos a la venerable Justa Domínguez, reúne a quienes la violencia ha dispersado y haznos constructores de reconciliación sin negar la verdad ni la justicia. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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