Vida de una venerable
Deseaba vivir en un monasterio, pero su hermano quiso que permaneciera administrando el patrimonio familiar. Décadas después, tras la cárcel y el exilio, fundó en Lima una comunidad contemplativa y apostólica.
Rafaela Veintemilla Villacís nació en Quito en 1836, dentro de una familia relevante de la sociedad ecuatoriana. Desde la adolescencia participó intensamente en la vida parroquial y deseaba ingresar en un monasterio de clarisas.
Su hermano se opuso y quiso que permaneciera en casa como responsable de la administración del patrimonio familiar. Rafaela no pudo vivir entonces la forma religiosa que había imaginado. Hizo votos privados y organizó una vida de oración, penitencia y apostolado sin fingir que su casa se había convertido canónicamente en convento.
Su historia familiar quedó además envuelta en la política. Su hermano Ignacio fue presidente de Ecuador y en 1882 se proclamó dictador. Tras su caída, Rafaela y su hermana Dolores fueron encarceladas y después enviadas al exilio en Lima. No justificamos aquellas decisiones ni hacemos responsable a Rafaela de la actuación política de su hermano.
En Lima se vinculó a la Cofradía del Rosario y escuchó las predicaciones de los agustinos. En 1895, a los cincuenta y nueve años, fundó las Agustinas Hijas del Santísimo Salvador para unir oración y servicio, acogiendo y educando a niñas y jóvenes en peligro.
Murió en Lima en 1918, en extrema pobreza y casi sola después de que algunas hermanas abandonaran el instituto. Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2018. No llegó al monasterio clariano que había deseado; su consagración adquirió otra forma después de décadas de responsabilidades, convulsión política y exilio.
01
Lo que parecía
Que la oposición familiar había cerrado para siempre toda posibilidad de vivir una consagración reconocida y que los años administrando bienes eran solo una desviación.
02
Lo que descubrimos
Que pudo vivir compromisos reales como laica y, ya en el exilio y cerca de los sesenta años, fundar una comunidad distinta de la que había imaginado en su juventud.
03
Para tu vida
No llamaré inexistente a una vocación porque todavía no tenga la forma soñada. Buscaré modos honestos de vivir hoy lo esencial y aceptaré que una respuesta tardía puede ser distinta de mi primer proyecto.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión de la venerable Rafaela de la Pasión, acompaña a quienes no pueden vivir todavía la forma de entrega que desean; dales verdad en el presente y libertad para reconocer una respuesta nueva en la madurez. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
Guardado anónimo y local: no se crea una cuenta ni se envía este dato al servidor.
