Vida de un santo
Entró muy joven en el seminario de Asti, pero durante la agitación política italiana decidió marcharse y comenzó otros estudios en Turín. Casi dos años después pidió regresar y retomó libremente el camino al sacerdocio.
José Marello nació en Turín en 1844 y creció en San Martino Alfieri. Entró en el seminario de Asti en 1856, cuando todavía era un muchacho. Sus compañeros y formadores apreciaban su vida espiritual, su generosidad y su capacidad de animar a otros. Sin embargo, los años del Risorgimento italiano alteraron también la vida del seminario, utilizado en parte como hospital o cuartel durante la guerra.
En aquel ambiente aparecieron en José intereses nuevos: la política, el periodismo y la posibilidad de una actividad social distinta. Durante el verano de 1862 comunicó a sus superiores que dejaba el seminario. Se trasladó a Turín y comenzó estudios relacionados con la agrimensura y la actividad comercial. No fue expulsado ni obligado a marcharse: tomó una decisión que entonces consideró suya.
La biografía histórica conservada por los Oblatos de San José relata que a finales de 1863 enfermó gravemente de tifus y que, dentro de aquella crisis, reapareció con fuerza la pregunta por su vocación. La misma tradición incluye una locución interior y una curación atribuida a la Virgen de la Consolata. Esos elementos pertenecen al relato espiritual de la congregación; no necesitamos presentarlos como hechos comprobables ni afirmar que Dios enviara la enfermedad para hacerlo volver.
Lo históricamente firme es que José habló con su párroco y con los superiores y, en febrero de 1864, regresó al seminario de Asti. Volver significó reconocer que su decisión anterior no tenía por qué gobernar toda su vida. Se aplicó a recuperar los estudios y fue ordenado sacerdote en 1868. No borró el tiempo de Turín ni tuvo que fingir que nunca había dudado.
Como sacerdote sirvió en la curia, el confesionario, la catequesis y la atención a jóvenes, ancianos y personas pobres. En 1878 fundó la comunidad que llegaría a ser los Oblatos de San José. En 1889 fue ordenado obispo de Acqui y murió en 1895. San Juan Pablo II lo canonizó en 2001.
Quizá tomaste una decisión seria y ahora descubres razones verdaderas para revisarla. No cambies por impulso ni utilices el regreso para eludir las consecuencias de tus actos: habla con las personas afectadas, busca consejo y repara lo que corresponda. Pero tampoco conviertas la coherencia en orgullo. Ser fiel no significa obedecer para siempre a una versión antigua de ti mismo cuando la verdad te pide reconocer, con humildad, que debes volver a discernir.
01
Lo que parecía
Que abandonar voluntariamente el seminario había cerrado el camino sacerdotal que había comenzado siendo niño.
02
Lo que descubrimos
Que una decisión seria podía ser revisada responsablemente: regresó, recuperó la formación y vivió la vocación que había vuelto a reconocer como verdadera.
03
Para tu vida
No llamaré coherencia a mantener una decisión solo por orgullo. Si debo revisarla, buscaré consejo, asumiré sus consecuencias y volveré con humildad al camino que reconozca como verdadero.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de san José Marello, ilumina a quienes deben revisar una decisión importante. Concédeles verdad sin inconstancia, humildad sin vergüenza y fortaleza para reparar y recomenzar. Santa María de la Consolata, condúcenos siempre a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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