Vida de una venerable
Enterró a su marido y a sus hijos, conoció la pobreza y se formó como comadrona. Después acogió a miles de embarazadas que temían quedarse sin nadie.
Teresa Gallifa nació en 1850 en una familia pobre, se casó a los dieciocho años y tuvo siete hijos. Cinco murieron muy pequeños; los dos que sobrevivieron también fallecieron jóvenes. Teresa quedó viuda con poco más de treinta años y durante un tiempo vivió prácticamente de la limosna.
No sabemos por qué tuvo que atravesar tantas muertes y no las presentamos como preparación querida por Dios. Cada pérdida conserva su gravedad. Tampoco toda persona herida recibe automáticamente una misión relacionada con aquello que sufrió.
Teresa se formó como comadrona y comenzó a encontrarse con mujeres embarazadas pobres, solas o abandonadas. En 1886 alquiló un pequeño piso en Vic para acogerlas. Más tarde creó en Barcelona el Asilo Materno de Santa Isabel y nació la obra de las Siervas de la Pasión.
Las fuentes de su congregación señalan que entre 1886 y 1906 fueron atendidas más de 2.500 gestantes y nacieron allí más de 2.500 niños. Teresa conocía desde dentro maternidad, miedo, pobreza y duelo; cuando vio a otras mujeres solas, su experiencia no la obligó a ayudarlas, pero sí pudo hacerlas reconocibles.
San Juan Pablo II reconoció sus virtudes heroicas en 1996. Su vida no explica las heridas por la obra posterior. Muestra una posibilidad distinta: lo sufrido no tiene por qué quedar convertido en teoría ni en destino; puede volvernos capaces de advertir un dolor que otros pasan de largo y abrir una puerta concreta.
01
Lo que parecía
Que tantas muertes, la viudez y la pobreza podían dejar su vida encerrada únicamente en pérdidas imposibles de explicar.
02
Lo que descubrimos
Que su conocimiento de la maternidad y la soledad podía ayudarla a reconocer y acoger a miles de embarazadas abandonadas.
03
Para tu vida
Prestaré atención a un dolor que reconozco desde dentro y ofreceré ayuda concreta sin imponer mi propia historia.
Molitva
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión que pedimos a la venerable Teresa Gallifa, consuela a quienes han perdido hijos o esposo y protege a las embarazadas que están solas. Haznos servidores de la vida y de la dignidad. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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