Anekdoták Szűz Máriáról
A barlangi szűzanya és Don Pelayo csatája

Hay lugares donde la fe y la patria se abrazan, y Covadonga es uno de ellos. En la Santa Cueva, abierta en la roca del concejo de Cangas de Onís, se venera a una pequeña talla de madera policromada a la que los asturianos llaman con infinita ternura la Santina. La tradición la enlaza con don Pelayo y con la batalla de Covadonga, hacia el año 722, vista después como inicio simbólico de la Reconquista.
Según el relato piadoso, antes de la llegada de Pelayo ya un ermitaño veneraba en aquella cueva una imagen de la Virgen. Allí se refugiaron Pelayo y los suyos, y allí, arrodillado, el caudillo invocó la protección de la Madre de Dios antes del combate. Algunas versiones cuentan que la Virgen se le apareció. Y en la batalla, dice la leyenda, ocurrieron prodigios: las flechas lanzadas contra los cristianos refugiados en la peña rebotaban y se volvían contra los propios arqueros, y una tormenta y un desprendimiento de rocas sepultaron parte del ejército enemigo, atribuyéndose todo a la intercesión de María.
Como editor debo distinguir con honradez. Está documentada la existencia de don Pelayo y de una victoria cristiana en la zona de Covadonga; lo que es construcción historiográfica posterior es su lectura como hito inicial de la Reconquista. En cambio, la aparición visible de la Virgen, las flechas que rebotan y la montaña que se cierne sobre el enemigo son tradición piadosa, no hechos físicos verificables. El propio santuario reconoce que «la historia primitiva nada nos ha dejado escrito» sobre los comienzos del culto, y que la talla actual no es la del siglo VIII, pues «no conocemos cómo fue la primitiva imagen». Hubo, además, incendios y destrucciones que obligaron a reponerla.
Lo documentado y precioso es el patronazgo: patrona de Oviedo y su diócesis desde 1630, y del Principado de Asturias desde 1968. Cada 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María, el pueblo asturiano sube a la cueva y grita con el alma «¡Viva la Santina!». Sobre el Rosario conviene la prudencia: no consta una institución rosariana propia de Covadonga como la de Fátima, pero el Avemaría acompaña, como en todo santuario mariano, los pasos de los peregrinos que ascienden a la Cueva.
🌹 Egy virág a Szűzanyának
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