성모 마리아에 관한 일화
"가난한 이들의 성모: 모든 민족의 근원"

En la aldea de Banneux, en las Ardenas belgas, pocas semanas después de los hechos de Beauraing, una niña de doce años llamada Mariette Beco dijo ver a una bella Señora luminosa en el jardín de su humilde casa. Las apariciones se sucedieron a comienzos de 1933, y de ellas nació una de las advocaciones más entrañables del país: Nuestra Señora de los Pobres.
Según el relato, la Señora condujo a la niña hasta un pequeño manantial y le indicó que esa fuente estaba reservada «para todas las naciones, para aliviar a los enfermos». La Virgen se presentó como la Madre de los pobres y pidió oración, prometiendo interceder por los que sufren. El mensaje, sobrio y tierno, caló hondo precisamente por su sencillez.
La Iglesia examinó el caso a lo largo de los años y reconoció oficialmente la autenticidad de las apariciones de Banneux, aprobando el culto a Nuestra Señora de los Pobres. El santuario creció hasta convertirse en un importante lugar de peregrinación, y la fuente sigue siendo destino de enfermos y necesitados que acuden a beber y a orar.
Conviene, como siempre, distinguir lo documentado de la transmisión devota. Están atestiguados la vidente, las fechas de comienzos de 1933, el reconocimiento eclesial y el desarrollo del santuario en torno a la fuente. Los detalles exactos de cada diálogo y los relatos concretos de curaciones se conocen a través de la literatura devocional y de testimonios; conviene presentarlos con prudencia y considerar «no consta» todo dato sin fuente identificable.
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