Vida de un beato
Nascimbeni llamó a los pobres «mis señores» porque sus interrupciones terminaron ordenándole el corazón.
Para un párroco lleno de encargos, los enfermos, soldados, emigrantes y alejados podían convertirse en una lista interminable de problemas. Giuseppe Nascimbeni llegó a llamar a los pobres «mis señores» porque, decía, le habían robado el corazón. La expresión podía parecer exagerada o invertir un orden razonable: ¿cómo llamar señor a quien pide ayuda?
No era adulación ni romantización de la pobreza. Nacía de reconocer la palabra de Cristo, que se identifica con el pequeño, y de dejar que esa presencia corrigiera su manera de ejercer autoridad. Al servirlos, descubrió que no era únicamente quien daba; recibía de ellos una llamada, una medida para sus decisiones y un corazón menos centrado en sí mismo.
Con los años, su parroquia y las obras surgidas a su alrededor hicieron visible aquella transformación. Después se comprendió que los pobres no le habían distraído de su ministerio: le habían enseñado dónde encontrar al Señor al que servía en el altar. Nascimbeni pudo ver de otra manera las interrupciones y demandas.
Cada rostro incómodo podía ser una visita de Cristo que desordenaba su agenda para ordenar su corazón.
01
Lo que parecía
Que tantas necesidades interrumpían el ministerio y convertían a los pobres en destinatarios pasivos de lo que él decidiera dar.
02
Lo que descubrimos
Que Cristo se dejaba encontrar en ellos y que servirlos también transformaba al sacerdote, sus prioridades y su modo de gobernar.
03
Para tu vida
Cuando alguien interrumpa hoy mis planes, recordaré: quizá mi Señor me espera escondido en esa necesidad.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de Giuseppe Nascimbeni, sostén mi fe cuando no comprenda el camino. Enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con una entrega concreta, humilde y verdadera. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un beato. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II, homilía de beatificación de Giuseppe Nascimbeni, Verona, 17 de abril de 1988.
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