Vida de un santo
Calabria enviaba a los suyos precisamente adonde faltaban recursos, prestigio y toda probabilidad humana de éxito.
Juan Calabria enviaba a los suyos hacia lugares y necesidades donde humanamente parecía no haber nada que esperar. El criterio podía resultar imprudente: si faltaban recursos, reconocimiento y probabilidades de éxito, ¿no era mejor reservar fuerzas para una obra segura? Él llamó a su familia Pobres Siervos de la Divina Providencia y se negó a tratar las obras como propiedad personal.
Eso no significaba actuar sin responsabilidad ni esperar soluciones mágicas. Significaba discernir, trabajar y confiar en que el Señor seguía siendo dueño cuando los cálculos no ofrecían recompensa. Hubo comienzos en los que solo se veía precariedad.
Con el tiempo, las casas, vocaciones y personas atendidas mostraron que la fecundidad no coincidía siempre con la ventaja humana. Después se comprendió el sentido de ir precisamente allí: el abandonado no debía quedar fuera porque ayudarlo no prometiera prestigio ni retorno. Juan pudo ver que la esperanza cristiana no niega la falta de medios; impide convertirla en sentencia contra el pobre.
Cada obra que sobrevivía le recordaba que era del Señor, y cada dificultad le quitaba la tentación de poseerla.
01
Lo que parecía
Que acudir donde no había medios ni recompensa visible era malgastar fuerzas y poner en riesgo obras más seguras.
02
Lo que descubrimos
Que la Providencia no elimina la responsabilidad, pero libera de medir la dignidad del necesitado por la utilidad o el éxito esperable.
03
Para tu vida
Hoy no preguntaré qué puedo ganar: miraré quién queda fuera porque nadie espera nada de él.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de San Juan Calabria, sostén mi fe cuando no comprenda el camino. Enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con una entrega concreta, humilde y verdadera. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II, homilía de canonización de san Juan Calabria, plaza de San Pedro, 18 de abril de 1999.
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