Marijas dievbijība
Santa Catalina Labouré
Vidente de la rue du Bac · la Medalla Milagrosa (París, 1830)
Pazemīga Žēlsirdības Meita, kurai Jaunava Marija parādījās Parīzē 1830. gadā, apsēdās viņai blakus un runāja ar viņu "tā, kā māte runā ar savu meitu", un uzdeva viņai kalt Brīnumdarošo medaļu.

Kas bija
Catalina Labouré (Catherine Labouré) nació el 2 de mayo de 1806 en Fain-lès-Moutiers, un pueblo campesino de Borgoña, en una familia numerosa; quedó huérfana de madre siendo niña. El 22 de enero de 1830 ingresó en las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, y el 21 de abril fue enviada al noviciado de París, en la rue du Bac, 140. Su vida fue exteriormente muy ordinaria —labores domésticas, servicio a ancianos y enfermos, vida de comunidad—, marcada por una humildad, un silencio y una obediencia que sus contemporáneos destacaron. Guardó el secreto de las apariciones casi toda su vida; solo al final lo confió. Murió el 31 de diciembre de 1876 en París; fue beatificada por Pío XI en 1933 y canonizada por Pío XII en 1947.
Las apariciones de 1830
Pocos días después de llegar al noviciado, Catalina vivió el solemne traslado de las reliquias de san Vicente de Paúl a París (25 de abril de 1830), que preparó el clima espiritual de aquel año, considerado el comienzo de la «era de María». La tradición vicenciana recoge tres grandes encuentros con la Virgen entre julio y diciembre de 1830, en la capilla de la rue du Bac. En la noche del 18 al 19 de julio, despertada por un niño resplandeciente, Catalina bajó a la capilla y encontró a la Virgen, que se sentó en el sillón del director espiritual y conversó largamente con ella.
Jaunavas vārdi
El relato que Catalina confió a su director espiritual recoge que la Virgen le habló con ternura maternal de su misión y de tiempos de prueba para Francia y para la Iglesia, prometiendo su protección a cuantos acudieran a ella. La propia Catalina dijo de aquel encuentro que la Virgen le hablaba «como una madre habla a su hija». En la segunda aparición, el 27 de noviembre de 1830, durante la oración de las novicias, vio a la Virgen de pie sobre un globo, aplastando la cabeza de la serpiente, con las manos extendidas de las que brotaban rayos de luz. En torno a la imagen apareció una inscripción en letras de oro: «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti». Entonces la Virgen le pidió: «Haz acuñar una medalla según este modelo; las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias». El cuadro giró y mostró el reverso: la letra M coronada por una cruz y, debajo, los corazones de Jesús y de María.
Anekdotes un vēlākā dzīve
Catalina transmitió el encargo a su confesor, el padre Aladel, que al principio dudó; solo dos años después, en 1832 —en plena epidemia de cólera en París—, se acuñaron las primeras medallas, cuya rápida difusión y los favores atribuidos le valieron el nombre popular de «Medalla Milagrosa». Fiel a su deseo de ocultamiento, Catalina nunca quiso ser conocida como la vidente: pasó cuarenta y seis años sirviendo humildemente en el hospicio de Enghien-Reuilly, cuidando ancianos y la portería, sin que casi nadie sospechara su secreto. Solo unos meses antes de morir lo reveló a su superiora. Cuando su cuerpo fue exhumado en 1933, se halló incorrupto; hoy reposa en la propia capilla de la rue du Bac.
Augļi
De aquellas apariciones nació una de las devociones marianas más extendidas del mundo: la Medalla Milagrosa, difundida por centenares de millones. La capilla de la rue du Bac es hoy uno de los grandes lugares de peregrinación de París. El mensaje de 1830 —la confianza filial en María, Inmaculada y Medianera de las gracias— preparó además el camino del dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854.
Vai jūsu pilsētā trūkst Jaunavas Marijas dievbijības?
Si no encuentras la advocación mariana de tu ciudad o pueblo, cuéntanosla: la investigaremos para ubicarla y darla a conocer en este mapa del amor de la Madre por el mundo.
Ieteikt aizbildni →