
Hiroshima: the eight whom the Rosary protected
El 6 de agosto de 1945, la primera bomba atómica arrasó Hiroshima. A poco más de un kilómetro del hipocentro estaba la casa parroquial de los jesuitas, junto a la iglesia de la Asunción (barrio de Noboricho). Todo en kilómetros a la redonda quedó pulverizado… pero los ocho jesuitas de aquella casa —entre ellos los padres Hubert Schiffer, Wilhelm Kleinsorge, Hugo Lassalle y Hubert Cieslik— sobrevivieron casi ilesos, con heridas leves de los cristales.
Lo asombroso vino después: los médicos advirtieron que la radiación recibida les causaría lesiones, enfermedad y muerte. Nunca ocurrió. No sufrieron los efectos de la radiación y vivieron muchos años; fueron examinados y entrevistados —el P. Schiffer dijo que más de 200 veces— por científicos que no lograban explicarlo. Su respuesta era siempre la misma:

Nagasaki: the convent of Saint Maximilian Kolbe
Tres días después, el 9 de agosto de 1945, la segunda bomba cayó sobre Nagasaki. En las afueras, en la ladera del monte Hikosan, estaba el convento franciscano Mugenzai no Sono («el Jardín de la Inmaculada»), fundado en 1931 por el polaco san Maximiliano María Kolbe, apóstol incansable de la Inmaculada y del Rosario. El convento quedó en pie e intacto, resguardado por el monte, cuando gran parte de la ciudad fue destruida.
Kolbe had chosen that location, on the other side of the mountain, out of humility and poverty; his brothers later saw it as a providential protection. His community, faithful to the daily Rosary and their consecration to the Immaculate Conception, continued from there to proclaim Mary. (To be honest: it is not true that Kolbe "prophesied" the bomb; what is certain is that the location, on the other side of the mountain, saved the monastery.)
Is there a lack of devotion to the Virgin Mary in your town?
Si no encuentras la advocación mariana de tu ciudad o pueblo, cuéntanosla: la investigaremos para ubicarla y darla a conocer en este mapa del amor de la Madre por el mundo.
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