Las seis apariciones de Fátima, mes a mes (1917)

Advocación mariana

panorámica de la Cova da Iria (Fátima, Portugal) con la Capelinha das Aparições
panorámica de la Cova da Iria (Fátima, Portugal) con la Capelinha das Aparições
José Prego from Moura, Portugal — CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

Cómo está construida esta página

Cada aparición se presenta con el texto de sor Lucía y, cuando existe, con el interrogatorio hecho en caliente en 1917 por el párroco de Fátima. Son dos estratos documentales distintos y aquí no se mezclan:

  • En redonda, el relato de la Cuarta Memoria (8 de diciembre de 1941), que es la redacción más detallada que escribió la vidente, con su página en la edición oficial del Santuario.
  • Entre corchetes [ ], lo que procede de los interrogatorios del párroco P. Manuel Marques Ferreira o del Dr. Formigão, recogidos en la Documentação Crítica de Fátima y citados así por el propio Santuario en su narrativa oficial. Esto es de 1917: veinticuatro años anterior a las Memorias.
  • Entre llaves { }, el texto de la tercera parte del secreto, escrita aparte en Tuy el 3 de enero de 1944 y publicada en 2000.

Esta distinción no es pedantería de archivo: es la única manera de saber qué se dijo cuándo. Y hay un caso en que cambia la lectura del relato, como se verá en julio.

Las cifras de asistentes que se dan son las que publica el Santuario en su narrativa oficial, y son horquillas, no cifras cerradas.

Primera aparición — 13 de mayo de 1917

Lugar: Cova da Iria.

la encina (azinheira / carrasqueira) o el lugar exacto de la aparición señalado por la columna de la Capelinha
la encina (azinheira / carrasqueira) o el lugar exacto de la aparición señalado por la columna de la Capelinha
Reis Quarteu — CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Sor Lucía describe primero cómo llegaron: al bajar la ladera, «casi junto a una encina grande que allí había», vieron un relámpago, y unos pasos más adelante, sobre una carrasca, a «una Señora, vestida toda de blanco, más brillante que el Sol, esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos del sol más ardiente». Estaban «a metro y medio de distancia, más o menos» (IV Memoria, p. 172).

«— No tengáis miedo. Yo no os hago mal.
— ¿De dónde es usted? —le pregunté.
— Soy del Cielo.
— ¿Y qué es lo que usted me quiere?
— Vine para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13, a esta misma hora. Después os diré quién soy y lo que quiero. Después volveré aún aquí una séptima vez.
[— ¿Usted me sabe decir si la guerra dura aún mucho tiempo o si acaba pronto?
— No te lo puedo decir todavía, mientras no te diga también lo que quiero.]
— ¿Y yo también voy al Cielo?
— Sí, vas.
— ¿Y Jacinta?
— También.
— ¿Y Francisco?
— También, pero tiene que rezar muchos rosarios.
[…]
— ¿Y María das Neves ya está en el Cielo?
— Sí, está.
— ¿Y Amelia?
— Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.
[…]
— ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera enviaros, en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?
— Sí, queremos.
— Vais, pues, a tener mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo.»

Y entonces, dice Lucía, abrió las manos por primera vez:

«Fue al pronunciar estas últimas palabras (la gracia de Dios, etc.) cuando abrió por primera vez las manos, comunicándonos una luz tan intensa, como reflejo que de ellas salía, que penetrándonos en el pecho y en lo más íntimo del alma, nos hacía vernos a nosotros mismos en Dios, que era esa luz, más claramente que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso íntimo también comunicado, caímos de rodillas y repetíamos íntimamente:
— Oh Santísima Trinidad, yo os adoro. Dios mío, Dios mío, yo os amo en el Santísimo Sacramento.
Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora añadió:
— Rezad el rosario todos los días, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.»
Fuente: Memórias da Irmã Lúcia I, IV Memoria, pp. 172-173; la sección entre corchetes procede del interrogatorio del párroco a los videntes del 27 de mayo de 1917, en Documentação Crítica de Fátima, vol. I, Fátima, Santuário de Fátima, 1992, p. 9 (así lo cita el Santuario en su narrativa oficial). Traducción propia sobre el texto portugués de la edición oficial.

Sobre María das Neves y Amelia

La propia Lucía explica quiénes eran: dos muchachas que habían muerto hacía poco, amigas suyas, que estaban en su casa aprendiendo a tejedoras con su hermana mayor. Y añade dos precisiones que casi nunca se citan y que son suyas, no de la Señora:

«Me parece que debía de tener unos 16 años» (de María das Neves).
«Me parece que debía de tener de 18 a 20 años» (de Amelia).
— IV Memoria, pp. 172-173.

Lo que el texto dice y lo que no dice. Dice que una está en el Cielo y que la otra «estará en el purgatorio hasta el fin del mundo». No dice por qué, ni de qué murieron, ni qué hicieron. Todo lo que circula sobre los pecados de Amelia es invención devocional: no está en ninguna fuente. Y la frase misma plantea una cuestión teológica seria que tratamos en la página «El infierno, el purgatorio y el cielo en el mensaje de Fátima», porque el purgatorio, por definición, termina; lo que no se sabe es qué quiere decir exactamente «hasta el fin del mundo» en un lenguaje de visión. No lo resolvemos aquí a la ligera.

Segunda aparición — 13 de junio de 1917

Lugar: Cova da Iria. Personas presentes: 50 a 60.

Era el día de san Antonio, fiesta grande en la comarca: sor Lucía cuenta que hubo quien pensó que los niños no irían.

«— ¿Usted qué me quiere? —pregunté.
— Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero.
Pedí la curación de un enfermo.
— Si se convierte, se curará durante el año.
— Querría pedirle que nos llevase al Cielo.
— Sí; a Jacinta y a Francisco los llevo en breve. Pero tú te quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. [A quien la abrace, le prometo la salvación; y serán queridas de Dios estas almas, como flores puestas por Mí a adornar su trono.]
— ¿Me quedo aquí sola? —pregunté, con pena.
— No, hija. ¿Y tú sufres mucho? No desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.»

Y la primera visión del Corazón Inmaculado:

«Fue en el momento en que dijo estas últimas palabras cuando abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez, el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de esa luz que se elevaba hacia el Cielo, y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora estaba un corazón cercado de espinas que parecían estarle clavadas. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, que quería reparación.»
Fuente: IV Memoria, pp. 175-176. El texto entre corchetes es el añadido que la propia sor Lucía indicó en su carta de Tuy de 17 de diciembre de 1927 (cf. Memórias, p. 175, nota 14). Es decir: no estaba en la redacción primera. Traducción propia.
Dato de crítica textual. Esa promesa —«a quien la abrace, le prometo la salvación»— es de las más citadas del mensaje de Fátima y no procede del cuerpo del relato, sino de una precisión posterior de la vidente, de 1927. Se publica, se cita y se dice de dónde viene. No se presenta como si fuera texto de 1917.

Tercera aparición — 13 de julio de 1917: el día del secreto

Lugar: Cova da Iria. Personas presentes: entre 2.000-3.000 y 4.000-5.000, según las fuentes.

multitud en la Cova da Iria en 1917 (fotografía histórica de dominio público, si se verifica su procedencia y licencia)
multitud en la Cova da Iria en 1917 (fotografía histórica de dominio público, si se verifica su procedencia y licencia)
Judah Bento Ruah — Public domain, vía Wikimedia Commons
«— ¿Usted qué me quiere?
— Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que continuéis rezando el rosario todos los días, en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella os podrá valer.
— Querría pedirle que nos diga quién es, para hacer un milagro con que todos crean que usted se nos aparece.
— Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy, lo que quiero, y haré un milagro que todos habrán de ver, para creer.
[— Tengo aquí una petición: si usted convierte a una mujer de Pedrógão y a una de Fátima y si mejora a un niño de Moita.
Ella dijo que los convertía y mejoraba dentro de un año.]
— Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y en especial cuando hagáis algún sacrificio: «Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María».»

Y entonces viene el secreto, que esta página sólo enuncia: la visión del infierno, la petición de la devoción al Inmaculado Corazón, el anuncio de una guerra peor precedida de «una noche iluminada por una luz desconocida», la petición futura de la consagración de Rusia y de la comunión reparadora de los primeros sábados, y la promesa final: «Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará». La tercera parte —el obispo vestido de blanco— se escribió aparte en 1944 y se publicó en 2000.

El texto completo de las tres partes, en portugués y en español, y su historia documental, están en la página «El secreto de Fátima: un secreto en tres partes». La visión del infierno, con su marco teológico, en «El infierno, el purgatorio y el cielo».

La aparición termina con dos frases que sí conviene dar aquí, porque son las que entraron en la vida cotidiana de millones de personas:

«Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí, se lo podéis decir.
Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: «Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo, principalmente las más necesitadas».»
Fuente: IV Memoria, pp. 176-177; corchetes del interrogatorio del párroco del 14 de julio de 1917 (DCF, vol. I, pp. 13-15); las llaves, la tercera parte del secreto (Memórias, p. 213).
Detalle documental que merece subrayarse: en el interrogatorio del día siguiente, 14 de julio de 1917, de boca de Lucía, no hay ni rastro del «secreto». Sí está la promesa del milagro de octubre. Lo que se dijo en 1917 y lo que se escribió en 1941 son dos estratos distintos, y la edición crítica del Santuario los separa. Decirlo no debilita Fátima: es lo que permite estudiarla en serio.

Cuarta aparición — 19 de agosto de 1917, en Valinhos

El 13 de agosto no hubo aparición en la Cova da Iria: el administrador del concejo de Vila Nova de Ourém se había llevado a los tres niños. La aparición se produjo seis días después, en Valinhos, y no en la Cova.

Todo ese episodio —el secuestro, los interrogatorios, la amenaza, y la corrección de la fecha— tiene página propia: «El secuestro de Ourém y la aparición de Valinhos». Aquí va sólo el texto:

«— ¿Qué es lo que usted me quiere?
— Quiero que continuéis yendo a la Cova da Iria el día 13, que continuéis rezando el rosario todos los días. En el último mes haré el milagro para que todos crean. [Si no se hubiesen marchado contigo para la Aldea, sería el milagro más conocido; había de venir san José con el Niño Jesús para dar la paz al mundo y había de venir Nuestro Señor a bendecir al pueblo, venía Nuestra Señora del Rosario con un ángel a cada lado y Nuestra Señora con un arco de flores alrededor.]
— ¿Qué es lo que usted quiere que se haga con el dinero que la gente deja en la Cova da Iria?
— Haced dos andas: una la llevas tú con Jacinta y otras dos niñas, vestidas de blanco; la otra la lleva Francisco con tres niños. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y lo que sobre es para ayuda de una capilla que han de mandar hacer.
— Querría pedirle la curación de algunos enfermos.
— Sí, a algunos curaré durante el año.
Y tomando un aspecto más triste:
— Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que van muchas almas al infierno por no haber quien se sacrifique y pida por ellas.»
Fuente: IV Memoria, pp. 178-179; corchetes del interrogatorio del párroco del 27 de agosto de 1917 (DCF, vol. I, p. 17).
Esta última frase —«van muchas almas al infierno por no haber quien se sacrifique y pida por ellas»— es de las más citadas de Fátima y una de las más malentendidas. Se trata en la página del infierno.

Quinta aparición — 13 de septiembre de 1917

Lugar: Cova da Iria. Personas presentes: 20.000 a 30.000.

«— Continuad rezando el rosario a Nuestra Señora del Rosario todos los días, [que aplaque ella la guerra] para alcanzar el fin de la guerra, [que la guerra está para acabar]. En octubre vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, san José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla sólo durante el día.
— Me han pedido que le pida muchas cosas: la curación de algunos enfermos, de un sordomudo.
— A algunos curaré, a otros no, [porque Nuestro Señor no quiere creer en ellos]. En octubre haré el milagro para que todos crean.
[— A la gente le gustaría mucho una capillita aquí.
— De la mitad del dinero que han juntado hasta hoy haced dos andas y dádselas a la Señora del Rosario; la otra mitad sea para ayuda de la capillita.
Le ofrecí dos cartas y un frasco de agua de olor.
— Me dieron esto, si usted lo quiere.
— Eso no es conveniente allá para el Cielo.]»
Fuente: IV Memoria, p. 179; corchetes del interrogatorio del párroco del 15 de septiembre de 1917 (DCF, vol. I, pp. 21-22).

Dos cosas que este texto enseña y que rara vez se recogen:

1. La cuerda. Los niños se habían atado una cuerda áspera a la cintura como penitencia, día y noche. El mensaje les manda moderar la penitencia: «no quiere que durmáis con la cuerda». La mortificación en Fátima tiene límite, y el límite lo pone el propio mensaje.

2. El frasco de agua de olor. Es el detalle más humano de todo el ciclo: una niña de diez años ofreciendo un perfume. Y una respuesta que no es un desprecio, sino una lección de orden: «eso no es conveniente allá para el Cielo».

Sexta aparición — 13 de octubre de 1917

Lugar: Cova da Iria. Personas presentes: 50.000 a 70.000 (sobre estas cifras, y sobre lo que dicen los testigos que escribieron aquel mismo mes, véase la página del milagro del sol: los periodistas presentes escribieron 30.000-50.000).

fotografía histórica del 13 de octubre de 1917 en la Cova da Iria, de dominio público y con autoría acreditada
fotografía histórica del 13 de octubre de 1917 en la Cova da Iria, de dominio público y con autoría acreditada
Judah Bento Ruah — Public domain, vía Wikimedia Commons
«— ¿Qué es lo que usted me quiere?
— Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor, que soy la Señora del Rosario, que continúen siempre rezando el rosario todos los días. La guerra va a acabar [hoy mismo] y los militares volverán en breve a sus casas.
— Yo tenía muchas cosas que pedirle: si curaba a unos enfermos y si convertía a unos pecadores, etc.
— A unos sí, a otros no. Es preciso que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados.
Y tomando un aspecto más triste:
— ¡No ofendan más a Nuestro Señor, que ya está muy ofendido! {Si la gente se enmienda, acaba la guerra y, si no se enmienda, acaba el mundo.}
[— ¿Aún me quiere alguna cosa más?
— Ya no quiero nada más.]
Y, abriendo las manos, las hizo reflejar en el Sol. Y mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su propia luz proyectándose en el Sol.»

Y después, las tres visiones finales, que son las que dan sentido a los tres grupos escultóricos y a tantas imágenes del santuario:

«Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa distancia del firmamento, vimos, al lado del sol, a san José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, con los gestos que hacían con la mano en forma de cruz. Poco después, desvanecida esta aparición, vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que me daba la idea de ser Nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo de la misma forma que san José. Se desvaneció esta aparición y me pareció ver aún a Nuestra Señora en forma semejante a Nuestra Señora del Carmen.»
Fuente: IV Memoria, pp. 180-181; corchetes del interrogatorio del párroco del 16 de octubre de 1917 (DCF, vol. I, p. 24); llaves, del interrogatorio del Dr. Formigão (DCF, vol. I, p. 142).

Dos cosas que hay que decir y no se dicen

1. «La guerra va a acabar hoy mismo» no se cumplió en esa fecha. El armisticio fue el 11 de noviembre de 1918, trece meses después. La documentación de 1917-1918 muestra que aquello causó dificultades reales de credibilidad, y así consta en los propios informes de la época recogidos en la edición crítica del Santuario (docs. 24, 30 y 35 de la Seleção). Está en la fuente oficial: se documenta, no se esconde.

2. La Señora se identifica: «soy la Señora del Rosario». Es el único nombre que el texto da. Todos los demás títulos —«Nuestra Señora de Fátima» incluido— son posteriores y son de la Iglesia y del pueblo, no de la aparición.

Y una séptima vez

En la primera aparición la Señora había dicho: «Después volveré aún aquí una séptima vez». La edición oficial anota en nota al pie:

«Esta «séptima vez» fue ya el 16 de junio de 1921, en vísperas de su partida para el colegio de Vilar, en Oporto. Fue una aparición con mensaje personal para Lucía, que, por eso, no lo reveló.»
— nota 13 a la IV Memoria, Memórias, p. 172.
⚠️ Discrepancia de fecha que hay que declarar. La nota de la edición oficial dice 16 de junio de 1921. La narrativa publicada por el Santuario en su web dice 15 de junio de 1921, citando el boletín Bem-aventurados Francisco e Jacinta de enero-marzo de 2006. Las dos son fuentes del Santuario y no coinciden. Aquí se dan las dos y no se elige. El texto que publica el Santuario, del diario de sor Lucía, dice:
«»Aquí estoy por séptima vez: ve, sigue el camino por donde el señor Obispo te quiera llevar, ésa es la voluntad de Dios.» Repetí entonces mi «sí», ahora mucho más consciente que el del día 13 de mayo de 1917…»
— Santuário de Fátima, «Narrativa das aparições», citando el Boletim Bem-aventurados Francisco e Jacinta, Fátima, enero-marzo de 2006.

Fuentes de esta página

  • Memórias da Irmã Lúcia I — PDF oficial del Santuário de Fátima, ficha F002: https://www.fatima.pt/files/upload/fontes/F002_Memorias1.pdf (HTTP 200). Páginas 172-181 y notas 13 y 14.
  • Santuário de Fátima, «Narrativa das aparições»: https://www.fatima.pt/pt/pages/narrativa-das-aparicoes (HTTP 200), que cita la 14.ª ed. de 2010 y la Documentação Crítica de Fátima, vol. I (1992).
  • Documentação Crítica de Fátima. Seleção de documentos (1917-1930), Santuário de Fátima, 2013 — PDF oficial, ficha F001: https://www.fatima.pt/files/upload/fontes/F001_DCF_selecao.pdf (HTTP 200).

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