Những giai thoại về Đức Mẹ Maria
Đức Mẹ Núi Lửa và dấu ấn bàn tay
Entre 1730 y 1736, las erupciones de Timanfaya rehicieron por completo la geografía de Lanzarote. Ríos de fuego sepultaron aldeas y campos enteros, y el pueblo, aterrado, buscó refugio en la oración.
Según la tradición majorera, un fraile franciscano animó a los vecinos a sacar en procesión el cuadro de Nuestra Señora de los Dolores y a salir al encuentro de la colada. Un hombre, abrazado a una cruz de madera, se adelantó y la clavó en la tierra ante el magma incandescente.
A esta advocación, por aquel prodigio, La Palma —y toda Canarias— la conoce con un nombre lleno de ternura: la Virgen de los Volcanes.
La tradición añade un detalle entrañable: tiempo después, una mujer vestida de luto se apareció a una niña pastora, Juana Rafaela, para recordar que se cumpliera la promesa de la ermita. Para que la creyeran cuando transmitiera el recado, le posó la mano y le dejó una señal visible como prueba de que el mensaje venía del cielo.
De ahí nace, casi con seguridad, el hermoso recuerdo popular de «la mano de la Virgen» ligado a los volcanes de Canarias: no unas manos quemadas, sino la huella amorosa de una Madre que sale al paso del fuego para proteger a sus hijos. Todo ello se transmite como leyenda devocional; lo documentado son las erupciones de Timanfaya y el origen de la ermita de Mancha Blanca.
🌹 Một bông hoa dành tặng Đức Trinh Nữ
Hãy tạ ơn Đức Mẹ Maria vì tình yêu thương của Mẹ. Hãy đọc kinh Kính Mẹ Maria và nhớ đến câu chuyện này.
Hãy đọc kinh Kính Mẹ MariaTại thị trấn của bạn có thiếu lòng sùng kính Đức Mẹ Maria không?
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