El Santo Rosario:
Historia y cómo se reza
1. Origen e historia
Raíces antiguas: el
Salterio cristiano
Los orígenes remotos del Rosario están en el Salterio de los
150 salmos. Desde los siglos VI-IX, monjes irlandeses y
benedictinos rezaban diariamente los 150 salmos. Los laicos y legos, que
no sabían leer ni tenían acceso a los textos, fueron sustituyendo los
150 salmos por 150 Padrenuestros y, posteriormente, por 150
Avemarías. Surgió así el llamado «Salterio de
María».
Para contar las avemarías, los laicos usaban guijarros, nudos en una
cuerda, o sartas de cuentas. De ahí el término rosarium
(“rosaleda”) aplicado a la corona de oraciones que se ofrecía a María,
“una rosa por cada Avemaría”.
Santo Domingo
de Guzmán y la tradición dominicana
La tradición piadosa atribuye la forma actual del
Rosario a Santo Domingo de Guzmán (1170-1221) y a una
aparición de la Virgen en 1208, durante la cruzada contra los cátaros
albigenses. La leyenda cuenta que la Virgen le entregó el Rosario como
arma espiritual para combatir la herejía.
Hay que decirlo con precisión histórica: los documentos
contemporáneos a Santo Domingo no atestiguan esta aparición. La
carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (2002) de San Juan
Pablo II, en el número 17, reconoce simplemente que “la historia del
Rosario muestra cómo esta oración ha sido utilizada especialmente por
los Dominicos, en un momento difícil para la Iglesia a causa de la
difusión de la herejía”. Sin afirmar que ellos lo originaron.
Lo histórico es que los dominicos fueron, desde el siglo
XIII, los grandes promotores del rezo del Rosario y de las
cofradías rosarianas.
Alano de la Roca y
el Rosario sistematizado
En el siglo XV, el dominico bretón Alano de
la Roca (Alanus de Rupe, c. 1428-1475) sistematizó el Rosario
como hoy lo conocemos: división en quince misterios (cinco gozosos,
cinco dolorosos, cinco gloriosos), reagrupados en tres “coronas” de 50
avemarías cada una. Fundó la Cofradía del Salterio de la
Bienaventurada Virgen en Douai (1470), origen de las cofradías
rosarianas que se difundieron por Europa.
Lepanto y la
fiesta de Nuestra Señora del Rosario
El 7 de octubre de 1571, la Liga Santa (España,
Venecia, Estados Pontificios y otros) venció a la flota otomana en la
batalla naval de Lepanto. San Pío V
(dominico) atribuyó la victoria a la intercesión de la Virgen, invocada
en aquellas semanas con el Rosario por toda la cristiandad. Instituyó la
fiesta de Nuestra Señora de la Victoria el 7 de
octubre. Su sucesor Gregorio XIII la renombró
Nuestra Señora del Rosario en 1573, fecha actual de la
fiesta litúrgica.
Octubre quedó consagrado como mes del
Rosario por León XIII, “el papa del Rosario”,
que escribió once encíclicas sobre esta devoción entre 1883 y 1898.
Apariciones marianas y el
Rosario
Las grandes apariciones aprobadas de los siglos XIX y XX consolidaron
y pidieron el rezo del Rosario:
- Lourdes (1858): la Virgen apareció con un rosario
entre las manos a Santa Bernadette Soubirous; rezaba con ella las
Avemarías. - Fátima (1917): la Virgen pidió expresamente a los
tres pastorcillos rezar el Rosario diariamente “para alcanzar la paz del
mundo y el fin de la guerra”.
Los Misterios
Luminosos — San Juan Pablo II (2002)
El 16 de octubre de 2002, en el XXV aniversario de
su pontificado, San Juan Pablo II firmó la carta
apostólica Rosarium Virginis Mariae y proclamó el Año
del Rosario (octubre 2002 – octubre 2003). En el número 19 propuso un
cuarto conjunto de misterios: los Misterios Luminosos,
dedicados a la vida pública de Cristo.
Cita literal del número 28: “El Rosario es un método para
contemplar”. Y del número 12: “Sin contemplación, el Rosario es
un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica
repetición de fórmulas”.
2. Cómo se reza el Santo
Rosario
Material
- Un rosario (corona de cuentas): un crucifijo +
medalla + cinco decenas separadas por una cuenta gruesa cada una. Total:
59 cuentas. - Disposición tranquila. Sin prisa.
Estructura paso a paso
Inicio
-
Señal de la Cruz, sobre el crucifijo del
rosario: > Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos
líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo. Amén. -
Credo de los Apóstoles, sobre el crucifijo: >
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo
en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo
el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre
todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en
el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos,
el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén. -
Padrenuestro en la primera cuenta
gruesa. -
Tres Avemarías, en las tres cuentas pequeñas
siguientes, pidiendo el aumento de las tres virtudes teologales:
Fe, Esperanza y Caridad. -
Gloria al Padre: > Gloria al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Por cada uno de los cinco
misterios
-
Anuncio del misterio (por ejemplo: “Primer
Misterio Gozoso: la Anunciación del Ángel a María”). Lectura breve del
evangelio si se quiere, o silencio para contemplar. -
Padrenuestro en la cuenta gruesa.
-
Diez Avemarías en las diez cuentas siguientes,
meditando el misterio mientras se rezan. -
Gloria al Padre.
-
Jaculatoria de Fátima (pedida por la Virgen el
13 julio 1917): > Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos
del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente
a las más necesitadas de tu misericordia. -
Se pasa al siguiente misterio y se repite del paso 6 al 10 hasta
completar los cinco misterios.
Conclusión
-
Salve Regina: > Dios te salve, Reina y Madre
de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y
llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y, después de este
destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh
clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por
nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén. -
Letanías Lauretanas (ver bloque
dedicado). -
Oración final (por las intenciones del Papa, o
las propias). -
Señal de la Cruz.
3. Los Misterios del Rosario
Según Rosarium Virginis Mariae 38, la distribución semanal
es:
| Día | Misterios |
|---|---|
| Lunes y sábado | Misterios Gozosos |
| Martes y viernes | Misterios Dolorosos |
| Miércoles y domingo | Misterios Gloriosos |
| Jueves | Misterios Luminosos |
Misterios Gozosos (lunes y
sábado)
Vida oculta y nacimiento de Jesús.
- La Anunciación del Ángel a la Virgen María (Lc
1,26-38). - La Visitación de María a su prima Isabel (Lc
1,39-56). - El nacimiento de Jesús en Belén (Lc 2,1-20).
- La Presentación de Jesús en el Templo (Lc
2,22-39). - El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lc
2,41-52).
Misterios Luminosos (jueves)
Vida pública de Cristo. Propuestos por San Juan Pablo II en RVM
21.
- El Bautismo de Jesús en el Jordán (Mt
3,13-17). - Las bodas de Caná, autorrevelación de Jesús (Jn
2,1-12). - El anuncio del Reino de Dios e invitación a la
conversión (Mc 1,15). - La Transfiguración del Señor (Mt 17,1-8; Mc 9,2-8;
Lc 9,28-36). - La institución de la Eucaristía en la Última Cena
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,19-20).
Misterios Dolorosos
(martes y viernes)
Pasión y Muerte del Señor.
- La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní (Lc
22,39-46). - La flagelación del Señor (Jn 19,1).
- La coronación de espinas (Mt 27,27-31).
- Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario (Lc
23,26-32). - La crucifixión y muerte de Jesús (Lc 23,33-46; Jn
19,17-37).
Misterios Gloriosos
(miércoles y domingo)
Resurrección, Ascensión y vida futura.
- La Resurrección del Señor (Mt 28,1-10; Mc 16,1-8;
Lc 24,1-12; Jn 20,1-10). - La Ascensión de Jesús al cielo (Lc 24,50-53; Hch
1,9-11). - La venida del Espíritu Santo sobre María y los
Apóstoles (Hch 2,1-13). - La Asunción de la Virgen María al cielo
(cf. Munificentissimus Deus, 1950). - La coronación de María como Reina del cielo y de la
tierra (cf. Ap 12,1).
4. Formas de rezar el Rosario
Solo
Modo más común. Permite ritmo personal, atención silenciosa a cada
misterio. Se puede rezar caminando, en el coche, en la cama antes de
dormir, ante una imagen.
En familia
Rezar el Rosario en familia es una de las costumbres más
ricas y olvidadas del catolicismo español. Se reparten los
misterios y las decenas entre los miembros de la familia. Cada uno reza
una decena.
San Juan Pablo II en Rosarium Virginis Mariae 41: “La
familia que reza unida, permanece unida”.
Parroquial
En muchas parroquias se reza comunitariamente antes o después de la
Misa, especialmente en mayo y octubre. En procesiones marianas.
Ante el Santísimo
Modo tradicional muy recomendado: rezar el Rosario en la iglesia,
ante el Sagrario. La contemplación de los misterios cobra una hondura
especial en la presencia eucarística.
Cantado
Tradición en muchos santuarios y monasterios. El rezo cantado del
Rosario es propio de comunidades religiosas y peregrinaciones.
5. Mes del Rosario — octubre
León XIII consagró octubre al Rosario en la
encíclica Supremi apostolatus (1 septiembre 1883).
Tradicionalmente:
- 7 de octubre: fiesta de Nuestra Señora del
Rosario. - Todo el mes: rezo diario del Rosario, especialmente
en familia. - En España: octavarios, novenas y triduos del Rosario en las
cofradías rosarianas.
6. Promesas a quienes rezan
el Rosario
La tradición dominicana, recogida por el Beato Alano de la Roca,
transmite las quince promesas hechas por la Virgen
María a quienes rezan el Rosario. La Iglesia las considera
tradición piadosa, no revelación pública vinculante. Su
valor es espiritual y devocional.
Algunas: “Quien me sirva con el rezo del Rosario recibirá gracias
singulares” (1ª), “Concederé todas las cosas que se me pidan por el
Rosario” (4ª), “Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran
gloria en el cielo” (9ª).
San Juan Pablo II en RVM 1 escribió: “El Rosario es mi oración
predilecta”. Es la herencia espiritual que un Papa quiso dejar a la
Iglesia.
Fuentes
- San Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae (16
octubre 2002) — vatican.va - San Pío V, bula Consueverunt Romani
Pontifices (17 septiembre 1569) — primera definición canónica del
rosario en quince misterios. - León XIII, encíclica Supremi apostolatus
officio (1 septiembre 1883) y otras diez encíclicas sobre el
Rosario. - Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2678,
2708. - Directorio sobre la piedad popular y la liturgia
(CCDDS, 2002), nn. 197-202. - Beato Alano de la Roca, Liber de psalterio
Mariae (s. XV). - Sor Lucía dos Santos, Memorias de la Hermana
Lucía — Fátima 1917.