Oraciones marianas

Oraciones Marianas —
Compendio devocional

Fuentes oficiales: Misal Romano, Liturgia de las Horas,
vatican.va, conferenciaepiscopal.es, Compendio del Catecismo


1. ORACIONES BÁSICAS Y DIARIAS

Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es
contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega
por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Primera parte bíblica: saludo del arcángel Gabriel (Lc 1,28) +
saludo de Isabel (Lc 1,42). Segunda parte eclesial, añadida por la
Iglesia desde el s. XIV y fijada en el Catecismo de san Pío V (1568).
CIC 2676-2677.

Salve Regina (Dios te
salve, Reina y Madre)

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y
esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de
Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos; y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto
bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre
Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos
dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Antífona mariana atribuida al monje Hermann Contractus de
Reichenau (s. XI). Una de las cuatro antífonas marianas mayores de la
Liturgia de las Horas. Se reza al final del Santo Rosario.

Bajo tu amparo (Sub tuum
praesidium)

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no
desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes
bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Amén.

La oración mariana más antigua conservada. Texto griego del s.
III en el papiro Rylands 470 (Egipto, c. 250 d.C.). Atestigua
tempranamente el título Theotokos.

Acordaos (Memorare)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído
decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado
vuestro auxilio y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de
Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen
de las vírgenes!, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me
atrevo a comparecer ante Vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios!,
no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas
benignamente. Amén.

Atribuida tradicionalmente a San Bernardo de Claraval (s. XII) y
popularizada por el sacerdote francés Claudio Bernardo (s.
XVII).

Angelus (El Ángelus)

V. El ángel del Señor anunció a María. R. Y concibió por obra del
Espíritu Santo. Avemaría…

V. He aquí la esclava del Señor. R. Hágase en mí según tu palabra.
Avemaría…

V. Y el Verbo de Dios se hizo carne. R. Y habitó entre nosotros.
Avemaría…

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos
de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para
que, los que hemos conocido, por el anuncio del Ángel, la Encarnación de
tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los méritos de su Pasión y de su Cruz,
a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Se reza tres veces al día (6:00, 12:00, 18:00). Forma actual del
s. XVI.

Regina Caeli (Reina
del Cielo) — tiempo pascual

Reina del cielo, alégrate; aleluya. Porque el Señor a quien
has merecido llevar; aleluya. Ha resucitado según su palabra; aleluya.
Ruega al Señor por nosotros; aleluya.

Antífona mariana pascual que sustituye al Ángelus desde el
Domingo de Resurrección hasta Pentecostés. Origen franciscano s. XII,
fijada por Benedicto XIV en 1742.

Magníficat (Lc 1,46-55)

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en
Dios, mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus
fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y
enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los
ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la
misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— en favor de
Abrahán y su descendencia por siempre.

Cántico de la Virgen María en la Visitación. Cántico evangélico
de las Vísperas en la Liturgia de las Horas. Texto del Leccionario
CEE.


2. CONSAGRACIONES MARIANAS

Consagración
al Inmaculado Corazón de María (San Luis Mª Grignion de Montfort,
fórmula breve)

Yo, N., pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en tus manos,
oh Inmaculada Madre, los votos de mi Bautismo: renuncio para siempre a
Satanás, a sus seducciones y a sus obras, y me entrego enteramente a
Jesucristo, Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz tras Él todos los
días de mi vida. Y para que le sea más fiel de lo que hasta ahora le he
sido, te elijo hoy, oh María, en presencia de toda la corte celestial,
por mi Madre y Señora. Te entrego y consagro, en calidad de esclavo, mi
cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y el valor mismo
de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, dejándote el entero
y pleno derecho de disponer de mí y de todo lo que me pertenece, sin
excepción, según tu beneplácito, para mayor gloria de Dios, en el tiempo
y en la eternidad. Amén.

Inspiró el lema «Totus Tuus» de San Juan Pablo II.

Consagración
de la familia al Inmaculado Corazón de María

Oh Inmaculado Corazón de María, Madre amorosa de los hombres,
deseando vivamente atraer sobre nuestra familia las bendiciones divinas,
venimos hoy a consagrarnos a tu Corazón maternal. Te entregamos nuestro
hogar, nuestras almas y nuestras vidas; te confiamos todos los miembros
de esta familia, presentes y ausentes. Quédate siempre con nosotros,
para que conozcamos a Jesús y vivamos por Jesús, contigo y como tú.
Reina en nuestro hogar, Madre nuestra, y haz que en él se cumpla siempre
la voluntad de Dios. Amén.

Acto de entrega —
«Totus Tuus» (San Juan Pablo II)

Totus tuus ego sum, et omnia mea tua sunt. Accipio te in mea
omnia. Praebe mihi cor tuum, Maria.

Todo tuyo soy, y todo lo mío es tuyo. Te acepto en todo lo
mío. Dame tu corazón, María.

Lema episcopal y testamento espiritual de San Juan Pablo
II.


3. JACULATORIAS MARIANAS

Para repetir a lo largo del día:

  1. Dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
  2. Madre mía, en Vos confío.
  3. ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a
    Vos! (Medalla Milagrosa, 1830)
  4. Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se
    recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada
    María, te ofrezco en este día, alma, vida y corazón; mírame con
    compasión, no me dejes, Madre mía.
  5. Madre mía, líbrame del pecado mortal.
  6. Acuérdate, Virgen María, que eres mi Madre.
  7. Virgen Santísima, no me abandones.
  8. María, esperanza nuestra, ten piedad de nosotros.
  9. Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
  10. Bajo tu manto nos acogemos, Madre.
  11. María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
  12. Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
  13. Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
  14. Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
  15. Virgen del Pilar, no me dejes.
  16. Madre del Amor Hermoso, ruega por nosotros.
  17. Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
  18. Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
  19. Madre admirable, ruega por nosotros.
  20. Reina de la paz, ruega por nosotros.
  21. Virgen poderosa, ruega por nosotros.
  22. Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
  23. Inmaculada Concepción, ruega por nosotros.

4. ORACIONES DE LOS SANTOS A
MARÍA

San
Alfonso Mª de Ligorio — extracto de «Las Glorias de María»

Oh Madre santa, perseverando en el amor de tu Hijo Jesús y en
tu amor durante toda mi vida, espero llegar a haceros compañía en el
Paraíso, para alabar y bendecir a tu Hijo y a Ti eternamente. Oh María,
Madre mía, si quiero salvarme, en Ti pongo mi esperanza, pues en Ti todo
lo espero. Amén.

San Juan Pablo II
— «María, Madre de la esperanza»

María, Madre de la esperanza, camina con nosotros. Enséñanos
a proclamar al Dios vivo; ayúdanos a dar testimonio de Jesús, el único
Salvador; haznos serviciales con el prójimo, acogedores con los
necesitados, partícipes en la construcción de un mundo más justo;
intercede por nosotros, que actuamos en la historia, seguros de que el
designio del Padre se realiza. Aurora de un mundo nuevo, muéstrate Madre
de la esperanza y vela por nosotros. Amén.

Oración final de la Exhortación apostólica Ecclesia in Europa (28
junio 2003).

San Josemaría
Escrivá — Ofrecimiento a Santa María

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a
Ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que
soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y
posesión tuya. Amén.

Recogida en «Camino» (n. 851). Fórmula de San Alfonso asumida por
San Josemaría (1902-1975).

Santa Teresa del Niño Jesús

Oh María, si yo fuera la Reina del Cielo y Tú fueras Teresa,
quisiera ser Teresa para que Tú fueras la Reina del Cielo.

Frase recogida en «Historia de un alma» (1898).

Beato
Bartolo Longo — Súplica a la Virgen del Rosario de Pompeya
(fragmento)

Oh augusta Reina de las Victorias, oh Soberana del cielo y de
la tierra, a cuyo nombre se alegran los cielos y tiemblan los abismos:
oh Reina gloriosa del Rosario, esclavos devotos tuyos nos postramos ante
tu trono, seguros de obtener misericordia y de recibir gracia y oportuno
auxilio en las presentes calamidades; no por nuestros méritos, en los
que no confiamos, sino por la inmensa bondad de tu Corazón maternal. A
Ti confiamos en esta hora solemne, oh Madre Santísima, los pesos y
amarguras de la vida y, especialmente, esta gracia que te
suplicamos…

(Se hace la petición)

Compuesta por el Beato Bartolo Longo (1841-1926) en 1883. Se reza
solemnemente en Pompeya el primer domingo de octubre y el 8 de
mayo.


5. ORACIONES PARA
NECESIDADES CONCRETAS

En enfermedad — Salud de
los enfermos

Santa María, Salud de los enfermos, vuelve tus ojos
misericordiosos a quienes sufren en el cuerpo y en el alma. Tú, que
junto a la cruz acompañaste el dolor de tu Hijo, alcanza alivio,
paciencia y esperanza a quienes hoy padecen enfermedad. Pídele al Señor,
si es su voluntad, la curación; y, si no, la gracia de ofrecer el
sufrimiento unidos a Cristo Redentor. Amén.

Por los difuntos

Concédele, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz
perpetua. Descanse en paz. Amén. Que su alma y las almas de todos los
fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nuestros difuntos y acógelos bajo
tu manto. Amén.

Por la familia

Virgen María, Madre de la Sagrada Familia de Nazaret, vela
por nuestro hogar. Que en él reinen la fe, la paz y el amor; que padres
e hijos se respeten, se perdonen y se ayuden; que nunca falte el pan ni
la oración. Haz, Madre, que nuestra familia sea reflejo de la tuya.
Amén.

Por los hijos

Santísima Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra, a Ti
confío los hijos que Dios me ha dado. Guárdalos en tu Corazón
Inmaculado, líbralos del mal, condúcelos por los caminos de tu Hijo. Que
crezcan sanos en cuerpo y alma, fieles a la fe, generosos con los demás.
Y, cuando yo no esté, sé Tú su Madre. Amén.

Por la paz

Reina de la paz, Virgen Santísima, alcanza para el mundo la
paz que solo viene de Dios. Disipa los odios, detén las guerras,
convierte los corazones de los violentos. Que tu intercesión nos obtenga
la paz verdadera: la del corazón reconciliado con Dios y con los
hermanos. Amén.

Vinculada a la invocación «Regina pacis» añadida a las Letanías
Lauretanas por Benedicto XV en 1917.

En tentación

Oh María, sin pecado concebida, ruega por mí en este momento
de prueba. Tú, que aplastaste la cabeza de la serpiente, defiéndeme del
enemigo. Cubre mi alma con tu manto, fortalece mi voluntad y haz que
prefiera morir antes que ofender a tu Hijo con el pecado.
Amén.

Por los sacerdotes

María, Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, vela por todos los
sacerdotes de tu Hijo. Sostén su fidelidad, consuela sus soledades,
santifica su ministerio. Despierta en muchos jóvenes la generosidad de
seguir a Jesús en el sacerdocio. Que ninguno de tus hijos sacerdotes se
pierda. Amén.

Por la conversión de un
familiar

Virgen María, Madre de la misericordia y refugio de los
pecadores, te confío a N., a quien tanto quiero y que hoy vive alejado
de tu Hijo. Tú, que con tus lágrimas y tu intercesión has alcanzado
tantas conversiones, alcánzale la gracia del retorno. Toca su corazón
cuando y como tú sepas. No me canso de pedirlo, porque sé que tú no
abandonas a quien confía. Amén.


6. POESÍA MARIANA ESPAÑOLA

Lope de Vega — soneto

Pastor, que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo
sueño; Tú, que hiciste cayado de ese leño en que tiendes los brazos
poderosos:

vuelve los ojos a mi fe piadosos, pues te confieso por mi amor y
dueño, y la palabra de seguirte empeño tus dulces silbos y tus pies
hermosos.

De «Rimas Sacras» (1614).

Calderón de
la Barca — verso de «La hidalga del valle»

Pura y limpia te concibió tu Padre, antes que los siglos
fuesen.

Doctrina de la Inmaculada en clave poética antes de la definición
dogmática.

Fray Luis de León — Oda
a Nuestra Señora

Virgen, que el sol más pura, gloria de los mortales, luz del cielo,
en quien la piedad es cual la alteza: los ojos vuelve al suelo, y mira
un miserable en cárcel dura, aherrojado, con la culpa fiera…

José María Pemán
— Salmo a la Virgen del Camino

Señora de los caminos, Virgen pura, Virgen buena, que nuestros pasos
terminen en una luz como un beso de tu mano y una estrella.


7. NOVENAS Y TRIDUOS
(estructura)

Novena
a la Inmaculada Concepción (29 noviembre – 7 diciembre)

Estructura diaria:

  1. Señal de la cruz y acto de contrición.
  2. Oración inicial común (los nueve días):

Oh Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra,
Reina concebida sin la mancha del pecado original: postrados a tus pies,
te alabamos por el singular privilegio con que el Señor te adornó desde
el primer instante de tu existencia. Concédenos la gracia de imitar tu
pureza y alcánzanos la gracia particular que en esta novena te pedimos
(formular petición). Amén.

  1. Meditación breve propia del día (los nueve frutos de la Inmaculada:
    pureza, humildad, obediencia, fe, esperanza, caridad, oración,
    mortificación, perseverancia).
  2. Tres Avemarías y la jaculatoria: «Oh María, sin
    pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.»
  3. Salve Regina y oración final.

Triduo a la Virgen
del Rosario (5-7 octubre)

Cada día: invocación al Espíritu Santo + Misterios del día (gozosos /
dolorosos / gloriosos) + lectura breve + oración del triduo + Letanías +
bendición.

Oh Virgen del Rosario, Reina de las victorias, alcánzanos la
gracia de meditar con amor los misterios de nuestra redención y de
obtener, por tu intercesión, la victoria sobre el mal en nuestra vida y
en el mundo. Amén.

Mes de mayo

Estructura recomendada por el Directorio sobre la piedad popular y la
liturgia (Congregación para el Culto Divino, 2002), nn. 190-191:

  1. Visita a una imagen de la Virgen.
  2. Avemaría o decena del Rosario.
  3. Lectura breve mariana.
  4. Flor espiritual (acto de virtud o sacrificio).
  5. Jaculatoria.
  6. Salve Regina.

8. Qué rezar y cuándo

Momento Oración Tiempo
6:00 — Amanecer Ángelus Todo el año (no Pascua)
12:00 — Mediodía Ángelus / Regina Caeli Todo el año
18:00 — Atardecer Ángelus / Regina Caeli Todo el año
Mañana Misterios gozosos Lunes y sábado
Tarde Misterios dolorosos Martes y viernes
Noche Misterios gloriosos Miércoles y domingo
Jueves Misterios luminosos Tiempo ordinario
Pascua → Pentecostés Regina Caeli sustituye al Ángelus Tiempo pascual
Al acostarse Salve Regina + examen Todo el año

Tabla basada en el Directorio sobre la piedad popular y la
liturgia (CCDDS, 2002), nn. 195-196, y praxis de la Liturgia de las
Horas.


Fuentes

  • Sagrada Biblia. Versión oficial CEE — conferenciaepiscopal.es
  • Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2673-2682 — vatican.va
  • Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (CCDDS, 2002) —
    vatican.va
  • Liturgia de las Horas (oficio mariano) — CEE
  • Misal Romano. Tercera edición típica en español (CEE, 2016)
  • Enchiridion Indulgentiarum (Penitenciaría Apostólica, 1999) —
    vatican.va
  • San Luis Mª Grignion de Montfort, Tratado de la verdadera
    devoción
  • San Juan Pablo II, Redemptoris Mater (1987), Ecclesia
    in Europa
    (2003), Rosarium Virginis Mariae (2002) —
    vatican.va
  • San Maximiliano Kolbe, Acto de consagración de la Militia
    Immaculatae
  • Beato Bartolo Longo, Supplica alla Madonna del Rosario di Pompei
    (1883)
  • Papiro Rylands 470 — John Rylands Library, Universidad de
    Mánchester
  • San Josemaría Escrivá, Camino — escriva.org
  • Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma
    (1898)

Todos los textos son de dominio público o de uso devocional libre
conforme al CIC c. 826 §3.

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