Anekdotes over de Maagd Maria
"De reizende maagd van Antipolo: het beeld dat de Stille Oceaan overstak"

En las Filipinas se venera con enorme cariño a Nuestra Señora de la Paz y del Buen Viaje, conocida sencillamente como la Virgen de Antipolo. La tradición cuenta que la imagen, una talla morena, fue traída desde México hacia 1626 por el gobernador Juan Niño de Tabora, y confiada después al cuidado de la ciudad de Antipolo, en la isla de Luzón.
Su título de «Buen Viaje» no es casual. Durante el siglo en que duró el comercio del galeón de Manila, la imagen fue embarcada varias veces en las largas y peligrosas travesías del Pacífico entre Manila y Acapulco. La tradición marinera atribuye a su presencia a bordo la protección frente a tormentas y naufragios en aquellos viajes de meses por mar abierto.
Con el tiempo, Antipolo se convirtió en uno de los grandes centros de peregrinación de Filipinas. Aún hoy, durante el mes de mayo, multitudes suben a pie hasta el santuario, y muchos fieles le encomiendan de manera especial sus viajes. Es una de las devociones marianas más queridas del archipiélago.
Conviene distinguir lo seguro de lo transmitido. La antigüedad de la imagen, su origen mexicano y su veneración secular en Antipolo pertenecen a la historia de la devoción filipina. Las fechas concretas y el número exacto de travesías del galeón, así como los episodios particulares de protección en el mar, se transmiten sobre todo como tradición marinera y devocional; los detalles precisos de cada viaje no constan con la misma certeza documental. El relato, en su conjunto, es una hermosa estampa de confianza mariana entre gente de mar.
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