关于圣母玛利亚的轶事
《拉斯·拉哈斯:在岩石中看到混血儿的聋哑女孩》

En el cañón del río Guáitara, cerca de Ipiales y de la frontera con Ecuador, se levanta el espectacular santuario neogótico de Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas, construido sobre un puente y adosado a la pared de roca donde se venera la imagen de la Virgen. La advocación está expresamente ligada al Rosario: la imagen muestra a la Virgen sobre una media luna, con el Niño en el brazo izquierdo y un rosario en la mano derecha.
La tradición piadosa cuenta que hacia 1754 una indígena llamada María Mueses de Quiñónez bajaba por el cañón cargando en el rebozo a su hija Rosa, sordomuda de nacimiento. En la cueva, la niña habló por primera vez para exclamar algo así como: «Mamita, vea esa mestiza que se ha despeñado con un mesticito en sus brazos y dos mestizos a los lados». La madre no veía nada, pero oía hablar a su hija.
Solo entonces, dice el relato, la gente de Ipiales acudió en procesión y descubrió en la roca una imagen ya formada de la Virgen del Rosario con el Niño, santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís. La tradición sostiene que nadie la pintó. Se citan a menudo «estudios de geólogos alemanes» según los cuales los colores penetrarían varios centímetros en la piedra, pero conviene advertir que no consta fácilmente la publicación académica original; es un dato repetido como tradición apologética.
Lo bien documentado es que desde el siglo XVIII el lugar fue destino de peregrinación, que el templo neogótico actual se construyó entre finales del XIX y el XX, que hubo coronación canónica el 15 de septiembre de 1952 por gracia de Pío XII y declaración de basílica menor en 1954. El diálogo de la mestiza, la resurrección de Rosa y la imagen no pintada por mano humana pertenecen a la tradición local recogida tardíamente.
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