Beata Aguchita — Pasó cuarenta y tres años en servicios cotidianos; a los sesenta y ocho comenzó la misión que marcaría su memoria

Aguchita, religiosa peruana de sesenta y ocho años, llega en 1988 a una misión rural de La Florida y se reúne con mujeres campesinas e indígenas en una actividad educativa, sin representar su martirio.
Representación artística original creada para esta meditación.

Vida de una beata

Había sido cocinera, encargada de limpieza, enfermera y educadora en Lima. En 1988, con sesenta y ocho años, fue enviada a La Florida para trabajar especialmente con mujeres campesinas e indígenas.

Antonia Luzmila Rivas López nació en Coracora, Perú, en 1920. A los catorce años marchó a Lima para estudiar con las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Entró en esa congregación en 1941 y recibió el nombre de María Agustina, del que procede el apelativo Aguchita.

Durante cuarenta y tres años desempeñó en Lima trabajos muy diversos: cocina, limpieza del convento, enfermería, educación de menores en abandono o pobreza y colaboración con la maestra de novicias. Ninguno de esos servicios fue un tiempo vacío ni una simple preparación para algo supuestamente más importante.

En 1988, cuando tenía sesenta y ocho años, fue enviada a La Florida, en la región de Junín. La comunidad sostenía allí una misión orientada especialmente a mujeres campesinas e indígenas mediante programas de salud, educación, nutrición, alfabetización, artesanía y catequesis familiar.

Aquella nueva etapa duró solo dos años y coincidió con la violencia terrorista de Sendero Luminoso. Aguchita permaneció en la población cuando aumentó el peligro. El 27 de septiembre de 1990 fue asesinada junto con varios vecinos; el decreto eclesial reconoció que fue atacada por su fe y por una obra de paz que apartaba a jóvenes de la insurgencia armada.

Fue beatificada en San Ramón en 2022. Su muerte pertenece a una colección futura sobre el coste extremo del amor; aquí conservamos otro cambio de mirada: después de más de cuatro décadas de fidelidad escondida, a los sesenta y ocho años todavía podía comenzar una misión nueva y concreta.

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Lo que parecía

Que después de cuarenta y tres años de servicios internos y cotidianos la forma principal de su entrega estaba ya definitivamente fijada.

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Lo que descubrimos

Que una misión nueva podía comenzar a los sesenta y ocho años sin convertir todo lo anterior en una mera sala de espera.

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Para tu vida

No despreciaré los años de servicio escondido ni usaré la edad para clausurar todo cambio. Preguntaré qué necesidad concreta puedo atender hoy con la experiencia y libertad que esos años me han dado.

Prayer

Una oración para hoy

Señor Jesús, por la intercesión de la beata Aguchita, bendice a quienes han servido durante décadas sin reconocimiento; muéstrales que su edad no agota la capacidad de aprender una misión nueva y protege a quienes trabajan por la paz. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.

Origen y referencias

Origen de esta meditación: Vida de una beata. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.

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Reina de la Paz · Medjugorje

Wait for the meditar

An invitation to stop, pray and look back to Jesus Christ.

Fragment of an alleged message, presented with caution in accordance with the Vatican Note of 2024.

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