Vida de un santo/una santa
Deseaba ser sacerdote, pero recibió el consejo de esperar casi veinte años; con el tiempo descubrió que aquella demora ya estaba llena de misión.
Vladimir Ghika procedía de una familia principesca rumana y había sido bautizado ortodoxo. Tras un largo camino, entró en la Iglesia católica en 1902, estudió filosofía y teología y reconoció el deseo de ser sacerdote. Entonces la oposición familiar y el consejo de san Pío X de permanecer por el momento como laico parecían cerrar precisamente la puerta hacia la que se dirigía. La espera acabaría prolongándose casi veinte años.
Ocurrió que Ghika no trató ese tiempo como un vestíbulo vacío. Trabajó entre pobres y enfermos, impulsó iniciativas sanitarias y caritativas y desarrolló un apostolado intelectual y diplomático. Solo el 7 de octubre de 1923, a los cincuenta años, fue ordenado sacerdote en París. Después sirvió a refugiados y personas pobres. Durante la Segunda Guerra Mundial regresó a Rumanía y, bajo el régimen comunista, decidió permanecer junto a la comunidad. Fue detenido a los setenta y ocho años y murió en la prisión de Jilava en 1954; la Iglesia reconoció su martirio.
Su muerte in odium fidei no convierte la persecución en algo bueno ni explica providencialmente cada demora. El giro ocurrió mucho antes: Ghika comprendió, viviendo, que aquellos años sin ordenación no habían suspendido su vocación. La forma esperada llegó tarde, pero la misión ya estaba sucediendo en cada enfermo atendido y en cada obra de caridad.
01
Lo que parecía
Que el consejo de aplazar el sacerdocio dejaba su verdadera vida en suspenso y convertía el presente en una sala de espera.
02
Lo que descubrimos
Que los casi veinte años anteriores a la ordenación también eran misión y que su vocación ya tomaba cuerpo en el servicio concreto.
03
Para tu vida
No llamaré tiempo perdido a esta etapa solo porque aún no llega lo que deseo: hoy reconoceré y cumpliré una tarea de amor que ya forma parte de mi llamada.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión del beato Vladimir Ghika, líbranos de aplazar el amor hasta que cambien las circunstancias. Muéstranos la misión que ya podemos vivir hoy. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo/una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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