El hijo pródigo — El Padre corre

El padre corre por el camino y abraza al hijo que regresa harapiento a la casa.
Representación artística original creada para esta meditación.

Parábola de Jesús

El hijo menor preparó un discurso para volver como jornalero. Su padre lo vio desde lejos y corrió a recibirlo; después salió también al encuentro del hijo mayor, que se negaba a entrar.

El hijo menor pidió en vida la parte de la herencia que le correspondía. El padre repartió los bienes y él se marchó a un país lejano, donde lo derrochó todo. Cuando llegó una gran hambre, acabó cuidando cerdos y deseando comer lo que ellos comían. La parábola no embellece su elección: la distancia soñada como libertad terminó en pérdida, necesidad y soledad.

Entonces recapacitó. Recordó que los jornaleros de su padre tenían pan, reconoció que había pecado contra el cielo y contra él, y preparó una confesión: ya no se consideraba digno de ser llamado hijo y pediría trabajo como uno de sus asalariados. Volver no fue fingir que nada había ocurrido. Fue abandonar el país lejano y ponerse en camino con la verdad de su responsabilidad.

Cuando todavía estaba lejos, el padre lo vio, se conmovió, corrió, se le echó al cuello y lo besó. El hijo comenzó su confesión, pero el padre mandó traer el mejor vestido, un anillo y sandalias, y preparar una fiesta. La acogida no nació de que el muchacho hubiera podido reparar primero todo lo perdido; le devolvió una relación desde la que la vida podía comenzar de nuevo.

El relato continúa con el hijo mayor. Al enterarse de la fiesta se indignó y no quiso entrar. El padre salió también a rogarle. Escuchó su queja de años de servicio y respondió sin expulsarlo: siempre había estado con él y todo lo suyo era suyo; pero era necesario alegrarse porque su hermano estaba muerto y había vuelto a la vida, estaba perdido y había sido encontrado.

La parábola deja al mayor ante una decisión. El padre corre hacia quien vuelve y sale hacia quien no quiere entrar: su misericordia busca a ambos sin negar la verdad de ninguno. El Catecismo ve en este relato rasgos del proceso de conversión y la acogida del Padre. La gracia precede y sostiene el regreso, pero no convierte el daño en algo inexistente ni llama conversión a quedarse en el país lejano.

Volver a Dios puede empezar con una frase honesta y un paso concreto: pedir perdón, dejar una conducta, reparar en lo posible y aceptar ayuda. Recibir a quien vuelve tampoco exige exponerse a un abuso ni cancelar límites prudentes; esta parábola revela el corazón de Dios, no obliga a una víctima a restablecer sin seguridad cualquier relación. A todos pregunta si consentiremos en entrar en la alegría de la misericordia verdadera.

01

Lo que parecía

Que el hijo menor solo podía regresar como jornalero y que la fidelidad resentida del mayor le daba derecho a quedarse fuera de la fiesta.

02

Lo que descubrimos

Que el padre salió al encuentro de los dos: restituyó como hijo al que volvía arrepentido e invitó al mayor a reconocer de nuevo a su hermano.

03

Para tu vida

Si necesitas volver, formula con verdad qué hiciste y da hoy un paso de reparación. Si alguien vuelve a ti, une misericordia y prudencia: escucha, protege lo necesario y no uses su culpa para negar para siempre su dignidad.

Prayer

Una oración para hoy

Padre misericordioso, danos verdad para regresar cuando nos alejamos y un corazón libre del resentimiento cuando otro vuelve. Enséñanos a unir acogida, reparación, prudencia y alegría. Amén.

Origen y referencias

Origen de esta meditación: Parábola de Jesús. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.

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Reina de la Paz · Medjugorje

Wait for the meditar

An invitation to stop, pray and look back to Jesus Christ.

Fragment of an alleged message, presented with caution in accordance with the Vatican Note of 2024.

🌹Marian anecdoteDiscover them