Vida de una sierva de Dios
La salud la sacó de un convento. Encontró otra comunidad, pero una crisis interna la obligó a esperar doce años para recuperar lo esencial de aquel carisma.
Manuela Colomina nació en Os de Balaguer en 1848 y deseaba consagrarse. En 1874 entró en las Concepcionistas de Tremp, pero pocos meses después tuvo que salir por problemas de salud. La primera puerta que parecía conducir a su vocación volvió a cerrarse.
En 1877 ingresó en las Hijas de la Sagrada Familia, fundadas por san José Manyanet, y profesó como María Encarnación en 1879. Después de la salida anterior, podía parecer que por fin había encontrado una forma estable y definitiva de vivir su llamada.
Una reforma interna alteró profundamente la orientación de la comunidad. María Encarnación y otras compañeras consideraron que se alejaba del carisma recibido. No abandonaron inmediatamente toda búsqueda ni resolvieron el conflicto con una fundación improvisada: comenzó una espera larga y difícil.
Bajo la guía de Manyanet, el grupo permaneció unido. Después de doce años obtuvo el reconocimiento y la restauración del instituto con el nombre de Hijas de la Santa Casa de Nazaret. Encontrar su lugar no había evitado que tuviera que discernir, conservar y reconstruir lo esencial de ese mismo lugar.
Su causa de canonización se abrió en Barcelona y debe presentarse como Sierva de Dios. Su historia deshace una expectativa ingenua: hallar la respuesta no garantiza que nunca vuelva a haber crisis. Algunas fidelidades exigen aprender no solo a llegar, sino a distinguir lo esencial y sostenerlo sin precipitación.
01
Lo que parecía
Que después de superar la salida por enfermedad y encontrar otra comunidad su búsqueda estaba definitivamente resuelta.
02
Lo que descubrimos
Que todavía tendría que atravesar una crisis y doce años de espera para conservar y reconstruir lo esencial del carisma.
03
Para tu vida
Distinguiré hoy entre lo esencial que debo cuidar y las formas accidentales que pueden cambiar en una crisis.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, acompaña la causa de tu sierva María Encarnación Colomina y fortalece a quienes esperan, disciernen y reconstruyen una comunidad. Danos fidelidad sin rigidez y paciencia sin pasividad. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una sierva de Dios. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
Guardado anónimo y local: no se crea una cuenta ni se envía este dato al servidor.
