Sagrada Escritura
Tras años junto a Jesús, Felipe seguía esperando otra revelación; la cercanía había ocultado lo extraordinario.
En la Última Cena, después de oír a Jesús hablar del Padre, Felipe formuló una petición directa: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Había caminado durante años con Jesús, escuchado sus palabras y visto sus obras, pero todavía esperaba una manifestación distinta y definitiva. Lo cotidiano de aquella cercanía podía hacerle pensar que la revelación plena aún no había llegado.
Jesús le respondió con una pregunta llena de verdad: después de tanto tiempo juntos, ¿aún no lo conocía? Quien lo había visto a Él había visto al Padre. El Hijo no era un obstáculo previo a una revelación mayor; sus palabras y sus obras manifestaban al Padre, que permanecía en Él. Jesús invitó a creer y prometió también el Espíritu Santo, que enseñaría y recordaría cuanto había dicho. La comprensión de Felipe no quedó despreciada por ser incompleta: fue corregida y abierta. Después de la Pascua y con el don del Espíritu, los discípulos podrían mirar atrás y reconocer de forma nueva a quien había estado tan cerca. La señal buscada no estaba ausente; necesitaban ojos para descubrirla en Jesús.
01
Lo que parecía
Que todavía faltaba una manifestación distinta de Dios, porque ver y escuchar a Jesús no parecía suficiente para conocer al Padre.
02
Lo que descubrimos
Que el Padre ya se daba a conocer en el Hijo, y que el Espíritu ayudaría a recordar y comprender aquella presencia cercana.
03
Para tu vida
Antes de pedir una señal espectacular, miraré dónde Cristo ya está presente y diré: «Abre mis ojos para reconocerte en lo cercano».
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, imagen del Padre, abre mis ojos a tu presencia cercana y deja que tu Espíritu me enseñe a reconocerte y recordarte. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Juan 14,8-14.25-26
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