Vida de un venerable
Volvió a Saltillo después de cuatro años fuera y comenzó una obra catequética. Cuando empezaba a consolidarse, una nueva persecución lo obligó a abandonar otra vez la diócesis.
Jesús María Echavarría y Aguirre nació en Sinaloa en 1858, fue ordenado sacerdote en 1886 y nombrado obispo de Saltillo en 1904. Visitó las parroquias de una diócesis extensa y cuidó especialmente la formación del clero y la catequesis infantil.
En 1914 la revolución constitucionalista forzó a los obispos mexicanos a dejar sus diócesis. Echavarría fue exiliado a Texas y permaneció allí hasta 1918. No afirmamos que aquel destierro fuera necesario para ninguna obra posterior.
Regresó a Saltillo el 11 de septiembre de 1918. En lugar de limitarse a reconstruir lo que había quedado interrumpido, comenzó a formar un grupo de jóvenes mujeres que serían las primeras Hermanas Catequistas Guadalupanas. La congregación recibió su decreto de erección en 1923.
Tres años después volvió la persecución anticatólica. El obispo tuvo que abandonar de nuevo la diócesis y solo pudo regresar en 1929. La segunda salida no convirtió en inútil el regreso anterior ni canceló la comunidad que había comenzado entre ambos exilios.
En 1948 pudo celebrar los primeros veinticinco años del instituto. Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2014. Su historia no promete que volver a casa impedirá otra ruptura; enseña que el tiempo entre dos desplazamientos también puede bastar para sembrar algo duradero.
01
Lo que parecía
Que cuatro años de exilio podían haber dejado su misión suspendida, o que un segundo destierro demostraba que el esfuerzo del regreso había sido inútil.
02
Lo que descubrimos
Que entre ambos exilios fundó una comunidad catequética que continuó creciendo y cuyo aniversario pudo celebrar décadas después.
03
Para tu vida
No aplazaré todo bien hasta tener garantizada una estabilidad definitiva; aprovecharé con prudencia el tiempo de regreso que hoy sí se me concede.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión que pedimos al venerable Jesús María Echavarría, acompaña a quienes viven destierro y regreso, y haz fecundo el bien que pueden sembrar incluso en una estabilidad frágil. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
Guardado anónimo y local: no se crea una cuenta ni se envía este dato al servidor.
