Sagrada Escritura
Desde la cárcel, quien había señalado al Mesías necesitó volver a preguntarle quién era.
Juan Bautista había preparado el camino y había dado testimonio de Jesús. Sin embargo, encerrado en la cárcel, oyó hablar de sus obras y envió discípulos a preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». La situación parecía contradecir la esperanza anunciada: el mensajero permanecía preso y la actuación del Mesías quizá no encajaba con lo esperado.
Jesús no ridiculizó la pregunta ni despreció a Juan. Invitó a los enviados a contar lo que veían y oían: ciegos que recobraban la vista, cojos que caminaban, pobres que recibían la Buena Noticia. Después habló de Juan ante la gente con un elogio extraordinario. Así apareció una luz nueva: atravesar una noche y preguntar no borra la fidelidad de toda una vida. La duda llevada a Cristo puede convertirse en escucha de sus signos. Juan no recibió una explicación de todos sus sufrimientos ni salió entonces de prisión; recibió una respuesta con la que seguir orientado hacia Jesús.
01
Lo que parecía
Parecía que la cárcel y la pregunta podían desmentir la fe con la que Juan había anunciado a Jesús.
02
Lo que descubrimos
Después se comprendió que una fe verdadera puede atravesar oscuridad y llevar su pregunta a Cristo sin quedar descalificada.
03
Para tu vida
Si hoy dudo, no usaré la pregunta para alejarme: se la llevaré directamente a Jesús y miraré de nuevo sus signos.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, recibe mis preguntas sin reproche y ayúdame a reconocerte también cuando tus caminos no coinciden con lo que esperaba. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Mateo 11,2-15
Guardado anónimo y local: no se crea una cuenta ni se envía este dato al servidor.
