Vida de una venerable
La legislación española impedía admitir nuevas novicias. Permaneció nueve años como postulante; superar aquel obstáculo no significó que ya hubiera encontrado su lugar definitivo.
María Antonia París nació en Tarragona en 1813 y deseó consagrarse desde joven. En 1841 ingresó en la Compañía de María, pero la legislación española prohibía admitir nuevas novicias en las órdenes religiosas.
Permaneció como postulante durante nueve años. En 1850 obtuvo finalmente un permiso especial para iniciar el noviciado. Podía parecer que el problema de su vida había quedado resuelto: por fin entraba en la etapa que llevaba casi una década esperando.
Sin embargo, el discernimiento continuó. Comprendió que su camino apostólico no terminaba allí y en 1851 salió de la comunidad. Había conocido a san Antonio María Claret y compartía con él el deseo de una nueva forma de vida religiosa dedicada a la renovación evangélica y la educación.
Ella y sus compañeras prometieron permanecer unidas y atravesar los mares si era necesario. En 1852 partieron de Barcelona hacia Cuba. En Santiago de Cuba nació en 1855 el instituto de las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas. María Antonia tenía cuarenta y dos años.
Juan Pablo II la declaró Venerable en 1993. La espera no fue una simple antesala inútil, pero tampoco condujo directamente al destino definitivo. Superar el obstáculo que veía le permitió descubrir que aún quedaba otra pregunta.
01
Lo que parecía
Que la única dificultad era conseguir permiso para comenzar el noviciado y que, una vez logrado, todo quedaría definitivamente claro.
02
Lo que descubrimos
Que pudo alcanzar aquello por lo que había esperado nueve años y aun así reconocer honestamente que debía salir, cruzar el océano y fundar de otra manera.
03
Para tu vida
No convertiré el obstáculo que tengo delante en toda la explicación de mi vida. Si consigo superarlo, seguiré discerniendo: detrás de una puerta abierta todavía puede quedar camino.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, acompaña la causa de la venerable María Antonia París; fortalece a quienes esperan una puerta y dales libertad para seguir discerniendo cuando finalmente se abra. Santa María, intercede por nosotros y llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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