Vida de una venerable
Entró con 18 años en la Casa de Ejercicios de Buenos Aires y sirvió allí durante tres décadas. A los 48 emprendió un viaje a Roma y Tierra Santa para preparar una obra nueva.
María Benita Arias nació en Córdoba, Argentina, en 1822, hija de Rafaela Arias y de padre desconocido. Fue confiada como hija adoptiva a una pareja liberada de la esclavitud y creció en un hogar que le transmitió la fe.
En 1840, con 18 años, entró en la comunidad de mujeres consagradas de la Casa de Ejercicios de Buenos Aires, fundada por Mama Antula. Allí fue maestra, secretaria, ecónoma y formadora. Permaneció treinta años en la misma casa.
Aquella estabilidad no se convirtió en inmovilidad. Maduró un proyecto que unía adoración eucarística y servicio a huérfanas, enfermos, pobres, mujeres prostituidas y jóvenes que corrían riesgo de acabar en la calle.
En 1870, con 48 años, dejó por primera vez aquella vida estable y viajó a Roma con ayuda económica de los empleadores de sus padres adoptivos. Pío IX la animó a continuar; después peregrinó a Tierra Santa y, alojada en un convento armenio, escribió las reglas de la futura comunidad.
Regresó a Argentina y comenzó en una casa humilde las Siervas de Jesús Sacramentado, aprobadas por la diócesis en 1872. También asumió hospitales destinados a personas con enfermedades contagiosas o socialmente rechazadas. Murió en 1894 y Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2014.
01
Lo que parecía
Que después de treinta años de servicio fiel dentro de la misma casa el resto de su vida quedaría definido por aquella forma estable y conocida.
02
Lo que descubrimos
Que una etapa larguísima podía ser preparación y no destino final: a los 48 años salió, pidió ayuda, cruzó el océano y comenzó otra obra.
03
Para tu vida
No usaré los años invertidos en una institución como único argumento para quedarme. Honraré lo recibido y preguntaré con libertad si la fidelidad de hoy consiste en permanecer o en llevar ese aprendizaje hacia una necesidad nueva.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión de la venerable María Benita Arias, danos libertad para reconocer cuándo una larga etapa ha sido también preparación; haznos adoradores tuyos y servidores de quienes viven enfermedad, pobreza o exclusión. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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