Vida de una beata
Había dedicado los años de guerra a cuidar enfermos, prisioneros y trabajadores extranjeros. Cuando terminó el conflicto, la destinaron fuera de aquella enfermería que amaba y le encargaron dirigir una lavandería llena de ropa, vapor y máquinas.
Emma Üffing nació en 1914 en Halverde, Alemania, y creció con diez hermanos. Una forma de raquitismo padecida desde muy pequeña dejó su salud debilitada y frenó su desarrollo físico. A los catorce años manifestó que deseaba ser religiosa. Cuando solicitó el ingreso en las Hermanas de la Misericordia de Münster, su delicada constitución provocó una vacilación inicial en las superioras. Finalmente fue admitida en 1934 y recibió el nombre de Maria Euthymia.
Se formó como enfermera, obtuvo el diploma con la máxima calificación en 1939 y realizó su profesión definitiva al año siguiente. Durante la guerra atendió en el hospital de Dinslaken a prisioneros enfermos y trabajadores extranjeros de diversas nacionalidades. La biografía oficial subraya que muchas personas de su entorno veían en aquellos hombres al adversario; ella veía seres humanos que necesitaban ayuda.
No limitó el cuidado a las heridas o a la enfermedad. Procuró que quienes estaban lejos de casa se sintieran seguros, rezó con los que lo deseaban y facilitó que recibieran los sacramentos. Cuando descubrió que algunos prisioneros hambrientos rebuscaban en los cubos, pidió pan, preparó bocadillos y los dejó dentro de recipientes que había limpiado previamente para que pudieran encontrarlos. La fuente afirma que continuó haciendo el bien incluso bajo amenaza de castigo.
Después de la guerra llegó un encargo inesperado. A la religiosa que había trabajado con tanta entrega entre enfermos le confiaron la lavandería de Dinslaken y, tres años más tarde, la gran lavandería de la casa madre y de la clínica San Rafael de Münster. San Juan Pablo II señaló en la homilía de su beatificación que probablemente habría preferido servir directamente a personas antes que ocuparse de máquinas.
Maria Euthymia no fingió que ambas tareas fueran idénticas ni necesitó despreciar la enfermería para aceptar la lavandería. Respondió que todo era para Dios y siguió siendo cercana con quienes trabajaban a su lado y con cualquiera que le pidiera ayuda. La ropa limpia también regresaba a camas concretas; detrás de las máquinas continuaban existiendo enfermos, compañeras y trabajadores con nombre y dignidad. Su servicio se había vuelto menos visible, no menos humano.
Murió de cáncer en 1955 y san Juan Pablo II la beatificó en 2001. El Papa situó su grandeza en la fe vivida en las cosas pequeñas. Esto no significa que toda reasignación sea justa ni que una persona deba callar ante condiciones dañinas. La luz de su historia es otra: cuando una tarea valiosa termina o cambia, la misión no queda necesariamente encerrada en el puesto anterior. Puede continuar en un lugar que parece menor, si allí seguimos mirando a las personas y sirviendo su dignidad.
01
Lo que parecía
Que pasar de la atención directa a los enfermos a dirigir una lavandería la alejaba de la parte más valiosa de su vocación de servicio.
02
Lo que descubrimos
Que la misión no dependía de conservar la enfermería: también entre ropa, vapor y máquinas podía cuidar a personas concretas y vivir con extraordinaria fidelidad una tarea escondida.
03
Para tu vida
Si hoy cambia mi responsabilidad, no mediré mi valor por la visibilidad del puesto anterior. Preguntaré a quién sirve la tarea que tengo delante, la realizaré con competencia y seguiré tratando a cada persona con dignidad.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de la beata Maria Euthymia Üffing, enséñanos a reconocerte en cada persona, a servir con competencia cuando cambia nuestra tarea y a no despreciar el bien escondido de cada día. Santa María, intercede por nosotros y llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una beata. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
Guardado anónimo y local: no se crea una cuenta ni se envía este dato al servidor.
