Vida de una sierva de Dios
La poliomielitis le dejó graves limitaciones y nueve operaciones no consiguieron que volviera a caminar. Pudo seguir buscando ayuda y deseando curarse sin aplazar toda su vida hasta conseguirlo.
María Luisa Zancajo de la Mata nació en Sinlabajos, Ávila, en 1911. A los tres años sufrió poliomielitis y quedó con graves limitaciones en ambas piernas. Siendo todavía niña ingresó en el Asilo de San José de Madrid, un centro de beneficencia atendido por las Mercedarias de la Caridad. La discapacidad formó parte de su vida desde muy temprano.
Su familia y los médicos mantuvieron una esperanza concreta: que pudiera volver a caminar. Durante la adolescencia fue sometida a nueve operaciones en distintos años. Las intervenciones no devolvieron la movilidad esperada. Ese fracaso terapéutico no debe espiritualizarse como si la medicina hubiera sido innecesaria ni como si desear curarse revelara poca fe. Buscar tratamiento y pedir ayuda eran respuestas humanas legítimas.
Tampoco hace falta introducir aquí los fenómenos místicos atribuidos después a María Luisa. Su clasificación y discernimiento requerirían otra historia. Para este arco basta un hecho sobrio y verificable: cuando las operaciones no obtuvieron el resultado deseado, su existencia no quedó aplazada hasta una curación futura. Siguió formándose, rezando, relacionándose y buscando una manera de entregarse.
En 1941 fundó en Madrid las Misioneras de la Caridad y la Providencia. Años después llegó con sus hermanas al barrio de las Cuevas de Hellín, en Albacete, donde la congregación arraigó entre familias pobres y desarrolló su misión educativa y caritativa. María Luisa no ocultó las limitaciones de sus piernas para parecer fuerte ni esperó a que desaparecieran para participar en una obra concreta.
Murió en Madrid en 1954, con cuarenta y dos años. La diócesis de Albacete clausuró en 2012 el proceso diocesano de su causa de canonización y documentos diocesanos posteriores siguen presentándola como sierva de Dios. Ese título no equivale a una declaración de santidad ni prueba cada fenómeno que se le atribuye; expresa que la causa está abierta y sometida al discernimiento de la Iglesia.
No conviertas la recuperación que estás esperando en condición previa para empezar a vivir. Puedes buscar médicos competentes, rehabilitación y alivio; puedes pedir a Dios la curación y reconocer el dolor de no obtenerla. Lo que no necesitas concluir es que hasta entonces tu vida está en suspenso. María Luisa no recibió el resultado que esperaba de aquellas nueve operaciones, pero su capacidad de amar y servir no quedó encerrada en ese fracaso.
01
Lo que parecía
Que volver a caminar era la condición necesaria para que su vida pudiera abrirse de verdad y llegar a ser fecunda.
02
Lo que descubrimos
Que las operaciones fracasaron y la limitación permaneció, pero su vida no quedó aplazada: fundó una congregación y sirvió entre los pobres.
03
Para tu vida
Seguiré buscando tratamiento y alivio sin hacer de una recuperación concreta el permiso para comenzar a vivir. Preguntaré qué amor, relación y servicio son posibles ahora, también dentro de límites que no he elegido.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de la sierva de Dios María Luisa Zancajo, acompaña a quienes esperan una curación que no llega. Bendice a quienes los cuidan y dales una vida fecunda dentro de límites reales. Santa María, consuelo de los afligidos, intercede por ellos y condúcelos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una sierva de Dios. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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