Vida de un santo
Volvió enfermo de Marruecos y sus años de estudio encontraron una finalidad inesperada.
Antonio se hizo franciscano movido por el martirio de cinco frailes en Marruecos. Quería ir allí como misionero y llegó a partir hacia África. Sin embargo, enfermó gravemente y tuvo que regresar. Entonces aquel retorno se veía como el derrumbe del proyecto por el que había cambiado de orden: no comprendía qué quedaba de su entrega misionera si no podía realizarla donde había decidido. Después vivió oculto en un convento de Forlí, sin ocupar el primer plano. La situación cambió durante una ordenación, cuando le pidieron que predicara. Salieron entonces a la luz su profunda formación bíblica y una capacidad de predicación que sus hermanos no conocían. Sus superiores le confiaron ese apostolado. Benedicto XVI recordó este recorrido en su audiencia general de 2010. La misión de Antonio no fue la que él había trazado hacia Marruecos, pero tampoco empezó de cero cuando tomó la palabra en Forlí. Los años de estudio que parecían escondidos encontraron una utilidad nueva. Después comprendió que la preparación fiel no había sido inútil porque un proyecto bueno no saliera adelante. Su historia no dice que toda enfermedad esconda una explicación; muestra que una puerta cerrada no puede declarar inútil cuanto hemos aprendido y cultivado con amor. A veces su finalidad aparece más tarde y en otro lugar.
01
Lo que parecía
Enfermar y volver de Marruecos parecía derrumbar el proyecto por el que había cambiado de orden.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que su misión tendría otra forma y que sus años de estudio escondido lo habían preparado para la predicación.
03
Para tu vida
Si un proyecto bueno no sale, no llamaré inútil a lo preparado: lo aprendido en silencio puede encontrar más tarde para qué servía.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, guarda lo que aprendemos en silencio y danos disponibilidad para servir donde nuestra preparación pueda dar fruto. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Benedicto XVI, audiencia general sobre san Antonio de Padua, 10 de febrero de 2010
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