Vida de un santo
Mientras las leyes del Kulturkampf expulsaban sacerdotes y religiosos de Alemania, muchos consideraban que Arnoldo Janssen no era la persona adecuada y que aquel no era el momento. La primera casa de misiones nació al otro lado de la frontera.
Arnoldo Janssen nació en Goch, Alemania, en 1837. Fue ordenado sacerdote en 1861 y durante doce años enseñó matemáticas y ciencias naturales en Bocholt. Su implicación en el Apostolado de la Oración despertó en él una preocupación creciente por las misiones. En 1873 dejó la enseñanza y comenzó a publicar una pequeña revista que difundía noticias misioneras y buscaba comprometer a los católicos de lengua alemana.
El contexto parecía negar cualquier sensatez a un proyecto nuevo. Las leyes anticatólicas del Kulturkampf impulsadas por Bismarck provocaban expulsiones de sacerdotes y religiosos y el encarcelamiento de obispos. Arnoldo comenzó a pensar que algunos sacerdotes expulsados podrían servir en las misiones o preparar a futuros misioneros. Pero una idea piadosa no bastaba: debía discernirse, conseguir apoyos y convertirse en una obra sostenible.
La biografía vaticana y la de la Sociedad del Verbo Divino conservan una objeción repetida contra él: muchos pensaban que no era el hombre indicado o que aquel no era el momento oportuno. La objeción merecía ser tomada en serio. Que otros duden de un proyecto no demuestra que estén equivocados, del mismo modo que sentirse llamado no convierte automáticamente en prudente cualquier iniciativa.
Arnoldo no respondió únicamente con entusiasmo. Consultó, buscó el apoyo de obispos, utilizó la revista para formar una red de colaboradores y encontró fuera de Alemania el espacio que las circunstancias políticas le negaban dentro. El 8 de septiembre de 1875 inauguró una modesta casa de misiones en una antigua posada de Steyl, en los Países Bajos, muy cerca de la frontera alemana. No había desaparecido la crisis: había encontrado una forma concreta y eclesial de comenzar en medio de ella.
En 1879 salieron hacia China los dos primeros misioneros, uno de ellos san José Freinademetz. Arnoldo fundó después también dos congregaciones femeninas. Cuando murió, en 1909, las tres comunidades reunían a más de mil ochocientos miembros, según la documentación de su familia religiosa. San Juan Pablo II lo canonizó en 2003.
Quizá te dicen que no eres la persona adecuada o que el momento es demasiado difícil. No conviertas esas palabras ni en una condena automática ni en combustible para demostrar que todos se equivocan. Examina tus límites, busca consejo, reúne apoyos y prueba una forma responsable de servir. Algunas crisis obligan a renunciar; otras revelan que el comienzo posible será más pequeño, estará al otro lado de una frontera o necesitará una forma que todavía no habías considerado.
01
Lo que parecía
Que la persecución anticatólica, la falta de una casa posible en Alemania y las dudas sobre su capacidad demostraban que ni él ni el momento servían para comenzar.
02
Lo que descubrimos
Que las objeciones debían discernirse, pero no tenían por qué ser la última palabra: con apoyo eclesial, colaboradores y una casa modesta al otro lado de la frontera pudo iniciar una obra misionera estable.
03
Para tu vida
No usaré una crisis para precipitarme ni para declararme derrotado. Escucharé las objeciones, buscaré consejo y apoyos, y comprobaré si existe una forma pequeña, responsable y real de comenzar.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de san Arnoldo Janssen, concede claridad a quienes deben comenzar una obra en tiempos difíciles. Líbralos de la temeridad y del desaliento; dales consejo, colaboradores y paciencia para encontrar la forma responsable de servir. Santa María, Madre de la Iglesia, condúcenos siempre a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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