Vida de un santo
En Palawan la malaria lo obligó a retirarse a Manila. Se recuperó, siguió sirviendo en Filipinas y, años después, recibió una misión nueva en Colombia.
Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, en 1848. Ingresó en los Agustinos Recoletos, viajó a Filipinas y fue ordenado sacerdote en Manila en 1871. Su primer destino propiamente misionero lo llevó a Palawan, un territorio difícil, con largos desplazamientos y comunidades dispersas.
Al cabo de aproximadamente un año contrajo malaria. La enfermedad lo obligó a interrumpir aquel trabajo y retirarse a Manila. No debemos afirmar que Dios le envió la fiebre ni convertir una enfermedad tropical en un recurso providencial fácil. Para el joven misionero hubo una ruptura real: tuvo que dejar el territorio donde estaba comenzando a entregar su vida.
Aquí conviene corregir una simplificación frecuente. La malaria no cerró toda su etapa filipina ni fue la causa documentada de su regreso definitivo a España. Ezequiel se recuperó y continuó ejerciendo distintos ministerios en Filipinas hasta 1885. Entonces regresó para servir como prior y formador en el noviciado de Monteagudo.
A finales de 1888 recibió un destino inesperado: Colombia. Allí volvió al trabajo misionero, fue vicario apostólico de Casanare y después obispo de Pasto. La vida posterior no borra el límite que la malaria impuso en Palawan; muestra que aquella interrupción no permitía conocer todavía todas las formas que tomaría su envío.
Murió en Monteagudo en 1906 y san Juan Pablo II lo canonizó en 1992. La Iglesia reconoce en él a un pastor y misionero; esa santidad no exige presentar cada decisión histórica o polémica de su época como intocable. Para esta tarjeta basta la secuencia documentada: enfermedad, interrupción, recuperación, servicio en otros puestos y una nueva misión al otro lado del océano.
Una interrupción no es necesariamente un final. Puede terminar un destino sin que termine tu misión. Cuando la enfermedad obliga a detenerse, es legítimo cuidar el cuerpo, llorar lo que queda suspendido y no saber qué vendrá. Lo que todavía no puedes afirmar es que el nombre de la siguiente etapa ya no existe.
01
Lo que parecía
Que la malaria y la salida de Palawan podían anunciar el final prematuro de la entrega misionera para la que había ido a Filipinas.
02
Lo que descubrimos
Que se recuperó, continuó años en Filipinas, formó religiosos en España y más tarde fue enviado a una nueva misión en Colombia.
03
Para tu vida
Cuando una enfermedad interrumpa una etapa, cuidaré mi salud sin obligarme a conocer inmediatamente el futuro. No llamaré final a lo que, por ahora, solo sé que ha quedado interrumpido.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de san Ezequiel Moreno, acompaña a quienes una enfermedad ha obligado a detenerse. Dales cuidado, paciencia y esperanza sin falsas certezas, y muéstrales a su tiempo cómo continuar sirviendo. Santa María, salud de los enfermos, intercede por ellos. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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