Vida de un santo
Regresó a su diócesis soñando con una institución para muchachos necesitados. La escuela que abrió tuvo que cerrar; en su destino siguiente encontró a varias mujeres que ya cuidaban a los pobres.
Luis Guanella nació en 1842 en Fraciscio, una aldea alpina de la diócesis italiana de Como. Fue ordenado sacerdote en 1866 y comenzó su ministerio parroquial. El contacto con san Juan Bosco y con el Cottolengo de Turín intensificó en él el deseo de reunir y educar a muchachos necesitados.
En 1875 se incorporó durante tres años a la obra de Don Bosco y emitió votos religiosos. Sin embargo, el obispo de Como lo llamó de nuevo a la diócesis. Guanella regresó obedeciendo y llevando consigo el proyecto de fundar una institución para jóvenes pobres. Abrió una escuela, pero la hostilidad de las autoridades civiles terminó obligándolo a cerrarla.
No sabemos qué habría sucedido si aquella primera escuela hubiera continuado. Tampoco debemos convertir su cierre en una estrategia providencial ni utilizarlo para negar la injusticia o la frustración. Había invertido trabajo en una respuesta concreta y tuvo que aceptar que esa forma de la obra no podía seguir abierta.
En noviembre de 1881 fue destinado como párroco a Pianello del Lario. Allí no encontró un terreno vacío esperando sus ideas. Ya existía un pequeño grupo de mujeres dedicado a asistir a personas necesitadas. Guanella reconoció aquel bien, lo acompañó y colaboró en su crecimiento. El grupo se convirtió en el origen de las Hijas de Santa María de la Providencia.
La obra se extendió después a Como y atendió a niños, ancianos, enfermos y personas con discapacidad. Guanella fundó también los Siervos de la Caridad y, a los setenta años, viajó a Estados Unidos para conocer las necesidades de los emigrantes italianos. Murió en 1915 y Benedicto XVI lo canonizó en 2011.
Cuando cierra un proyecto, quizá tu siguiente tarea no sea reconstruirlo idéntico ni demostrar que tu primera idea era imprescindible. Mira antes de empezar: puede haber personas que ya sostienen un bien pequeño, conocimiento que tú no tienes y una misión que necesita colaboración, no apropiación. La nueva forma de tu llamada puede comenzar reconociendo con humildad que la obra ya había empezado sin ti.
01
Lo que parecía
Que el cierre de la escuela para muchachos pobres había desmentido el proyecto que trajo consigo al regresar a la diócesis.
02
Lo que descubrimos
Que en Pianello no tuvo que empezar desde cero: reconoció y acompañó el servicio que unas mujeres ya prestaban, y de esa colaboración nació una obra estable.
03
Para tu vida
Después de cerrar y evaluar honestamente mi proyecto, no intentaré reproducirlo por orgullo. Miraré quién está haciendo ya un bien real, escucharé su experiencia y ofreceré colaboración sin apropiarme de una obra que no comenzó conmigo.
Prayer
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de san Luis Guanella, consuela a quienes han debido cerrar una obra buena. Dales verdad para aprender de lo ocurrido, ojos para reconocer el bien que otros ya realizan y humildad para colaborar sin adueñarse. Santa María de la Providencia, condúcenos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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