San Raimundo de Peñafort — Renunció al gobierno; todavía le quedaban treinta y cinco años de misión

Raimundo de Peñafort entrega las constituciones y el sello del gobierno dominicano durante el capítulo de Bolonia.
Representación artística original creada para esta meditación.

Vida de un santo

Había sido elegido Maestro General de los dominicos, pero la edad y la enfermedad le hicieron pedir la renuncia después de dos años. No se retiró de la misión: volvió a Barcelona y siguió sirviendo durante treinta y cinco años.

Raimundo nació cerca de Barcelona hacia 1175. Estudió Derecho en Bolonia, llegó a ser profesor y, de regreso a Cataluña, fue canónigo de la catedral. En 1222, cuando ya había pasado de los cuarenta años y poseía una posición académica y eclesial importante, renunció a ella para entrar en la joven Orden de Predicadores.

Su capacidad jurídica no quedó abandonada. Gregorio IX lo llamó a Roma para ordenar las decretales pontificias, una obra que serviría durante siglos al Derecho de la Iglesia. En 1238, el Capítulo General de los dominicos lo eligió Maestro de la Orden. Las fuentes dominicanas recuerdan que no deseaba gobernar, pero aceptó la elección y preparó una nueva redacción de las constituciones.

El gobierno duró solamente dos años. Raimundo tenía más de sesenta y la enfermedad hacía demasiado pesado el cargo. En el Capítulo de Bolonia de 1240 presentó su renuncia y esta fue aceptada. No conocemos cada pensamiento de aquel momento y no debemos convertir su decisión en una regla automática para cualquiera que atraviese una temporada difícil.

Lo verificable es que no confundió dejar el puesto con dejar de servir. Volvió a Barcelona y desarrolló una intensa actividad. Promovió centros donde los frailes estudiaran las lenguas y la cultura de las personas a las que querían anunciar el Evangelio, continuó aconsejando en asuntos delicados y mantuvo su atención a los pobres y oprimidos.

Murió en 1275, aproximadamente treinta y cinco años después de aquella renuncia, y Clemente VIII lo canonizó en 1601. El cargo más alto de su Orden ocupó una fracción pequeña de su larga vida. Aquello que vino después no fue una jubilación inútil, sino otra manera de poner su experiencia al servicio de la Iglesia.

Permanecer en una responsabilidad no siempre es perseverancia; a veces es miedo a dejar de ser necesario. Renunciar tampoco siempre es fidelidad: puede ser huida. La historia de Raimundo invita a discernir la diferencia con verdad. Si la salud, la edad o el bien de la obra piden entregar el cargo, todavía puede quedar una misión inmensa que no necesita el título que acabas de devolver.

01

Lo que parecía

Que renunciar después de solo dos años como Maestro General podía convertir el resto de su vida en una retirada menor.

02

Lo que descubrimos

Que dejó responsablemente el gobierno y todavía tuvo treinta y cinco años para aconsejar, formar y abrir nuevos caminos de evangelización.

03

Para tu vida

No identificaré mi misión con conservar un cargo. Revisaré con verdad si mi permanencia sirve realmente a la obra y, cuando corresponda entregar una responsabilidad, buscaré cómo seguir ofreciendo experiencia sin controlar lo que ya no me toca gobernar.

Prayer

Una oración para hoy

Señor Jesús, por intercesión de san Raimundo de Peñafort, da luz a quienes deben discernir si continúan o entregan una responsabilidad. Líbralos del orgullo y de la huida, y muéstrales cómo seguir sirviendo con verdad. Santa María, madre del buen consejo, condúcenos a Cristo. Amén.

Origen y referencias

Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.

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Reina de la Paz · Medjugorje

Wait for the meditar

An invitation to stop, pray and look back to Jesus Christ.

Fragment of an alleged message, presented with caution in accordance with the Vatican Note of 2024.

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