Santa Claudina Thévenet — El mal no decidió el resto de su vida

Santa Claudina Thévenet cubre con un chal a dos niñas abandonadas y les abre una casa de acogida.
Representación artística original creada para esta meditación.

Vida de una santa

Presenció la ejecución de dos hermanos y recibió de ellos una última petición de perdón; la violencia no se volvió buena, pero tampoco gobernó su respuesta.

Durante la Revolución francesa, Claudina Thévenet presenció la ejecución de dos de sus hermanos. Antes de morir le dejaron estas palabras: «Perdona, Glady, como nosotros perdonamos». La violencia le arrebató a personas amadas y ninguna explicación podía dar sentido suficiente a aquello. La petición recibida no borró el crimen, el duelo ni la responsabilidad de quienes lo cometieron.

Entonces Claudina decidió no alimentar el odio. En medio del sufrimiento provocado por la Revolución, comenzó a aliviar el dolor que encontraba. Más tarde, un sacerdote le llevó a dos niñas que habían sido halladas abandonadas junto a una iglesia. Ella las acogió. El perdón no consistió en negar el mal ni en llamar necesaria a la muerte de sus hermanos; tomó la forma concreta de impedir que la violencia determinara también su manera de vivir.

Después, de aquella acogida nació la Congregación de Jesús-María. Claudina no comprendió por qué tuvieron que morir sus hermanos. Comprendió que el mal sufrido no tenía por qué decidir en qué persona se convertiría ella. Su respuesta no convierte el final trágico en el comienzo bueno de una cadena necesaria. Conserva la diferencia entre ambos: la muerte fue un mal; cuidar, educar y perdonar fueron elecciones que abrieron espacio a la vida sin justificar lo sucedido.

01

Lo que parecía

La violencia le arrebató a sus hermanos y nada daba sentido a lo ocurrido.

02

Lo que descubrimos

No descubrió que aquellas muertes fueran necesarias o buenas; descubrió que el mal sufrido no tenía por qué decidir en qué persona se convertiría.

03

Para tu vida

Perdonar no hará bueno lo que me hicieron; elegiré que quien me dañó no decida también cómo trataré a otros ni qué haré con el resto de mi vida.

Oración

Una oración para hoy

Señor Jesús, sostén mi verdad ante el mal y dame libertad para no devolverlo, sin negar la justicia, el duelo ni la memoria. Amén.

Origen y referencias

Origen de esta meditación: Vida de una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.

  • Biografía oficial vaticana

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Reina de la Paz · Medjugorje

Mensaje para meditar

Una invitación a detenerse, orar y volver la mirada a Jesucristo.

Fragmento de un presunto mensaje, presentado con prudencia conforme a la Nota vaticana de 2024.

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